miércoles, 22 de agosto de 2012

INMATRICULACION - IGLESIA CATÓLICA

Seguramente has oído hablar últimamente de las INMATRICULACIONES llevadas a cabo por la Iglesia Católica y seguramente también has oìdo opiniones tanto a favor como en contra. El caso creo que merece la pena conocerlo y para poder formarnos una opinión hay que indagar un poco e informarse sobre esta peculiar, al menos, forma de inscribir bienes  en el Registro de la Propiedad.
Para poder ofrecerte una información plural, he recopilado varios artículos y estudios en internet y te los ofrezco a continuación.



 ¿Qué es LA INMATRICULACIÓN?:

Derecho Hipotecario
ENCICLOPEDIA JURIDICA

En términos muy generales podrían identificarse los conceptos de inmatriculación y primera inscripción, pues así parece deducirse de los que dispone el artículo 7 de la L.H. al decir que «la primera inscripción de cada finca en el Registro de la Propiedad será de dominio y se practicará con arreglo a los procedimientos regulados en el Título VI de esta Ley», que trata de la concordancia del Registro con la realidad judicial. Teóricamente y en puridad de conceptos puede ser defendible que inmatriculación y primera inscripción son diferentes, ya que la inmatriculación es la forma de ingreso en el Registro de una finca, mientras que la primera inscripción se refiere al derecho que sobre la misma recae. Esta tesis está basada en el derecho alemán, que admite la inmatriculación de finca sin que sobre la misma recaiga ningún derecho, pero en España, aunque podían señalarse supuestos de inmatriculación de fincas (como el de la finca inmatriculada sólo en una cuota de condominio o aquellos otros en los que el primer asiento es una anotación preventiva por defecto subsanable de falta de previa inscripción), lo cierto es que para una mayor claridad es preferible la unificación de conceptos. Y así, en esta línea, se acepta el concepto que diera ROCA SASTRE: «el ingreso de una finca en la vida registral, realizado en virtud de una primera inscripción de su dominio a favor del inmatriculante, la cual abre folio de registro particular, es obtenido por medios particulares y surte efectos específicos». La exégesis de este concepto destaca el ingreso de la finca en la vida registral que debe realizarse en virtud de una primera inscripción de su dominio, pues no se admite la inscripción de finca que no pertenezca a nadie. La frase «abre folio de registro particular» es una consecuencia de los artículos 8 y 243 de la L.H., que disponen que el Registro de la Propiedad debe llevarse abriendo una particular a cada finca en el libro correspondiente y que todas las inscripciones, anotaciones, cancelaciones posteriores relativas a la misma finca deberán practicarse a continuación, sin dejar claros ni huecos entre los asientos. La inmatriculación es obtenida por medios peculiares, como son los señalados por la Ley Hipotecaria, y surte efectos específicos que son objeto de discusión. Por ejemplo, se plantes el tema de si por la inmatriculación pueden ser amparadas por el artículo 32 de la misma. Igualmente, en ciertos casos, cuando la inmatriculación se lleva a cabo en virtud de documentos públicos, ésta no surte efecto frente a tercero hasta transcurridos dos años de su fecha (art. 207 L.H.).

Como medios generales para la inmatriculación están el expediente de dominio, el título público de adquisición (en ciertos casos y con ciertos requisitos), el acta de notoriedad a la que se incorpora el título privado de adquisición, las resoluciones judiciales firmes declarando la propiedad de bienes inmuebles, las certificaciones administrativas de bienes del Estado, provincia, municipio y corporaciones de derecho público o que formen la estructura política del Estado y también las de la Iglesia Católica, las certificaciones expedidas por los tesoreros de Hacienda en las adjudicaciones a favor de Estado de bienes ejecutados por débitos fiscales, los títulos de concesiones administrativas, las actas de notoriedad referentes a aprovechamientos de aguas públicas (actualmente vigente sólo en vías de aplicación transitoria de la nueva Ley, de 2 de agosto de 1985), los títulos anteriormente inscritos que no hubieran sido reinscritos en el plazo de la reconstitución del Registro y otros casos que regulan diversas leyes especiales.

