lunes, 23 de mayo de 2011

LINFOMA - "MI LINFOMA Y YO VIII"


MI LINFOMA Y YO (VIII)
TRASPLANTE (Primera Parte)

 Por Paco10

Realmente los siguientes días a mi alta hospitalaria, después de la extracción de células, fueron duros y mi recuperación demasiado lenta. Me sentía muy mal y mis fuerzas eran muy escasas. Recuperé algo en los 8 días siguientes, pero aún así no me sentía bien, aunque según las analíticas estaba dentro de lo normal o lo esperado, así que había que aprovechar la oportunidad y programar el Trasplante. La Dra. Rivas fue la que programó las fechas y especialmente el día del ingreso, que definitivamente iba a ser el dia 16 de Febrero.
Me volví a sentir agobiado. Tenía una alta dosis de miedo. Me encaminaba hacia algo totalmente desconocido, pero no solamente era desconocido por mi, sino por la mayoría de los profesionales de la sanidad con los que hablé. Las técnicas utilizadas eran desconocidas y todos coincidían en la agresividad y dureza del proceso.
En una de las muchas consultas no pude aguantarme y volví a asomarme a ese pozo que desde el principio iba a mi lado esperando un traspié. La Dra. me preguntó que porqué me ponía asi, que ya sabía lo que era la quimioterapia y que lo había superado bien. Le contesté con todo el respeto del mundo porque era lo que se merecía. "Tengo miedo", fue mi respuesta.
-¿Miedo a qué?
- A encontrarme solo, sin fuerzas, tirado en una cama. Tengo miedo a los efectos secundarios.... A la soledad.... No soy ningún héroe, ningún superman....
Trató de animarme y me dio la impresión de que dentro de aquella mujer aparentemente frágil, había una personalidad fuerte y decidida.

 Me explicó algunos de los procesos por los que pasaría, pero naturalmente tratando de hacerlo de una forma que no me asustase o me volviese atrás. Al fin y al cabo yo le había manifestado al principio mis dudas para llevar a cabo el trasplante y ella tampoco lo decidió hasta que el tema fuese tratado en una sesión clínica.
-"Vas a tener posiblemente fiebre, pueden salirte algunas llagas en la boca, diarrea, alguna infección, también puede derivar en neumonía..............."
A medida que iba enumerando estas posibles adversidades, más sensación me daba de hervirme la cabeza. La vista la tenía nublada y me sentía con frio en la piel. Salí preocupado, con los ojos húmedecidos, pero dispuesto a llegar hasta el final. Había que hacerse un trasplante y tratar de superarlo y después ya veríamos. Paso a paso y dia a día. Y seguía dándole vueltas a todo aquello en mi cabeza, sin llegar a comprender bien, porqué estaba pasando por todo aquello. No tenía ya ni preguntas ni respuestas. Estaba resignado a dejarme llevar.

-"Si total son 3 semanas y luego a recuperarse"
- O sea, un mes - le dije yo-
- Bueno, pero no mucho más.

Me entregó los documentos que debía leer y si estaba de acuerdo llevarlos en la próxima consulta. Le dije que si los leía no iba a volver, así que prefería firmar. Intentó convencerme, pero me negué a leerlos. Firmé y se los entregué allí mismo.

Me dejó mi hijo en casa y creo que durante el trayecto de vuelta no cruzamos ni una palabra. Me sentí como un condenado en el corredor de la muerte. Quería quitarme aquello de encima, pero era imposible. Demasiadas emociones, demasiadas dudas y mucho miedo. El pozo estaba más oscuro que nunca y había que bajarlo.

Fueron muchas las analíticas y chequeos. TAC, expirometría, Ecocardiograma......... No podía haber la más mínima infección, ni siquiera una uña en un dedo del pie que hacía tiempo que estaba dando guerra. Tuve que ir al traumatólogo, y hasta al Odontólogo, porque las caries tampoco se permiten.
- "Aquí tratamos las infecciones que se generen dentro, pero las de la calle, ni una".
Asi de tajante se mostró la Dra. y yo me preguntaba si después de lo que  me habían metido en el cuerpo sería posible tener alguna infección.

