domingo, 26 de junio de 2011

¿QUÉ SABES DE "DEMOS" "KRÁTOS"?

APUNTES SOBRE "DEMOCRACIA"


Por muy breve que intente ser sobre el tema del que me ocupo, tendré que intentar resumir los principios de este sistema llamado Democracia, desde los griegos y los romanos hasta ahora. Con frecuencia utilizamos esta palabra para hacer callar al rival, como si fuese la palabra ungida con poderes sobrenaturales, que por sí sola propiciase la solución mágica de todos los males. Y no es así. Creo que exageramos en exceso y otras la utilizamos como elemento recurrente para contrarrestar o apuntalar nuestras teorías o nuestras creencias y queda muy bien recordar de vez en cuando la frase como ideario de Lincoln "Una Democracia, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Con esto nos llenamos de razones aún a costa de descalificar al oponente.
Hablamos de Democracia horizontal, Democracia Directa, Democracia Real, Democracia Autoritaria, Democracia Representativa, Democracia Liberal y por supuesto Democracia Ateniense o Romana y posiblemente a veces no reparemos demasiado en sus diferentes significados y formas ni conocemos sus resultados a lo largo de la historia. Conviene tener en cuenta esta relación de Sistemas Democráticos de Gobierno y conocer su importancia, sus progresos y sus carencias, porque ello nos ayudará bastante a utilizar el vocablo de una forma más conveniente.

Origen y etimología.

El término democracia proviene del antiguo griego y fue acuñado en Atenas en el siglo V a. C. a partir de los vocablos «demos», que puede traducirse como «pueblo» y "krátos", que puede traducirse como «poder» o «gobierno». Sin embargo la significación etimológica del término es mucho más compleja. El término «demos» parece haber sido un neologismo derivado de la fusión de las palabras demiurgos (demiurgi) y geomoros (geomori). Textualmente, «democracia» significa «gobierno de los artesanos y campesinos», excluyendo del mismo expresamente a los ilotas (esclavos) y a los nobles.
Creo que si lo traducimos como "El Poder del Pueblo" no estamos diciendo ninguna barbaridad, ni vamos contra ninguna definición de las admitidas hasta hoy.

En Atenas, las sesiones de la Asamblea eran públicas para cualquier ciudadano que quisiera acudir, en la Asamblea se tenía el poder del voto directo para las propuestas que se debatían abiertamente. Había dos consejos, el Areópago, que era un vestigio arcaico que fue perdiendo todo su antiguo poder en manos del Consejo de los Quinientos. Los miembros de este último eran elegidos por sorteo de entre todos los ciudadanos de más de treinta años que decidían que su nombre fuera presentado en la lista; la duración de los cargos era de un año y un hombre podía ejercerlo sólo dos veces en su vida. Casi todos los magistrados eran seleccionados también por sorteo, sello de democracia para los griegos. Aristóteles no habla de sufragio al definir a la democracia, sino que se refiere concretamente al sorteo en las magistraturas: "Democracia es la forma de gobierno en la que las magistraturas se reparten por sorteo."

El poder de los magistrados se veía limitado porque se veían controlados mediante  calificaciones (es decir sus méritos), lo que perjudicaba a los magistrados frente a la Asamblea o el Consejo de los Quinientos.

Si bien todo este sistema hace parecer que había gran participación de las masas populares, no se puede aseverar con certeza que esto haya sido realmente así. La Asamblea, por lo tanto,  no era un parlamento con miembros fijos; no hay duda de que pocos ciudadanos comunes y corrientes se tomaron la molestia de asistir a sesiones de rutina, pero es inimaginable que el tema de ir o no a la guerra con Esparta encontrara un desinterés semejante. Además, resulta imposible imaginar que un decreto pudiera ser tratado detalladamente en una sesión multitudinaria de una Asamblea al aire libre.

 En cuanto a Roma, pueden encontrarse diferencias notorias respecto a Atenas. Existen similitudes como la imposibilidad de acceder a información necesaria sobre aquellos acuerdos o temas tratados en Asambleas, el papel de la gloria militar en la política y el patronazgo cómo método para obtener liderazgo político. En cuanto a las diferencias, hay muchas entre el sistema ateniense y el romano. Los romanos poseían no una, sino tres asambleas a las que dirigirse para tratar los problemas de su comunidad.  Pero había una serie de elementos que podrían llevarnos a la conclusión de que las clases dominantes romanas tenían todo un sistema burocrático que desfavorecía, y en algunos casos, impedía la participación popular. Por ejemplo no había fechas fijas para las sesiones y ni siquiera para las elecciones anuales de cónsul. Y cuando por fin había una asamblea, no había discusión, sino solamente una votación para aprobar o rechazar un proyecto de ley, y ni siquiera estaba permitido tratar más de un proyecto de ley por sesión. Este tipo de reglas generaban importantes trabas a la participación de los ciudadanos, especialmente los que vivían a cierta distancia de la ciudad de Roma, donde se realizaban la totalidad de la prácticas políticas.