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"El confidencial Navarro" 26 abril 2012

La propiedad

La propiedad es un hecho anterior al registro. El registro es una forma de dar seguridad jurídica y publicidad a la propiedad. El registro no crea la propiedad sino que la refleja. Si un día ardiera el registro, eso no quiere decir que todos los propietarios perderían la propiedad de los bienes registrados. De la misma manera, el registro no es causa de la propiedad sino más bien su consecuencia.

Inmatricular

El concepto de inmatriculación se refiere a la primera inscripción de un bien en el registro de propiedad. Sólo se pueden inmatricular bienes que no están previamente registrados, lo que nos lleva al siguiente punto.

La Iglesia no se apropia de bienes ajenos

La Iglesia no puede inmatricular inmuebles que están registrados por otras personas o por otras instituciones. La Iglesia, por tanto, no se apropia de nada ni puede registrar los inmuebles que le parezca. La Iglesia no puede inmatricular El Sadar, El Corte Inglés, el piso de un particular ni la ikastola de la esquina.

Un privilegio relativo

Cualquiera pude registrar un bien en el registro de la propiedad. En este sentido, las inmatriculaciones llevadas a cabo por la Iglesia no suponen ningún privilegio. La ley faculta a la Iglesia, sin embargo, para inmatricular bienes en igualdad de condiciones que el estado, las provincias, los municipios o las corporaciones de derecho público, los cuales pueden inmatricular un bien incluso careciendo de título escrito de dominio. Puede ser discutible, de hecho es lo único que se discute en el campo jurídico, que la Iglesia tenga que tener esa facultad. Que tenga esa facultad, sin embargo, no quiere decir que la Iglesia carezca de títulos de dominio de los bienes que ha inscrito, que pierda la propiedad de los bienes registrados si pierde esa facultad o que esos bienes registrados no sean suyos.

Los bienes que inscribe la Iglesia no son públicos ni del estado

Desde distintos medios se viene repitiendo la idea de que la Iglesia se “apropia” de los bienes que inscribe, lo cual es rotundamente falso. Por un lado, como decíamos, la Iglesia no puede inscribir bienes que ya estén registrados a nombre de un propietario, incluyendo el estado, las comunidades autónomas o los municipios, quienes además pueden inmatricular, como también señalábamos, en igualdad de condiciones que la Iglesia. En todo caso, toda entidad o particular que pueda alegar la propiedad de un bien inmatriculado por la Iglesia siempre puede recurrir la inmatriculación ante la Justicia.

No es un privilegio franquista

Otra de las ideas falsas que se repiten desde los medios respecto a las inmatriculaciones de bienes por parte de la Iglesia es que se realizan al amparo de una ley franquista de 1944 y a la reforma del Reglamento Hipotecario acometida por Aznar en el año 98. La falsedad de este mantra resulta evidente para cualquiera que se moleste en leer el Reglamento Hipotecario de 1.915, donde ya aparece la capacidad de inmatricular de la Iglesia en condiciones equiparables a las del estado, o en el Real Decreto de 6 de noviembre de 1.863 que regulaba el Registro de la Propiedad. De hecho, este decreto nos da la clave del sentido de las inmatriculaciones, que pasamos a explicar en el siguiente punto.

Sólo muy recientemente la propiedad se encuentra debidamente documentada

Aunque actualmente el más mínimo trámite en nuestras vidas mueve en la administración montañas de papeles, no ha sido así en el pasado. La exposición de motivos del citado Real Decreto de 1.863, regulando el Registro de la Propiedad, exponía respecto a la inscripción de los bienes de la Iglesia tras las desamortizaciones que ésta había sufrido que “Como gran parte de unos y otros [bienes amortizados y no amortizados] carecen de título inscrito, bien porque nunca lo tuvieron, ó bien porque se extraviaron al incautarse de ellos el Estado, por más que abone su dominio una larguísima y no interrumpida posesión, es indispensable suplir este defecto de modo que, sin faltar á la ley, pueda tal inscripción verificarse sin menoscabo de ningún derecho”. Es por ello que se articulaba esta facultad para la Iglesia. El mundo en el que hace 150 años o más cada propiedad se encontraba perfectamente documentada y registrada con títulos escritos y depositados en un registro público es sencillamente imaginario. El propio Real Decreto citado, incluso siendo el encargado de regular el funcionamiento del Registro de la Propiedad, declaraba en su preámbulo la innecesariedad de inscribir los templos destinados al culto, porque “no es indispensable que estén señalados con un número en el Registro para que sea notorio su estado civil”. Y efectivamente nadie ha cuestionado la propiedad de los bienes de la Iglesia (ni siquiera quienes los amortizaron) hasta el momento presente, en el que algunas instancias anticatólicas pretenden crear la ficción de que nunca se ha sabido a quién han pertenecido los templos, conventos u otros bienes de la Iglesia.

