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jueves, 29 de agosto de 2019

MIEDO? CREO QUE SI,,, DESHAUCIOS, DESALOJOS


David Bollero
LOS INGOBERNABLES CAMBIAN LOS DESHAUCIOS

Contra los desalojos


La Ingobernable
 resiste
: para escozor de la derecha, el desalojo ha conseguido detenerse gracias al apoyo popular que ha dejado la presencia de Vox en una mera anécdota, en una risa entre cañas. Tras las descalificaciones de la derecha a los colectivos que han hecho posible este centro social –«desgarramantas»«pandilla de holgazanes», gentes «sin oficio ni beneficio»«parásitos»…- lo que se oculta es un miedo atroz al asociacionismo solidario y contestatario que planta cara a los abusos del poder.
Impedido el desalojo, se abre ahora un procedimiento judicial que, presumiblemente, acabará con la actual ubicación de este proyecto para dar paso a la especulación, a la mercantilización de los espacios públicos. No olvidemos que éste es un espacio público que Ana Botella cedió a dedo y por 75 años a una fundación para que ésta mantuviera las instalaciones cerradas durante cerca de tres años, hasta que por fin el movimiento okupa le dio uso.
Hace cinco años ya escribí que cada okupación es un fracaso de nuestros gobernantes. Entonces me refería a otro proyecto social, el Centro Social Autogestionado (CSA) Can Vies. En los últimos años ha habido muchos más casos que lamentar, desde el ya lejano La Guindalera del que yo mismo participé, a La Carbonería, el Patio Maravillas o La Vakería, entre muchos otros. Todos ellos tenían en común lo mismo, esto es, cumplían un papel al que las Administraciones no llegan/no quieren llegar. Sólo en el caso de la Ingobernable, se da cabida a medio centenar de colectivos que aprovechan este espacio para desarrollar sus actividades o, incluso, impartir talleres y cursos de teatro, poesía, idiomas, informática…
Todos ellos, y La Ingobernable no es una excepción, entienden otra manera de entender la cultura, huyendo de su mercantilización, abriendo espacios para todas las personas que tienen que aportar, que enriquecer al resto. Nada tiene que ver su actividad con «vivir del cuento», como argumenta Vox, pues la cantidad de horas invertidas desinteresadamente por quienes levantan La Ingobernable superan con mucho la vocación de servicio público que se gastan buena parte de nuestra clase política.
Estos centros sociales okupados son focos de resistencia ante quienes pisotean o amenazan nuestras libertades civiles y eso, en esencia, es lo que quieren aplastar con órdenes de desalojo. Y, lamentablemente, no es cosa única de la derecha: la propia Manuela Carmena fue quien inició el expediente administrativo de desalojo.
En la mano de nuestr@s polític@s está asumir que los Centros Sociales Okupados (CSO) han cumplido y cumplen con una labor esencial que ni la Administración Pública ni la iniciativa privada han querido satisfacer. Del mismo modo que Ana Botella cedió el espacio a dedo por 75 años a una fundación amiga, ¿no es posible hacer lo mismo con los colectivos de La Ingobernable? Si miramos a Málaga, el caso de La Invisible guarda ciertas similitudes con el CSO de Madrid. El actual alcalde malagueño, Francisco de la Torre (PP), jaleado por el sector más exaltado de Ciudadanos, ya ha amenazado en varias ocasiones con incumplir sus propias promesas e ir en contra de voces como las del director del Museo Reina Sofía, que elogia el proyecto.
Si prospera el procedimiento judicial y se desaloja La Ingobernable, nacerán otros proyectos, porque la medida no hará más que extender el fracaso de la Administración que, precisamente, origina estos CSO. No se puede combatir una causa con el mismo mal que la motivó; eso, inevitablemente, la refuerza. Así ha sido y así será, le pese a quien le pese, mientras la calidad de buena parte de nuestra clase política sea tan deficiente, miserable y ruin.

jueves, 15 de agosto de 2019

ARGENTINA ELECCIONES: LA IMBECILIDAD EPICA


Walter C. Medina

Cuando la imbecilidad es épica
Al cierre de la campaña electoral de cara a las elecciones Primarias que se llevarán a cabo este domingo en Argentina, dejó al descubierto la desesperación del oficialismo por permanecer en el poder. En un acto que tuvo lugar en el microestadio de FerrocarrilOeste, el presidente Mauricio Macri se dirigió a su reducida militancia utilizando los recursos de una oratoria vacía pero aguerrida.
Ante la ausencia de propuestas y el incumplimiento de las promesas que lo convirtieron en presidente en 2015, Macri recordó una obra fluvial de su paso como Jefe de Gobiernoporteño. De esta manera el presidente argentino pretendió demostrar que, aunque de esto hayan pasado ya muchos años, cierta vez realizó una obra. El corolario de este pasaje de su discurso se tradujo en un grito desaforado que repitió para el deleite -o quizás la vergüenza ajena- de quienes tienen la obligación de aplaudirlo: “¡No se inunda más! ¡No se inunda más, carajo!”. A lo que inmediatamente agregó: “Sorry por lo de carajo”.
Según el diario Clarín, Macri le puso “épica” al cierre de campaña; una épica que gran parte de los televidentes que presenciaron el acto interpretaron como imbecilidad; más aún cuando el primer mandatario, eufórico por sus propias incongruencias, anunció: “Hago el Topo Gigio, como Riquelme