El Día 16 de Febrero de 2010, era la fecha para ingresar. Por la tarde con mi hijo y mi nuera llegamos al hospital de Alicante, pasamos a recoger la documentación en Admisión y nos dirigimos a la Planta 7ª Hematología. Era un módulo con 8 o 10 habitaciones individuales y 4 de ellas destinadas a trasplantes. Era consciente de que iba a entrar, pero no sabía cuando iba a salir de allí, ni siquiera como.
Se me asignó la última habitación de la izda. No recuerdo el número ni tampoco creo que interese mucho y comencé con el ritual de siempre. Colocación de las pocas prendas que llevaba, las cosas de aseo, pijama y a esperar acompañado durante unas horas por mi hijo y nuera.

Una vez sólo en la habitación me distraje durante un buen rato viendo como caía la noche y las maniobras de los vehículos en una rotonda que estaba abajo con numerosos semáforos. Esto y los paneles solares de un aparcamiento iban a ser una vista familiar durante una temporada.
De nuevo los olores característicos de los hospitales, a medicamentos y comida, pero había un silencio mucho más intenso que en los sitios donde habia estado ingresado en otras ocasiones. Me dieron algunas instrucciones, sobre como y cuando entregar la ropa usada y a hacer tiempo y darle un "mordisco" a la noche.
Hacía frío. La calefacción no llegaba y no era cuestión de empezar protestando así que a intentar dormir abrigado incluso con mi propia ropa, pero las preocupaciones y el miedo a enfrentarme a todo lo que se avecinaba me impedian dormir más de unos minutos seguidos. Días después me llevaron de casa un calefactor, porque el frio de aquella habitación era un problema más que no estaba dispuesto a pasar. Tenía la habitación  una especie de vestíbulo antes, habilitado con material estéril para que quien entrase  se pusiese lo necesario. Calzas, mascarilla, gorro, bata... además de diversos útiles para curas o medicación de urgencia o de uso continuo. La cama eléctrica y regulable en todas sus posiciones. Una ventana de tamaño normal que no tenía mecanismo de abertura, como era comprensible y otra más estrecha cuya persiana se había quedado encajada en la parte superior. Al no poderse abrir la ventana, por razones de asepsia, no había tampoco posibilidad de reparación inmediata al menos.

Las primeras luces del día entraron por la ventana que no tenía persiana hacia las 7 de la mañana y desvelado totalmente me aseé y esperé. No tardaron en ir a buscarme para llevarme de nuevo al quirófano donde un Intervencionista, me cogería de nuevo la subclavia para colocar otro catéter. El Reservorio solamente no era suficiente y había que tener otras entradas. Cubierto de paños verdes y tapada la cara, solamente oía, pero no veía. Me pusieron la anestesia local, me cogieron la arteria y a la habitación. Esta vez si que sería para no salir hasta el final.
Pasadas unas horas comenzó a dolerme la incisión que me habían hecho para la colocación del catéter y cuando una enfermera vió lo que me habían hecho dijo: ¡Siempre igual! ¿por qué no cogerán la subclavia?. No entendía nada, pero me habían colocado el catéter en la yugular. Por eso dolía tanto y así estuve varios días. Al final y a pesar de la incomodidad lo tuve que soportar.

Ese mismo dia 17 de febrero,  comenzaron a medicarme y preparar para la quimio que me aplicarían a continuación, y dos días después comenzaron con ella. Así que de nuevo con "mi novia" como llamaba al pie de gotero y que no me abandonaría hasta el día de mi salida. Tres máquinas perfusoras que avisaban de la más mínima irregularidad y por las que pasaban aquellos medicamentos más peligrosos. Sabía, porque me lo habían advertido en diversas ocasiones, que la quimioterapia que se me aplicaría iba a ser mucho más fuerte que la que llevaba hasta ese momento, a pesar de ser de las más agresivas. Había que pasarlo y había que mentalizarse que había que sufrirlo, así que las mismas cuentas de siempre. Día pasado, batalla ganada. Por eso eran importantes las horas que iban pasando y hasta los minutos.
El control de de tensión, temperatura, azúcar, orina, sangre.......... era continuo. Las yemas de los dedos otra vez sufrían aquellas "picaduras" que proporcionaban la gota de sangre necesaria, para el control del azúcar. Se miraban todos los parámetros y se aseguraba aquello en lo que hubiese la más minima duda. Me habían administrado un medicamento que debía ir tomando como si de una cachimba se tratase, con una mascarilla conectada a la toma de oxigeno, de sabor poco agradable y que por precaución, tanto durante la administración, una hora aproximadamente, como dos horas después no podía haber nadie en la habitación ni entrar sin ir totalmente aislado. Al parecer estas precauciones eran para evitar resistencias en otros organismos y yo me lo tomaba como si estuviese fumándome la "Pipa de la paz". 28 días después se repitió
El día 23 había terminado la quimioterapia y seguía aguantando. Los malos ratos pasados ya no contaban. Esos eran historia. Había que pensar en lo que había avanzado y los efectos de esa quimioterapia, tan brutal, para limpiar el sistema sanguíneo, dejarme sin defensas y que todo estuviese limpio para introducirme las Células Madre. Supongo que me encontraba en uno de los momentos más críticos de esta maldita enfermedad y que una infección viniese a complicar las cosas, era muy probable.
..... (Continuará)
 