La usucapión

En relación con lo anterior, en un mundo donde no todo estaba inscrito ni ordenado, la legislación civil siempre ha contemplado la forma de otorgar seguridad jurídica al poseedor de un bien cuya titularidad no estaba documentada (ni por él ni por otro) pero cuyo dominio sobre ese bien se prolongaba durante un amplio espacio de tiempo. Esta figura jurídica, llamada usucapión, se describe a partir del artículo 1.941 del Código Civil y establece la adquisición de la propiedad de los bienes inmuebles por el poseedor al cabo de 30 años de posesión incluso “sin necesidad de título ni de buena fe”. Bajo ningún concepto cabe confundir esta figura con la “ocupación”, ya que precisamente ésta se ejecuta sobre un bien registrado o del que es titular un propietario. Por la misma razón tampoco cabe comparar la ocupación con la inmatriculación, cuya característica principal es precisamente la de constituir la primera inscripción en el registro ola de estar la Iglesia, a veces desde tiempo inmemorial, en posesión del bien inmatriculado. Los bienes del estado son imprescriptibles, pero obviamente siempre que el estado (que puede registrar con la misma facilidad que la Iglesia) pueda demostrar que es propietario. Todo esto quiere decir que, más allá de las proclamas mediáticas o políticas incendiarias, en el campo jurídico el debate real no está de hecho tanto en la propiedad misma de los inmuebles de la Iglesia, sino en su capacidad para seguir inscribiéndolos por un procedimiento particular.

No hay jurisprudencia y sólo algunas sentencias en todos los sentidos

El debate de las inmatriculaciones no ha tenido de momento una amplia expresión en los tribunales. De hecho no existe jurisprudencia en los tribunales al respecto sino algunas sentencias aisladas de algunos juzgados, alguna ni siquiera firme, que en algún caso han dado la razón a la Iglesia y en otro al municipio.

La Iglesia inmatricula sus bienes para protegerse

Recapitulando algunos conceptos, podemos concluir que los lugares de culto, evidentemente, fueron erigidos con ese fin. Desde tiempo inmemorial han sido dominio incuestionado de la Iglesia y destinados a ese fin. La Iglesia, básicamente, se limita a registrar sus bienes para protegerse de posibles ataques como haría cualquiera. El registro, por lo demás, no crea la propiedad sino que la refleja. La Iglesia no puede registrar todo lo que le parezca. Para que la Iglesia pueda registrar algo, tiene que tener dominio sobre ello y no puede estar registrado previamente por nadie. Incluso si la Iglesia registra algo que no está registrado por su propietario, el propietario se puede oponer al registro oponiendo su título de propiedad. Por lo demás, si un bien es de la Iglesia, como es lógico puede venderlo, arrendarlo o hacer con él lo que le parezca. Cabe señalar también la paradoja de que quienes más insisten en separar la Iglesia del estado pretendan ahora al mismo tiempo que hasta los lugares de culto sean del estado. Finalmente, las inmatriculaciones más recientes, a la luz de los hechos, no son más que una reacción justificada ante la agresividad de sectores que, más que defensores del laicismo o la aconfesionalidad del estado, podrían calificarse más bien como anticatólicos.
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El Senado rechaza modificar la ley para evitar que inscriba bienes La Iglesia católica. Por lo tanto  podrá seguir haciendo inmatriculaciones.
PP y CiU se pronuncian a favor de la Iglesia; PSOE y Entesa, en contra.
06 de junio de 2012 (EFE)

El Pleno del Senado  rechazó recientemente la toma en consideración de una proposición de Ley de la Entesa en la que pedía la modificación del artículo 206 de la Ley Hipotecaria que equipara los diocesanos a los funcionarios públicos acreditados para inscribir bienes inmuebles en el registro.

