lunes, 19 de agosto de 2013

LOS RIESGOS DEL BIPARTIDISMO Y SU RUPTURA


Según la agencia Metroscopia,  el bipartidismo en España si hoy se celebrasen elecciones habría dejado de existir según los datos que una encuesta de la  misma reflejan en el mes de julio. Los partidos principales en el actual panorama político español no llegarían al 50% entre los dos quedándose en un 23% el PP, que yo no lo entiendo y un 22,8% para el PSOE.  IU obtendría un 16,7% y el resto de votos se lo repartirían otros partidos políticos, algunos de nueva creación, como UPyD y Ciutadans, cuyo ascenso sería yo diría que exagerado.

Los que somos partidarios y exigimos, a nuestra manera, una regeneración democrática, deberíamos tener en cuenta también el riesgo que ello conlleva si lo que se nos ofrece es peor que lo que tenemos o puede serlo. Los cantos de sirena y el populismo de los partidos que se posicionan en los primeros lugares hay que tenerlos en cuenta y no "tirar" el voto a la urna como si fuese una papelera. Primero pensemos, estudiemos, analicemos y cuando lo tengamos muy claro votemos o quedémonos en casa. Cualquier actitud es buena si es previamente razonada.

Bien posicionados para la ruptura de este bipartidismo instaurado en España a la medida del PP y del PSOE, se encuentran UPyD y Ciutadans. Personalmente no creo que ninguno de los dos sean la solución para llevar a cabo esa ruptura ansiada por muchos, entre ellos yo, porque analizando un poco tanto sus trayectorias anteriores como sus propuestas y actuaciones presentes, como mínimo es para poner en solfa esta devoción que algunos pregonan.

El líder de Ciutadans está claro que concita a muchos por su poder de convicción y por algo muy importante para quien aspira a ocupar un puesto en política como es su carisma, pero no debemos olvidarnos de que antes hay que analizar sus mensajes que no parece pasen de un simplismo y oportunismo de lo más normal sin que ellos cambien sus orígenes o convicciones personales. En mítines, tertulias o reuniones, es fácil provocar el aplauso fácil simplemente diciendo aquello que la gente quiere escuchar, sin más, pero sin una determinación para la ruptura de las carencias políticas actuales. Atentos por tanto a las propuestas que nos hacen desde esta formación y atentos a su trayectoria. 

"El líder de Ciutadans estuvo afiliado al PP hasta diez meses antes de fundar Ciutadans en 2006. Este partido se ha opuesto a la Ley de matrimonio homosexual, se ha presentado a las Elecciones europeas en coalición con Libertas, agrupación de corte ideológico de extrema derecha; hace del rechazo al nacionalismo su principal caballo de batalla, junto a su crítica enconada del sistema de representación partidista actual, pero sin cuestionarse los orígenes del mismo. Es decir, aunque no se autodefine ideológicamente, se adivina un importante parecido de Ciutadans con otros partidos de la nueva extrema derecha europea, como el Frente Popular de Le Pen. No es de extrañar que, en este panorama, se vayan generalizando las muestras de radicalismo y fascismo a lo largo y ancho de nuestras fronteras, como la reciente apología de Hitler en la plaza de toros de Pinto.

Y en esos partidos políticos, satélites, por la evidencia, de la derecha (“extrema”), nos encontramos con mucho más que con meras sospechas. En las cuentas de Bárcenas aparecen, supuestamente, anotaciones que atestiguan pagos del PP al partido de Rosa Díez. No es, por tanto, de extrañar que las actuaciones de este partido en el Parlamento vayan siempre a la zaga de las del partido del gobierno y en contra de los intereses ciudadanos."
(Coral Bravo)

Que los Partidos Políticos y sus líderes e incluso sus seguidores son capaces de engañarnos y mentirnos descaradamente, no es algo nuevo ni parece que puede dejar de serlo a corto plazo y como caso más reciente tenemos que fijarnos en  lo que nos dijeron los ahora gobernantes y en lo que están haciendo. Prometer prometen, pero sus mensajes electorales se los pasan por el forro cuando se suben en el pedestal del poder haciendo lo contrario de lo prometido de una forma vil y descarada convirtiendo a este País en un solar, arrasando sin piedad todo aquello que huela a Servicios Sociales o Públicos. D'Alembert dijo: "La guerra es el arte de matar hombres. La política es el arte de engañarlos". Y así lo hacen y hasta son capaces de dormir.

Podríamos entender que ante este panorama el hastío y la desesperanza hagan que optemos por cambiar las cosas tomando otras vías que nos ofrecen sin más, pero no sería aconsejable hacerlo sin ser conscientes de los riesgos y de las consecuencias que ello acarrearía. Cambiar un sistema democrático, quizá demasiado pervertido en la actualidad por algo que no conocemos y nos puede llevar incluso a la ruptura de los pilares que sustentan este sistema por muy pervertido que esté, no sería aconsejable y desde luego podría ser un error gravísimo.

Cuando he dicho y sigo diciendo que en este País hace falta inmediatamente un partido de derechas, lo digo convencido de lo que digo. Quien tenga una ideología afín a la ultraderecha debe decirlo sin camuflarse bajo otras siglas y dejar que las políticas conservadoras y democráticas luchen por ganar su espacio de una forma individualizada y sincera con sus políticas sociales y económicas, mientras que las formaciones progresistas o de izquierdas deben unir sus fuerzas y luchar por la implantación de las suyas. La disgregación de las unas y de las otras nos pueden arrastrar a  posiciones ideológicas reaccionarias y totalitarias, embaucando a aquellos que hastiados de la política actual votarían un cambio para peor.

Cuidado por lo tanto con los "Salvapatrias", porque pueden ocultar bajo su piel de cordero tendencias fascistas presentadas en diferentes envases, pero con la misma salsa.

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