sábado, 6 de agosto de 2011

I. Odio Profundo

Fui a votar por primera vez en las pasadas elecciones municipales y autonómicas. Lo hice sin ilusión porque las actuaciones de unos y otros políticos solo me han demostrado que defienden unos intereses muy claros: LOS SUYOS y que solo se representan a sí mismos. No quedaba en mí ni rastro de la ilusión que sentía cuando era una cria pequeña y acompañaba a mi madre a votar. Pensaba entonces "¿cuando podré votar? yo tambien quiero participar".

Nunca podré perdonar a la clase política el desengaño que me provocaron así que como estoy bastante harta de los políticos y de oir hablar de las próximas elecciones como si fueran la panacea universal cuando, si echamos la vista atrás, vemos que entre ellos se lo guisan y se lo comen, que "perro no muerde perro" y que las cosas apenas cambian para nosotros a pesar de que cambien los gobiernos, he pensado dejaros el primer capítulo de una historia que estoy colgando en mi blog (http://llunatriste.blogspot.com) y que espero que os guste:

Camille Staunton era la típica niña rubia y tonta, o al menos eso era lo que los demás creían cuando la miraban, pero lo cierto era que Camille era cualquier cosa menos estúpida, de hecho era más inteligente de lo normal para su edad, solo que también era de esa clase de chicas que no muestran su potencial por miedo a ser rechazadas. De esa manera se tenía que guardar el enfado cada vez que alguien le llamaba princesa, lo que le hacía sentir como si no fuera capaz de realizar la más simple de las tareas, pero era de esas otras cosas que no se podían evitar gracias a su empeño por llevar siempre vestidos largos y su manía de rizar cada día su cabello como si de una auténtica princesa antigua se tratara.
Frente a ella, se hallaba Cara Rice, Cara siempre vestía de negro, por supuesto con pantalones no importaba si hacía calor o frío, porque para Cara Rice ponerse faldas equivaldría a morir de una manera lenta y dolorosa. Tenía el cabello ondulado y muy negro, pero pese a lo que habría deseado, su piel era demasiado morena. Era una chica solitaria y callada, demasiado rara como para que Camille le prestara atención, sin embargo Cara nunca perdía detalle de lo que ocurría en la escuela, de hecho si alguien se hubiera fijado en ella se habría dado cuenta de que era más eficaz que una cámara de vigilancia. Le disgustaban muchas cosas, pero lo que realmente detestaba eran las niñas rubias y tontas, por eso desde que Camille Staunton y Cara Rice cruzaron sus miradas, se odiaron a muerte.

3 comentarios:

miguel dijo...

Me he llevado una agradable sorpresa al ver esta entrada porque la gente joven suele ser inconstante y veo que no es el caso de Lluna triste. Así que curioseando he entrado en su blog y he leído algunos de sus poemas y escritos, algunos de los cuales creo que son muy buenos (especialmente uno sin título).
De momento este relato que nos ofrece ahora tiene buena pinta en el sentido que plantea ya desde el inicio el odio entre dos personas sin apenas conocerse o quizás conociéndose demasiado.
Si tuviera que darle un consejo, le diría que no tenga prisa y que no se sienta presionada de ninguna manera.
Un saludo y mucho ánimo.

trinidadmv@gmail.com dijo...

Gracias Miguel, me alegro de que te guste. Y tranqui, no tengo prisa, tengo mucho tiempo por delante.

Saludos y gracias otra vez

Paco10 dijo...

Hola LLuna. De tal palo........... pues eso.
Trata de no ver solamente lo negativo de los políticos o a los políticos que hacen de la Política algo negativo y no reniegues ya de la Política. Ya sabes el dicho: "Si tú no te preocupas de la política, ella se ocupará de tí".
Enhorabuena por el relato. Me gusta como lo haces.
Un beso