A tres días de las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias el oficialismo ve con gran preocupación la posibilidad de una derrota, ya que la totalidad de las consultoras estiman triunfadora a la fórmula del Frente con Todos, encabezada por AlbertoFernández. La estrategia de la derecha neoliberal argentina, llamada ahora “Juntos por el Cambio”, es promover el miedo del elector indeciso. El mensaje es claro: “Los argentinos no queremos volver al pasado”, sostiene el oficialismo, convencido de que el electorado confiará nuevamente en las frases del manual de autoayuda en las que está inspirada la campaña oficial: “Juntos cruzaremos el río”.
Lo cierto es que durante el cierre de campaña en la capital argentina, el presidente solo pudo rescatar para su discurso una obra que realizó en 2007 como Jefe de GobiernoPorteño para intentar contrarrestar el desastre económico, social e institucional que dejará cuando culmine su mandato.

miércoles, 14 de agosto de 2019

EL MAS CRIMINAL ... EL MOSQUITO


Foto tomada de internet

Entre 1980 y 2010 la malaria acabó con la vida de entre 1 200 000 y 2 780 000 personas cada año
Cómo los mosquitos cambiaron la historia de la humanidad dEntre 1980 y 2010 la malaria acabó con la vida de entre 1 200 000 y 2 780 000 personas cada año, lo que supuso un aumento de casi el 25 % en tres décadas. Según el informe de la OMS correspondiente a 2017, la malaria mató a 435 000 personas (entre 219 millones de casos), de las cuales dos tercios eran menores de cinco años

Esto significa que es muy posible que la malaria haya matado a más personas que cualquier otra enfermedad a lo largo de la historia.

El historiador Timothy C. Winegard estima en su último libroThe Mosquito: A Human History of Our Deadliest Predator] (El mosquito: una historia humana de nuestro depredador más mortífero), que las hembras de los mosquitos Anopheleshan enviado al otro mundo unos 52 000 millones de personas del total de 108 000 millones que han existido a lo largo de la historia de la Tierra.

En el transcurso de la historia el daño provocado por estos minúsculos insectos ha determinado el destino de imperios y naciones, paralizado actividades económicas y decidido el resultado de guerras decisivas. Por el camino, han matado a casi la mitad de la humanidad.
El linaje exterminador de los mosquitos, compuesto por unas tres mil especies, ha desempeñado un papel más importante en la configuración de nuestra historia que cualquier otro organismo del planeta.

La malaria o paludismo se transmite entre los seres humanos a través de mosquitos hembras del género Anopheles, cuyas 465 especies formalmente reconocidas habitan prácticamente en todo el mundo. El de la fotografía, Anopheles gambiae, trasmite el plasmodio más peligroso, Plasmodium falciparum.

Florence Nightingale llamó a las marismas pontinas, cercanas a Roma, «el valle de la sombra de la muerte». Es algo que los cartagineses y los primeros pueblos bárbaros que atacaron Roma ya habían comprobado por sí mismos.
El fin de la segunda Guerra Púnica terminó en las llanuras de Regia con un enfrentamiento entre el general cartaginés Aníbal Barca y el joven Publio Cornelio Escipión el Africano. Aníbal fue derrotado en la batalla de Zama (202 a. C.), que significó el final de un conflicto que había durado diecisiete años.
El declive cartaginés había comenzado mucho antes en las ciénagas pontinas, cuando los mosquitos de la malaria se cebaron con las tropas cartaginesas. El insecto ayudó a proteger a Roma de Aníbal y sus hordas, y proporcionó un trampolín para que sus habitantes dominaran el Mediterráneo.

Los visigodos, dirigidos por el rey Alarico, fueron los primeros bárbaros en atacar Roma. En 408, sus ejércitos sitiaron la ciudad, que tenía aproximadamente un millón de habitantes, en tres ocasiones distintas. En 410, asedió la ciudad por tercera y última vez. Una vez intramuros, sus tropas emprendieron tres días de pillaje, violaciones, destrucción y muerte.
Satisfechos con los estragos y el saqueo, los visigodos abandonaron la ciudad y se dirigieron al sur, dejando tras de sí un rastro de sangre y ruinas. Aunque tenía previsto regresar a Roma para arrasarla de una vez por todas, cuando terminó la campaña del sur las fuerzas de Alarico estaban diezmadas por la malaria. El poderoso rey, el primero en saquear Roma, murió de malaria en el otoño de 410. El mosquito había vuelto a salvar Roma.