Podemos llegar a la conclusión de que tanto la democracia en Atenas como la Romana, no eran sistemas "democráticos" en el sentido en el que la  entendemos hoy en día, ya que representaban sólo a una porción muy pequeña de la población. Estos sistemas dejaban de lado a numerosos sectores, como las mujeres o los esclavos, además de los ciudadanos que tenían derechos políticos limitados. Aproximadamente sólo el 10% de la población tenía derecho a participar de la llamada democracia.
 Además de este grupo que quedaba fuera del sistema, los ciudadanos que sí tenían derechos políticos se veían también limitados en su accionar por diversas razones, desde las dependencias generadas por clientelas y facciones hasta por "lagunas" estructurales del sistema que dejaban las decisiones realmente importantes en manos de las élites aristocráticas.

El significado del término ha cambiado con el tiempo, y la definición moderna ha evolucionado mucho, sobre todo desde finales del siglo XVIII, con la sucesiva introducción de sistemas democráticos en muchas naciones y sobre todo a partir del reconocimiento del sufragio universal y del voto femenino en el siglo XX. Hoy en día, las democracias existentes son bastante distintas al sistema de gobierno ateniense del que heredan su nombre.

Degradaciones:

La democracia es una forma de gobierno en el que la toma de decisiones queda legitimada por mayorías. Mayorías con frecuencia criticadas por su toma de desiones sin respetar a las minorías, siendo a partir de ahí conocidas como "Democracias Autoritarias", poder enmascarado bajo la legitimación de la propia autoridad y que puede llegar a crear otras estructuras como: 

Plutocracia: Un sistema de gobierno en el que existen influencias desequilibradas en la toma de decisiones a favor de los que ostentan las fuentes de riqueza.
Partitocracia: Podemos calificar la partidocracia como una desviación del papel que corresponde a los partidos políticos en la democracia.

Oclocracia: La existencia de una ignorancia popular fruto de una fuerte presión demagógica partidista y en esta modalidad tendrían un porcentaje muy elevado los medios de comunicación.

La regla de la mayoría en la que se basa la democracia puede producir un efecto negativo conocido como la tiranía de la mayoría. Se refiere a la posibilidad de que en un sistema democrático una mayoría de personas pueden en teoría perjudicar o incluso oprimir a una minoría particular. Esto es negativo desde el punto de vista de la democracia, pues ésta trata de que la ciudadanía como un todo tenga mayor poder.

La Democracia en España.

La monarquía parlamentaria es una de las formas de gobierno existente en las democracias occidentales actuales, en la que el rey ejerce la función de Jefe del Estado bajo el control del poder Legislativo (Parlamento) y del poder Ejecutivo (Gobierno), es decir, el rey reina pero no gobierna (expresión debida a Adolphe Thiers). Las normas y decisiones emanadas del Parlamento regulan no sólo el funcionamiento del Estado sino también la actuación y funciones del propio rey.

Suele ser habitual en una monarquía parlamentaria que el monarca disfrute de privilegios en función de su papel como máximo representante del país y Jefe del Estado. Estos privilegios suelen referirse no sólo al mantenimiento económico de la familia real y su seguridad, sino también a cuestiones de inmunidad jurídica, etcétera, que por afectar a uno de los principales órganos de representación del Estado, están  regulados por la Constitución o una norma similar de carácter fundamental en Derecho.

El Presidente es quien, como autoridad del Poder Ejecutivo, con previa aprobación del Rey, propone los candidatos a ministros para cada actividad. Dirige también la Defensa de Estado, la Administración Civil y Militar, y la Política Interior y Exterior.

El Poder Legislativo (desde 1977 Parlamento bicameral) está constituido por el Congreso de Diputados con 350 integrantes, que son elegidos por períodos de cuatro años mediante sufragio universal, y un Senado con 259 miembros, que ejercen el mismo periodo de tiempo pero son elegidos regionalmente: 208 por circunscripciones provinciales y 51 designados por las comunidades autónomas. El Parlamento Español, o Cortes Generales, tiene, entre otras funciones, aprobar los presupuestos del Estado y supervisar la acción del Gobierno.

El Consejo General es el órgano gubernamental del Poder Judicial, que es administrado por Jueces y Magistrados, en  nombre del Rey. El máximo cuerpo jurídico del Estado es el Tribunal Superior de Justicia y su presidente es nombrado por Su Majestad, previa propuesta del Consejo General del Poder Judicial. Existe un tribunal superior territorial para cada comunidad autónoma, otros 52 tribunales provinciales, y otros menores que se encargan de casos penales y laborales, entre otras cuestiones. Por otra parte, un Tribunal Constitucional es el que regula y controla que se cumpla la Constitución en todos los ámbitos.