En la defensa de la iniciativa, el senador Joan Saura ha denunciado que la Iglesia "ha estado y está registrando unilateralmente y de forma opaca a su nombre edificios del patrimonio nacional" que no figuraban a nombre de nadie.

Saura preguntado sobre cuántas apropiaciones por parte de la Iglesia se han producido y aunque ha dicho desconocer los datos a nivel nacional, ha asegurado que sólo en Navarra ha habido 1.087 "apropiaciones indebidas" en los últimos 12 años.

El senador de la Entesa ha subrayado, además, que la Mezquita de Córdoba, construida en el siglo VIII, es propiedad de la Iglesia católica desde el año 2006 "porque la registró como suya sin ningún trámite de información publica", lo que ha calificado de" absolutamente escandaloso".

La senadora de CiU Eva Parera ha considerado que en su discurso Saura había "demonizado en exceso" a la Iglesia y ha explicado que la normativa de derecho canónico "exige" que las certificaciones que emanan de los obispos tengan un procedimiento previo que pueda garantizar su veracidad.

Por el PSOE, que ha apoyado la iniciativa, Arcadio Díaz Tejera ha rechazado la pretensión de Saura de trasladar el debate hacia las relaciones Estado-Iglesia y lo ha centrado en el expediente registral, que, a su juicio, "se debe llevar en los registros de la propiedad, con las debidas garantías".

El senador del grupo popular Joaquín Luis Ramírez ha argumentado que la certificación administrativa "ha demostrado ser especialmente útil para que accedieran al registro de bienes los inmuebles de la Iglesia dado que es infrecuente su enajenación".

Además, según este parlamentario, quienes se sientan perjudicados por ese artículo de la Ley Hipotecaria "siempre podrán ejercitar la acción declarativa del dominio del inmueble inscrito en el registro de la propiedad ante los tribunales".

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UNA LEY HEREDADA DE LA DICTADURA  FRANQUISTA:

La Ley Hipotecaria española, redactada en plena dictadura franquista, concede a la Iglesia Católica gracias a una reforma que realizó el gobierno del Partido Popular en 1998, la potestad de inscribir a su nombre en el Registro de la Propiedad bienes que no estaban inscritos a nombre de nadie. Éste es el acto conocido como “inmatricular”.

El artículo 199 LH establece los procedimientos a seguir para la inmatriculación en el Registro de la Propiedad de las fincas que no estén inscritas a favor de persona alguna y entre estas fórmulas, establece que puede verificarse dicha inmatriculación «Mediante el certificado a que se refiere el artículo 206, sólo en los casos que en el mismo se indican».

Dicho artículo 206 LH, da la posibilidad al Estado, a la Provincia, al Municipio y a las Corporaciones de Derecho público o servicios organizados que forman parte de la estructura política de aquél y a la Iglesia Católica, de inmatricular fincas, cuando carezcan de título escrito de dominio, mediante certificación del funcionario competente en el caso de organismos públicos, o del Obispo en cuya Diócesis se encuentre radicada la finca, en el caso de la Iglesia Católica.

EL REGALO DEL GOBIERNO DEL PP A LA IGLESIA CATÓLICA EN 1998:

Inicialmente, el artículo 206 permitía a la Iglesia la inmatriculación (registro) de algunos bienes que carecían de propietario, a excepción de los “templos destinados al culto católico“. En su primera legislatura, el PP retiró la excepción con el Real Decreto 1.867, sin llevarlo a debate en el Congreso de los Diputados: “se suprime por inconstitucional la prohibición de inscripción de los templos destinados al culto católico, y se admite, siguiendo las legislaciones especiales sobre Patrimonio del Estado y de las entidades locales, la posibilidad de inscripción de los bienes públicos con arreglo a su legislación especial”

Gracias a esta modificación del gobierno de Aznar, la Iglesia ha llegado a registrar catedrales y otros edificios históricos de valor incalculable por menos de 30 euros.
La avaricia de la Iglesia Católica no respeta ni las creencias ajenas: puede presumir de poseer la inmatriculación registral de la Mezquita de Córdoba. En 2006 se hizo con el monumento, patrimonio de la Humanidad, por 30 euros.

