lunes, 16 de mayo de 2011

LINFOMA - "MI LINFOMA Y YO (VI)"

EL LINFOMA Y YO (VI)
CUARTO Y QUINTO CICLO


Por Paco10

Estaba terminando el tercer ciclo de quimioterapia y seguía aguantando mi organismo. Era más fuerte de lo que yo mismo podía imaginar. Mis hijos seguían mi evolución, supongo que con la lógica preocupación, pero no fue motivo de conversaciones importantes. Yo lo sufría lo más en silencio que podía y ellos hacían lo mismo. Les comenté lo de la extracción de células madre y lo del trasplante, pero la decisión era mía y solamente mía. Así que al dia siguiente le comuniqué a la Dra Blanes que lo de la extracción de células madre, estaba dispuesto a llevarlo a cabo, con la idea de que una vez fuera podían guardarse para proceder al trasplante cuando fuese necesario, por una probable recaída. No dijo mucho la Dra. Ella siguió haciendo los trámites pensando en hacer ambas cosas y la explicación era lógica y razonable: "Ahora tienes el organismo bien. Está respondiendo perfectamente al tratamiento. Debemos aprovechar ahora y no esperar a que dentro de unos años no podamos efectuar el trasplante, porque las condiciones no lo aconsejen". Me dí cuenta que estaba en sus manos y que haría lo que ella me dijese.
De alta del tercer ciclo y pocos días después me citan desde el Hospital de Alicante para acudir a la consulta de hematología una por la tarde.

Allí tenían ya parte de mi historia clinica y allí comenzaba otro episodio de mi enfermedad. En principio se trataba de una primera toma de contacto poniendo en duda el trasplante por razón de la edad. A partir de una determinada edad no se hacen trasplantes por sistema. El DNI juega un papel demasiado decisivo, creo yo y al final quien juega de verdad a favor o en contra es tu propio organismo. Antes había que tener las células. Me encontraba con dos frentes abiertos a la vez. Los ciclos de quimioterapia y la preparación para la extracción de células. Era raro el día que no tenía que acudir a un lado u otro y solamente pedía que me dejasen descansar y vivir tranquilo. No podía ser.

La Dra. Blanes pretendía que en Alicante acelerasen los trámites para evitar (eso es lo que yo percibía) que me tuviesen que dar el cuarto ciclo. Pero las cosas iban más despacio que el tiempo y llegamos a la cuarta semana del alta del tercer ciclo y vuelvo a ingresar. Recuerdo que entrando por el hospital, acompañado de mi hijo Miguel Angel, que parecía mi taxista, comenté: "Maldita  la gana que tengo de entrar. Ahora que me encuentro bien otra vez a ponerme mal". Como de costumbre no hubo ningún comentario más.

CUARTO CICLO.  Me estaba librando de infecciones, de trasfusiones y además de la Gripe A. Esta hubiese sido para mi casi con toda seguridad un riesgo poco menos que mortal. Las discusiones médicas sobre la conveniencia de la vacuna a personal con quimio o no, parece ser que no llegaban a un acuerdo y renuncié a la vacuna.

Como siempre y entre mi escaso equipaje, iba un aparato de radio con conexión USB y tarjeta SD. Llevaba la música que más me apetecía y más adecuada para oir en un hospital. Musica instrumental de James Last, Paul Mauriat, Fausto Papetti, Luis Cobos..... etc. Cerca de mil canciones que me relajaban y me hacían olvidar otras cosas. La música fue una compañía extraordinaria y creo que a veces una terapia imprescindible.

Todo es lo mismo que en los ciclos anteriores y cada día que pasa es para mi un triunfo, porque es un paso importante para llegar a la finalización de los ciclos de quimioterapia o para el final de todo. Lo que tuviese que pasar, cuanto antes. No se podía vivir así. Los nervios ya estaban a flor de piel y una respuesta en contestación a una pregunta de lo más normal, se tergiversa, se malinterpreta y me crea un grave conflicto familiar precisamente con quien menos podía esperarlo. Era lo que me faltaba. Aquello me hizo tanto daño como la propia quimioterapia, y siguió la situación durante mucho tiempo. Demasiado. Nunca entendí aquella reacción y sigo sin entenderla y mucho me temo que nunca la entenderé. Lo sufrí y lo pasé mal y me cuesta hasta recordarlo. Por lo demás no hubo incidentes durante el tratamiento dignos de destacar,  y de nuevo el alta hospitalaria.