9 comentarios:

Wafah dijo...

¿Y dices que no eres ningún heroe? Pues yo creo que si. Yo no habría aguantado ni la cuarta parte de lo que tu has tenido que pasar. Solo con leer lo que has pasado ya me cago de miedo. Un beso.

Paco10 dijo...

Seguro que hubieses aguantado y hubieses sabido buscar la fuerza en cualquier parte. Es duro y ya me queda poco para terminar de contaros esta historia. Tengo gana de terminar. Me cansa y me transporta a escenarios que no quiero volver a ver.
Un beso Wafah y gracias por todo

piedad dijo...

Hay Paco, para poner a todo esto un poco de chispa, yo de mayor quiero ser como tú... Fuera de guasa, me gustaria poder llegar a ser tan fuerte como tú, y ojala nunca tengamos que vernos es esta situación, porque la verdad es que me parece muy fuerte e impresionante. Gracias por darnos ejemplo de valentia, coraje y ganas de vivir. Un beso.

trillian dijo...

Al leerlo todo junto se ve casi imposible de soportar ó muy difícil(y lo es)pero fué un mes día tras día, y para soportar esos tratamientos tan fuertes, acompañados con un transplante de celulas, se tiene que ser fuerte fisica y mentalmente ...esta claro, y no tener otras enfermedades, con las que se pudiesen complicar, los tratamiento, gracias a eso pudiste aguntar todo lo que te "echaron" je. Aunque yo creo que Paco eres un poquito " cagon"con perdon, y te quejaste de vicio, para que te dieran mimitos... a que si, si esque los hombres sois unos "cagones"pa las enfermedades jeje,( broma)besitos corasón , que pases buena noche, y que ese" bicho"quede erradicado para siempre.

Paco10 dijo...

Desde luego Trillian.... anda que ten amigas para esto. Pues qué quieres que te diga. Miedo tuve o incertidumbre y una ignorancia provocada que me vino muy bien. Dia a dia y a seguir y lo que tuviera que ser que fuese. Nada de informes de otros ni sacados de internet. Cada uno somos diferentes y los organismos más.
Un saludo y no seas mala

Sólo soy yo... dijo...

Ves mi querido Paco, yo pienso todo lo contrario que tus amigas, yo estoy segura que por mi familia hubiera aguantado esto y lo que fuere. Sabes que he sido fuerte y no por mi. Una salió, el otro no.
Un beso grande y felicidades por poderlo contar.

Paco10 dijo...

Solo soy yo.... pues lamento no tener ni idea de quien eres ni sé a qué haces referencia. Tampoco sé muy bien cual es la diferencia esa que dices tienes con "mis amigas". Yo respeto y aprecio a todas las personas que tienen el detalle de leer lo que escribo, aunque no sea agradable y solamente me queda darle las gracias, como te las doy a ti, aunque quieras manenerte en el anonimato.
Uno saludo

Olga dijo...

Hola Paco, me he leído tu blog y eres todo un campeón, esta todo muy bien detallado no como el mio que lo tengo abandonado, después de tantos años!!!....yo ahora hago las revisiones cada seis meses y no escribo nada en el blog porque afortunadamente todo sale bien.
Un beso muy fuerte.
Olga

Paco10 dijo...

Hola Olga. Tú si que eres CAMPEONA y veterana ya. He echado un vistazo a tu blog y ya te contesté en la web que lo veria con más detalle.
Te entiendo que lo tengas abandonado y que vayas olvidando la enfermedad. Es lógico. Yo hoy he publicado un nuevo capítulo y solamente quería ya escribir otro como final y después utilizar el blog para información de actualizar y este tema aparcarlo si puede ser.
Sequiremos en contacto Olga
Un beso