EL TAMAÑO DEL EXPOLIO SE DESCONOCE:

El Registro de la Propiedad no detalla el expolio legal que ha realizado la Iglesia desde 1998, ya que figuran a nombre de diversas instituciones. El único informe que existe lo realizó el Parlamento navarro en 2008, tras una consulta de Izquierda Unida. Entonces, se realizó un recuento de las inmatriculaciones de todos los juzgados de la región entre 1998 y 2007. El Arzobispado había registrado 1.086 bienes, que se pueden consultar en el siguiente documento.

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Diario de Noticias, 08/03/2012

El diputado socialista navarro Juan Moscoso pidió  en la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados que se reforme la Ley Hipotecaria para impedir a la Iglesia católica la inmatriculación de bienes, una práctica que calificó de “fraudulenta”, y abogó por que se pongan en marcha vías “para la devolución de los inmuebles y terrenos registrados”.

El diputado socialista recordó que la Ley Hipotecaria de 1946 se reformó en 1998 por el Gobierno de Aznar “mediante un Real Decreto y sin debate parlamentario”, para permitir a la Iglesia “el registro de bienes y terrenos, equiparándola a las administraciones territoriales y locales, de manera que puede emitir sus propios certificados de dominio en ausencia de título de escritura pública”. Esta práctica ha sido especialmente intensa en Navarra, donde la Iglesia ha inmatriculado a su nombre más de mil bienes, según los datos de la Asamblea en Defensa del Patrimonio.

Moscoso se refirió a las inmatriculaciones durante la defensa de una enmienda a una proposición no de ley sobre la revisión de los acuerdos Estado-Santa Sede. La iniciativa socialista considera necesario “analizar el marco de relaciones creadas con la Iglesia católica definido por los acuerdos con la Santa Sede de 1979 y, en su caso, proponer su revisión, con el fin de asegurar y defender la laicidad del Estado como un elemento consustancial a la idea de libertad e igualdad, y como una condición sine qua non para una convivencia armónica en nuestro país”.

Defendió asimismo la necesidad de “suprimir los privilegios claros que existen para algunas confesiones”. En este sentido, la enmienda socialista plantea “establecer un tratamiento fiscal igualitario de las distintas confesiones religiosas que asegure el pago de impuestos en igualdad de condiciones”, como el Impuesto de Bienes Inmuebles. Moscoso reclamó una “separación total” entre el Estado y las diferentes confesiones religiosas”, impulsando “una Ley de libertad de conciencia y religiosa que evite privilegios y discriminaciones por razón de creencias, que garantice la neutralidad religiosa en los espacios y actos públicos para que no haya confusión entre lo público y lo religioso”. Algo para lo que “hay que trabajar mucho en este país”, reconoció el diputado socialista, hasta llegar a “una laicidad positiva como la mejor garantía para asegurar una convivencia de ciudadanos con diversas o ninguna creencia”.

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Las certificaciones de dominio

Entre los medios de inmatriculación de fincas que no estén inscritas a favor de persona alguna, el art. 199 incluye “el certificado a que se refiere el art. 206, sólo en los casos que en el mismo se indican”
Nos hallamos ante un medio privilegiado de inmatriculación de fincas pertenecientes a determinadas personas jurídicas, de carácter excepcional, y, por consiguiente, ante la necesidad de que la interpretación de las normas que lo regulan se produzca de una forma restrictiva.

Para la práctica de este tipo de inmatriculación han de concurrir los siguientes requisitos:
La finca, cuya inmatriculación se solicita, ha de pertenecer al Estado, a la Provincia, al Municipio, a las CCAA, a las Corporaciones de Derecho público o servicios organizados que formen parte de la estructura política de aquel, y a la Iglesia Católica.
Las entidades y corporaciones de que se trata han de carecer de título inscribible de dominio; en otro caso, habrán de servirse de los demás medios de inmatriculación.
Es necesario que la finca no se halle inmatriculada y que en la certificación se exprese el título de adquisición o el modo en que fue adquirida.
La certificación ha de ser expedida por funcionario competente, con las circunstancias que preceptúa el art. 303 RH.
El asiento de inmatriculación, practicado en virtud de estas certificaciones de dominio, está también sujeto a la suspensión de efectos establecida en el art. 207 LH.




