viernes, 25 de abril de 2014

ELPIDIO SILVA, ESE DIVIESO EN LA JUSTICIA


Nos cambian los conceptos, nos cambian nuestros puntos de mira y hasta nuestro enfoque inicial simplemente con explicaciones concretas y acertadas. Nos cambian nuestra forma de vida y hasta nuestra forma de pensar si las manifestaciones provienen de personas que se suponen serias, sensatas, instruidas y con una autoridad relevante.

En cierta medida algo de ello me ha pasado a mi en relación al caso que se juzga en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid contra el Juez Elpidio Silva, aunque no sabemos hasta cuando lo será. Pero no importa lo que yo piense o lo que pensase. Poco o nada importa y menos influye. 

Cuando desde dentro, desde el corazón de la Justicia alguien sale diciendo lo que hay y lo que pasa o puede pasar, se te cae la carne a trozos y quieres perderte en los túneles oscuros de la propia Justicia para no ser visto ni encontrado. Si esto les pasa a algunos Jueces ¿qué puede pasarle a un ciudadano que no tiene ni medios ni sabe de trucos jurídicos?. El ser una persona atípica aparentemente, sea Juez o no, está claro que no debe ser motivo para tomarlo a broma, a mofa o ser motivo de escarnio público. El ha contado su versión en medios de comunicación y hasta lo ha dejado por escrito. Ha presentado una querella contra el juez que le investigó en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Jesús Gavilán, a quien acusaba de prevaricación y retardo malicioso e iba acompañada por casi 200.000 firmas, por lo tanto cuidado con los desprecios y las mofas porque pueden volverse contra quien así lo hace. La Justicia es ciega, o así debería ser, pero nunca debe mirar por un solo ojo y convertirse en tuerta, porque las perspectivas se pierden en el horizonte y se pueden ver alteradas algunas líneas maestras.

Desde que este Juez salió a los medios de comunicación a explicar su caso y a tratar defenderse de lo que él considera una ilegalidad he tratado de entender los motivos que han motivado una actuación así de la Justicia contra uno de sus miembros, cuyo delito, al parecer ha sido el de tener que juzgar al presunto estafador de miles de ciudadanos españoles, Blesa. Y así son las cosas al parecer; El Juez en el banquillo y el banquero presunto estafador de cientos de millones de €uros en la calle. No es que yo no lo entienda, es que no lo entiende ni dios, pero es que puede pasar que la Justicia sea tuerta en algunos casos y ya he dicho que entonces se desvirtúan las líneas.


Por si fuera poco lo juzgan quienes, al parecer no deberían y entonces este Juez, que será Juez, pero no tonto, le dice al Tribunal que no está legitimado para juzgarlo y que quiere que se suspenda el juicio que se sigue en su contra por un presunto delito de prevaricación cometido en la instrucción del 'caso Blesa' y pide la recusación de dos miembros del tribunal. Una propuesta que ahora debe ser resuelta por la Sala del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, y ha presentado un incidente de nulidad contra la magistrada del tribunal María Tardón por "representar al Partido Popular" en la asamblea general de Caja Madrid y contra el presidente, Arturo Beltrán, por su "falta de imparcialidad" al permitir la presencia de esta jueza, no aceptar la renuncia de su abogado e integrar la sala que, en fase intermedia, componían otros dos togados que finalmente fueron apartados. Y para rematar la faena el Juez Silva ha presentado una demanda civil en un juzgado de primera instancia de Madrid contra Tardón y Beltrán por "vulnerar sus derechos fundamentales" y ha solicitado una indemnización de diez euros.

Cuando el Presidente del Tribunal, el Juez Beltrán le ha dicho al encausado que no podía hablar, este le ha contestado, que poder si que podía, pero que otra cosa es que no lo dejase hablar o se lo prohibiese. Y es que las cosas son diferentes y los Tribunales no dejan de ser guetos obsoletos donde la libertad de expresión brilla por su ausencia y las actitudes totalitarias son frecuentes. No me voy a meter en un charco ahora porque no toca, pero motivos lo mismo hay para ello.

El abogado Cándido Conde-Pumpido Varela ha reclamado al tribunal que le dispense de seguir ejerciendo la defensa de Silva.

Los diviesos, son unos granos que se manifiestan de una forma puntiaguda en la piel con pus. Dicen que son muy dolorosos y que no eligen los mejores sitios para manifestarse. Lo mismo es lo que le ha pasado a la Justicia con el Juez Silva. Ni es indoloro ni ha elegido el sitio y el lugar más adecuado o lo que es lo mismo el caso idóneo para proceder a su extirpación.

Para más información y para tener un punto de vista más amplio y acertado os recomiendo visitéis el siguiente enlace:  El Guachimán

2 comentarios:

trillian dijo...

Como ves Paco aquí terminan siendo culpables los jueces y no los delincuentes.
Pero este es un delincuente de cuellos blancos de millones de €.

A mi me da vergüenza este país las cosas que pasan en la justicia.
Debemos ser la risa del mundo.

El poder de D.dinero es él que manda y terminan pagando justos por pecadores.

Saluditos.

El guachimán dijo...

Paco, sabes que en mi blog tengo bastantes artículos que hablan acerca de las cada vez más numerosas y preocupantes grietas de la justicia española. Sobre Silva tengo dos o tres, porque hace tiempo que se veía que a este señor lo estaban tratando de una manera muy sospechosa, y ojo, que los medios de comunicación (de todo signo) no son en absoluto ajenos a este acoso, lo que demuestra hasta qué punto aquí están todos los sectores en manos de los poderes económicos. Es muy grave que uno (otro más) de los boquetes por los que se nos está escapando la democracia sea nada menos que la justicia. Un abrazo.