Esta sería la estructura a grades rasgos de los Representates Populares en la Democracia Española y que en principio no parece que debiera tener problemas en su funcionamiento teniendo en cuenta además, que otras Democracias que nos rodean tienen con algunos matices, la misma constitución. Pero el problema de los males que pueden acuciar a este tipo de Democracias viene,cuando los Diputados o Senadores elegidos toman posesión de sus cargos, y se  produce una disociación con el electorado, bien por los intereses partidistas, que existen, como por sus propios intereses, que también existen y a partir de ese momento, El Pueblo, que es quien debería tener el poder, pasa a ser un mero espectador a expensas de las decisiones que los legalmente erigidos en sus representantes adopten.
No parece coherente que en una Democracia, sea cual sea, las leyes que emanan de los Parlamentos y se aprueban por mayorías, sean después interpretadas por Jueces sin responsabilidad en cuanto a la propia interpretación de las mismas y además con frecuencia el Tribunal Constitucional declare total o parcialmente inconstitucionales estas Leyes.

Por eso yo denominaría a estas Democracias, como "Democracias Superpuestas" o Democracias Vigiladas, aunque esta segunda acepción sería menos aceptada y recomendable por sus condicionantes históricos. Superpuestas, porque ocurre que los Poderes Judicial y Ejecutivo-Legislativo se solapan y se anulan, pero lo normal es que predomine la decisión Judicial ante la legislativa, con lo cual el voto ciudadano queda también anulado. Cuando esto ocurre, la Democracia pierde su pilar fundamental, el de ser "representativa" y podría denominarse de diversas formas, dependiendo de la situación en la que se coloque, pudiendo inclinarse peligrosamente hacia una Democracia Autoritaria.

6 comentarios:

Wafah dijo...

Maginifico tu articulo, Paco, como de costumbre. El problema de este país es que la partitocracia existente controla los 3 poderes y eso hace que en la practica no exista democracia real. El partido en el gobierno (actualmente el PSOE) controla el poder ejecutivo, controla el legislativo y tambien el judicial ya que los jueces son nombrados por los mismos partidos politicos. Y que conste que hacía la misma crítica cuando el PP estuvo en el poder. No es de recibo que el organo de gobierno de los jueces y el Tribunal Constitucional se elija por el parlamento y su composición sea igual que este. Así es imposible que exista una independencia judicial. Los jueces deben elegirse entre ellos, por un sistema en el que impere el merito y la experiencia y que de a un lado la orientación politica. Hasta que esto no ocurra esta será una democracia secuestrada en la que los jueces están al servicio del poder de turno. Saludos.

Paco10 dijo...

Para mi, como para tí es imprecindible la independencia de los distintos poderes y el Judicial, aunque no es exctamente como la composición del Congreso el porcentaje en su elección, está resultando lo más complicado de constituir y renovar, cuando debería ser lo más sencillo. Que lo hagan como en la antigüedad. Es decir por sorteo y a lo mejor estaba resuelto el problema sin más y el que no se mostrase como independiente en las decisiones judiciales, directamente fuera.
Un saludo Wafah

trillian dijo...

Impunidad política contra el ‘DEMOS KRATOS’
Lo que la democracia construyó y encumbró para gloria de civilizaciones durante siglos, la política lo destruye en años, meses e incluso días. Cruentas guerras y millones de muertos costó la abolición de la esclavitud. ¿Abolición de la esclavitud? Cuando se firmó dicha abolición ya estaba preparada la nueva forma de explotación del hombre por el hombre mediante las ciencias políticas. Más sutil, rentable y de discreta apariencia ética y moral, al no tener que usar negreros, barracones, perros, capataces embrutecidos, alimentarlos, calzarlos, vestirlos, cobijarlos, reproducirlos, criarlos venderlos, comprarlos, enterrarlos...pudiendo tenerlos a disponibilidad feliz y consentida, asumiendo su supervivencia a cambio de unas migas por su miserable expolio. Simplemente se limitaron a corromper a los políticos, organizarlos en castas infranqueables y usarlos de capataces que no les permitieran hacer uso y disfrute de sus derechos como único obstáculo para que cedieran a su explotación.

Es un pequeño resumen pero creo que dice suficiente.Saluditos.

miguel dijo...

En primer lugar, felicitarte por este excelente artículo Paco.
Y efectivamente creo estar de acuerdo con vosotros, en cuanto a que uno de los problemas más graves de nuestra democracia es la no independencia de los jueces, al que añadiría, como no, el sistema electoral que nos condena a tener que elegir entre lo malo y lo peor, además de favorecer a unas comunidades frente a otras.
Un saludo.

Paco10 dijo...

Hola Trillian. La verdad es que el comentario que envias es para desarrollarlo muchísimo más, porque abarca muchos temas y cada uno de ellos muy importantes. No sé si tienes "al cerebro" dispuesto a hacer una exposición amplia y dispuesto para que sea publicado el tema como una entrada. Me gustaria.
Un saludo y gracias

Paco10 dijo...

Gracias Miguel. Todos, tú también, tratamos de hacerlo lo mejor posible por aqui y de tener un lugar donde poder "soltar" aquellas cosas que por unas razones u otras, vienen de vez en cuando a colación.
Para mi es suficiente con que os pueda entretener un rato y recordemos entre todos lo que a veces se nos olvida un poco.
Saludos