6 comentarios:

trillian dijo...

El Arzobispado revende bienes que registra a su nombre con una ley del franquismo.
De 1998 a 2007, obtuvo 1.087 propiedades, la Plataforma por la Defensa del Patrimonio Navarro, quien le explica que la Iglesia lo que hace es aprovecharse de la existencia de una ley hipotecaria heredada del franquismo que fue ampliada en 1998 por el Gobierno de Aznar. "Esa ley equipara a la Iglesia con el Estado, la provincia, etc., a la hora de inmatricular bienes, a la hora de inscribir por primera vez un inmueble que no había sido registrado antes".

Según Larumbe, al Arzobispado de Navarra le vale "un certificado que traiga de su propia casa" para apropiarse de dichos bienes. "Dan fe de que es suyo porque sí".

Mientras la politica no se desmarque para siempre de la iglesia mal vamos,
¿cuantisimos millones de€ se pierden por ahi' uffff.... incontables.

Y encima por "hay"andan obispos vestidos de ...ARMANI nada menos, qué cabro.... con perdón.

Saluditos

P.D.
Por cierto Paco este blog esta ....RETECHULO, como te lo curras ..ha.

Saluditos.

Paco10 dijo...

Comienzo por el final: Gracias por los elogios al blog y es que hay que cambiar de look de vez en cuando. Hacemos lo que se puede.
En cuanto al estudio que he recopilado, yo poco o nada tengo que añadir y eso no tiene nada que ver con que esté de acuerdo con la actitud de la Iglesia ni sus prerrogativas, pero la Ley es la Ley y quienes las implantan están en el Parlamento.
Un saludo

Wafah dijo...

Lo de la iglesia católica inscribiendo bienes que no son de su propiedad es algo increible, pero la culpa no es de ellos sino del gobierno del estado que se lo permite. Yo tambien publiqué en mi blog un par de entradas sobre el tema hace unos meses:

http://wafah-elcrisol.blogspot.com.es/2012/06/europa-laica-iniciara-una-campana-para.html

http://wafah-elcrisol.blogspot.com.es/2012/04/compre-la-mezquita-de-cordoba-por-30.html

Enhorabuena por tu artículo, Paco, porque te lo has currado y está muy bien documentado.

Salam.
Visita mi blog El Crisol: Los cristianos sirios apoyan la dictadura de Al-Assad

Paco10 dijo...

Gracias Wafah y es un tema que por lo menos merece que se difunda y tengamos una base para poder opinar
Saludos

Paco10 dijo...

Alberto---------- o Alberta?. No pierdas el tiempo descalificando a quienes colaboran en el blog. Tu trata de buscarte un novio que te haga feliz y ya verás como sí que verás la vida de una forma bella. ¿O no Chelo?
No responderé más veces a tus descalificaciones y menos por aquí. Adiós

Anónimo dijo...

QUE PASA CUANDO UN AYUNTAMIENTO INMATRICULA X EL DICHOSO 206 Y SABEN QUE EN PARTE DE ESA FINCA HAY UN PARTICULAR EJERCIENDO Y PAGANDO SU I.B.I TODO ES POSIBLE EN EL MUNDO DE LOS PODEROSOS Y CUANDO ENTRA CUALQUIER ALCALDE CON SUS PROPIAS PRETENSIONES SIN MORAL SIN ETICA Y ARRASA CON EL FIN DE SI ES ALGUN SITIO INTERESANTE CONCEDERSELO A SUS AMIGUETES Y DICEN SIEMPRE LO MISMO .POR EL BIEN DEL PUEBLO'''' Y CUANDO TIENEN OTROS TERRENOS NI SIQUIERAN INSCRIBEN ABANDONADOS PARA SIEMPRE.SI SABEN POR DONDE METERLES MANO A ESTOS DEPRAVADOS ME ENCANTARIA ASESORAMIENTO .AGRADECIDO .SALUDOS