A casa nuevamente. Consultas aquí y consultas en Alicante. Cada ciclo que iba terminando el organismo se resentía menos y este cuarto ciclo,  era el que mejor había tolerado y menos efectos secundarios me produjo, pero la debilidad era notable. Me envían a la unidad de Extracción de células. Veo la máquina a la que me van a conectar, pero desconozco practicamente todo. De hecho me habían dicho: "Eso comparado con la quimio no es nada".

Tres o cuatro días después del alta, el Ayuntamiento de Lorca, nos hace un homenaje a los que contribuímos 30 años antes a asentar la democracia en este pais desde un cargo público. Para mi era un acto muy importante y muy emotivo. Hacía muchos años que no veía a los que fueron compañeros en la gestión política del Municipio más grande de España y por desgracia me encontré con demasiadas ausencias ya definitivas que llegué tarde para poder volver a verlos o ellos se fueron demasiado pronto. Eso me entristeció. Yo aún había tenido la suerte de llegar hasta  allí y recibir la placa y recordar algunas de las muchísimas anécdotas que nos sucedieron a todos. Los discursos de rigor y vuelta a casa con un acompañante que había buscado no fiándome de mis fuerzas.
A nadie de los presentes, como se puede uno imaginar se le pasó por la mente, que casi un año y medio después aquel Recinto Ferial sería un campamento para los afectados por un terremoto.

De vuelta a la realidad, me vi con tres Hematólogas tratándome a la vez y citando cada una el día y hora que mejor les convenia. En alguna ocasión por imposibilidad hubo que cambiar horarios o consultas. Analíticas continuas. No sé si se repetían, pero mis venas estaban como un colador. Al menos en Alicante utilizaban el reservorio y no dejaba de ser un alivio, aunque tenía que madrugar y pasar frio para estar a las horas.

El tiempo siguió pasando inexorablemente y en contra de la Hematóloga de la quimio llegaba la cuarta semana del cuarto ciclo. Nos habíamos metido en plena Navidad. Tenía que ingresar, si las fechas se mantenían, un par de días antes de La Nochebuena.

QUINTO CICLO. Y a pesar de todo llegamos hasta el que sería el último ciclo de quimioterapia. Pedí que no se alterasen las fechas porque fuese Navidad, que lo primero era lo primero, pero fue imposible que en la Farmacia preparasen el tratamiento durante esas fechas (el tratamiento por supuesto, era personalizado desde el principio), asi que ingresé de nuevo en la última semana de Diciembre.

 Pude aprovechar para ir a pasar la Nochebuena a Salamanca con mi familia. Estaba cansado y me costó hacer tantos kms, pero lo conseguí con bastante esfuerzo. Mis hijos ese año lo pasaron como pudieron, pero supongo que con una cierta tristeza. Me despedí de Salamanca sin la seguridad de poder volver a verla, aunque interiormente me sentía con fuerza e incluso con la suficiente como para pensar que si no volvia de una forma volvería de otra, pero mi final estaba allí.

No he sido nunca demasiado partidario de las Fiestas de Navidad. Me han resultado siempre un tanto nostálgicas e hipócritas. Se dice lo que no se piensa y se celebra aquello que ni se conoce. Pero las tradiciones y las costumbres se hacen obligaciones.

El día de Nochevieja envié algunos mensajes y recibí otros. Estoy seguro que lo que se decía en ellos se sentía así y como tal los agradecí. En la habitación quedamos el compañero, su novia y yo. La verdad que algo raro notaba en el ambiente y que algo notaba que me faltaba. Pero ya llevaba mucho tiempo luchando contra esa soledad que te produce no tener una persona confidente, que sepa lo que tienes y lo que puede pasar sin que por eso se lo tengas que explicar. Que se haga cargo de aquello que, a veces, sin deber hacía yo mismo. Que no tuviese que pedir favores, ni recordar fechas.... Parece ser que esto no es fácil de entender y mira que es fácil de sentir. Nada extraordinario, salvo una copita de "cava" que nos llevó una Auxiliar y que le agradecí, aunque no la bebiese. Creo que no hubo nada más. Alguna foto que el compañero tuvo el detalle de sacar. Yo esa noche la tenía más tranquila ya, aunque tampoco durmiese. Era lo normal

El dia 2 de enero de 2010, había concluído mi quinto ciclo y por razones que ignoraba me encontraba más cansado y abatido que de costumbre. Se lo hice saber a la Dra. pero no le dimos importancia. Era sábado, el lunes consulta en Alicante después de una analítica más. No sé que número haría ni me importaba. Me encontraba realmente mal y las horas de espera desde la analitica para la consulta, acompañado de uno de mis hijos las pasé mareado y sentado por donde podía. Tampoco le dió importancia a mi estado la hematóloga y después de la consulta vuelta a casa. Pero esta vez había algo raro que no había notado antes y todo se aclaró cuando dio la cara una gastroenteritis que me hizo pasar una tarde y una noche para olvidar. No quería molestar a nadie en medio de la noche. Aguanté hasta las 7 de la mañana y entonces llamé de nuevo a mi hijo Miguel Angel, para que me llevase a urgencias. Cuando entré en el Box, con un frío del diablo, estrellé mi mano contra la pared y me derrumbé y ante la mirada seria de mi hijo repetí "No puedo más" "No puedo más"... Poco después me sacaron del Box por falta de espacio y todo el dia  en un pasillo con mi gotero conectado a una vena y sin saber lo que aquello llevaba. Vispera de Reyes y con un mal estado inaguantable. Cuando entraba la noche me dieron a elegir: O seguir aquella noche alli o irme para casa. -"Esto es un proceso que dura 2 ó 3 días y lo mismo dá aqui que en tu casa"-. Así que le pedí el tratamiento adecuado y preferí irme. Y efectivamente aquello pasó y seguieron las consultas y las analíticas. ........

(Continuará)

14 comentarios:

piedad dijo...

Querido Paco, cuanto me alegra que hayas superado todo esto y mucho más. De tu Salamanca querida, que decirte, después de todo lo pasado, la puedes ver cada vez que quieras.
Me ha gustado mucho la imagen de tu homenaje, creo que a pesar de tu malestar, en la cara se refleja la alegría y la gratitud, de que en esos momentos, se reconociese la labor de tantos y tantos, entre ellos tú, que hemos colaborado para que España se conviertese en un país democrático.
En cuanto a la soledad, se bien a que te refieres, a veces uno está rodeado de gente y es como si estuvieses solo, aunque tengo que decir, que se de buena tinta que tienes una familia estupenda, y aunque a veces no se exterioricen los sentimientos, no por ello se sienten menos las cosas.
Gracias de nuevo por esta entrega y espero que pronto, venga la siguiente. Un beso.

trillian dijo...

supongo Paco que no debe ser facíl para ti recordar de nuevo todo lo que pasaste, porque cuando pensaste que ya se acabaría todo con las quimios, y quedarias curado, pues resulta que no fué asi, y vuelta a empezar de nuevo, por eso entiendo tus reacciones de desesperación, lo contrario seria lo raro, pero a pesear de todo sacaste fuerzas de flaqueza, y seguiste adelante, siempre con la esperanza de la curación, y eso dice que eres un hombre valiente, y que se crece ante las adversidades,(yo sabía que no tirarias la toalla)Felicidades por tu valor, por tu fuerza, y por ese homenaje tan merecido( el cual ya conocía).Esto de las células madre es un tema muy interesante.Tambien me gustó lo de llevar la musica favorita, creo que es muy buena terapia.Besitos y siguenos comentando que esto se pone.....super interesante.Saluditos.

Paco10 dijo...

Piedad y Trillian. A las dos gracias de verdad. Por leerme y por aguantarme. A veces tengo que borrar porque me alargo demasiado, pero trato de resumir lo justo y no embarullar todo.
Dentro de un par de días supongo que publicaré el siguiente relato y ya irá encaminado a la extracción de células. Es algo que yo también desconocía, pero os aseguro que lo probé bien y prefiero no repetir.
Saludos y gracias de nuevo

trillian dijo...

A mi me encanta aguantarte,je,y por favor no te cortes en extenderte en lo que viene, porque es muy interesante el tema....aunque te duela recordarlo porque fué muy largo , demasiado tiempo para cualquiera, y para ti que eres una persona inquieta que tiene que estar haciendo siempre algo, pues mucho mas, pero eso te salvó la vida y se que estas agracido, asique adelante, y no te cortes ni un pelo, que memoria para recordarlo todo te sobra, yo quisiera tener la cuarta parte de la memoria que tu tienes, la mia es de pollita jajaajaj. Cariños.

miguel dijo...

Otro apasionante capítulo de esta larga y dura experiencia, no ya sólo por la enfermedad en sí, sino por detalles tristes como el tener que pasar la nochevieja de esa forma, aunque también con algunos reconfortantes como el seguramente muy merecido homenaje del pueblo de Lorca.
Ánimo y a por el siguiente.
Un saludo.

Paco10 dijo...

Muchas gracias Miguel. Esta tarde o mañana irá el siguiente y a ver si voy terminando, porque trato de resumir lo más que puedo, pero no quiero que se "deshilache" el relato.
Y lo pasado pasado está. Ojalá alguien saque conclusiones para su ayuda o la de alguien a su lado. No importan la fechas, ni las festividades Miguel. Había que ir pasando esas fechas y llegar al final, si podía ser claro. A veces cuesta entender que queramos seguir en este mundo con lo que nos cae encima, pero nadie queremos cambiar
Un saludo

sólo soy yo... dijo...

Recuerdo todo aquello o casi todo.... Lo de la gastroenteritis nos asustó ¿eh?.
Sigue adelante...
Un beso con mi cariño...

Paco10 dijo...

Solo soy yo....... pues no tengo ni idea de quien eres, pero desde luego no debías estar muy lejos y ya ves, asi certificas algo de lo que relato.
Gracias y correspondo al beso que me envias

nuria dijo...

sabes'aunque no comente lei todos los capítulos, yaaunque trabajo en un hospital reconozco que a veces perdemos un poco lo que piensan los pacientes,yo intento hacerlo lo mejor que puedo,me alegro que todo haya salido adelante.....bueno guapeton con pelo y sin pelo jajjajaj un besote

Paco10 dijo...

Hola Nuria. No sé exactamente quien eres, pero te agradezco que hayas tenido la deferencia de leerme y si trabajas en un hospital con más motivo entenderás muchas de las cosas que pretendo explicar.
En cuanto al trato recibido por el personal que me ha atendido....... Un 10Y lo digo de verdad. El que haya algún cafre en medio no le va a quitar los méritos a quienes dejan su esfuerzo allí por unos sueldos, que al contrario de lo que se piensa fuera de los hospitales, son bastante bajos. Por lo tanto mi agradecimiento a las personas que me han tratado, cuidado y aguantado, aunque hay procurado en todo momento no dar más que el trabajo indispensable.
Te repito mi agradecimiento y espero que sigas por aqui. Mañana seguramente habrá nuevo capítulo.

nuria dijo...

paquiño soy nuria la de pituuu.besotessss

Paco10 dijo...

Me alegro verte por aqui Nuria y te agradezco que me leas y nos leas. Gracias y estás en tu casa
Un beso

Anónimo dijo...

Testimonio
Hola Paco, he leido tú testimonio sobre lo que has pasado y creo que deberias escribirlo también en algún libro adonde se escribiera sobre el tema, porque le vá a venir muy bién a personas que estén pasando por lo mismo que pasastes tú.
Has sido muy valiente para afrontarlo con la energía que tú lo has hecho, mi más sincera enhorabuena y sabes que te aprecio mucho, un besazo amigo.
Publicado por UrdeLola en 23:53

Paco10 dijo...

Gracias Lola por tus palabras que no sabía o no recordaba que podías poner en las "entradas" del blog.
Trato de contar una experiencia que he vivido y que alguien se pueda beneficiar de ello y eso sería estupendo.
Mañana seguramente pondré otra parte de la historia y espero que no resulte demasiado pesado, pero aunque trato de resumir lo que puedo, no se pueden ignorar ciertas partes.
Un saludo Lola