Foto tomada de internet

Derrotado por una coalición de visigodos y romanos cerca del bosque de las Ardenas en junio de 451, Atila giró sus vociferantes hunos hacia el sur y comenzó una rápida invasión del norte de Italia. A su paso sembraba el pánico, la destrucción y la muerte. Como habían hecho los espartanos en las Termópilas, una pequeña fuerza romana logró detener a los hunos que avanzaban en las tierras pantanosas cercanas al río Po. Unas inesperadas legiones de mosquitos entraron rápidamente en la batalla y frenaron el avance huno. Una vez más, el general Anopheles salvó Roma.

Recordando una página del memorándum del ayudante militar de Aníbal, Atila mantuvo una audiencia con el Papa León I. A pesar de la leyenda de un piadoso papa cristiano que convence al bárbaro Atila para que abandone el asalto de Roma y se retire de Italia, los feroces hunos de Atila habían sido derrotados otra vez por los insectos. La respuesta de Atila a la súplica del Papa no fue más que una artimaña para salvar la cara. Lo más prudente era que el rey de los hunos regresara a la alta estepa más allá del Danubio, fría y seca, donde Anopheles no podía seguirle.
Aunque Atila no murió víctima de la malaria como Alejando Magno o Alarico, dos años más tarde, en el año 453, murió de complicaciones desencadenadas por el alcoholismo agudo. La división y las luchas internas surgieron rápidamente, y los hunos tribales abandonaron su frágil unidad y desaparecieron de la historia.
El animal más mortífero de la historia
El primero de agosto, la editorial estadounidense Ruston puso a la venta el libro de Winegard. Este ensayo muestra cómo los mosquitos han sido durante milenios la fuerza más poderosa para determinar el destino de la humanidad y condicionar el moderno orden mundial.
La historia de la protección de Roma por ejércitos de mosquitos es una más de las muchas que cuenta Winegard, que a lo largo de su ensayo presenta a estos insectos no solo como una molesta plaga, sino como una fuerza de la naturaleza que ha cambiado el resultado de acontecimientos significativos en la historia humana.

Foto de internet


Desde la antigua Atenas hasta la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra de Independencia de Estados Unidos, la estrepitosa derrota de los ingleses frente a Blas de Lezo en el sitio de Cartagena de Indias y la creación de Gran Bretaña, Winegard destaca momentos clave en los que las enfermedades transmitidas por mosquitos causaron que ejércitos enteros se derrumbaran, que grandes líderes enfermaran o que las poblaciones fueran vulnerables a invasiones.

Un sobreviviente maya de las epidemias de malaria posteriores a Colón recordaba: «Grande era el hedor de la muerte. […] Todos estábamos así. ¡Nacimos para morir!». Los seres humanos vivieron y murieron a causa de enfermedades transmitidas por mosquitos durante miles de años sin comprender cómo les llegaba la parca.
El enemigo parecía, lo sigue pareciendo, insignificante.The Conversation


martes, 13 de agosto de 2019

JUAN SEBASTIAN ELCANO





Celebramos 500 años de la circunnavegacion de la tierra por parte de Juan Sebastián Elcano, superviviente a la expedición de Magallanes. Cinco siglos en los que nuestra percepción de la historia ha cambiado gracias a este  logro de la navegación.

Por Nacho Ares
Lo he comentado en más de una ocasión. Hablar de los navegantes españoles del siglo XVI es como hablar de un plantel científico sin parangón en la historia de la humanidad. Los cambios que se dieron en aquella época son muy similares a los que se vivieron tiempo después en la Revolución Industrial o ya en el siglo XX con la llegada a la Luna, cuyo cincuentenario acabamos de celebrar.
Huelva y Houston
Recuerdo que cuando hace dos temporadas el programa Hoy por Hoy se realizó desde Huelva, quedé impresionado por el tamaño minúsculo de las carabelas. El sur de España era en aquella época un centro de control del mundo entero, igual que hoy es la NASA para el espacio.
Parecía increíble que aquellos cascarones pudieran cruzar el océano y ser tripulados por medio centenar de hombres. ¿Pero dónde se metían si no había sitio casi ni para un puñado de ellos? La convivencia durante meses o años en un lugar así debió de ser extrema.
Pero el logro de aquellos hombres no se debía solo a su valor y tenacidad, sino también a los logros científicos que se habían obtenido en los últimos años y que les permitieron poder afrontar con cierta tranquilidad proezas como la que protagonizaron hace cinco siglo Magallanes o Elcano, especialmente este último que fue quien consiguió llevar con éxito hasta el final, aunque no era su idea, la circunnavegación del mundo. Ahora bien, los terraplanistas tienen argumentos de todo tipo para demostrar lo contrario. Pues vale.

lunes, 12 de agosto de 2019

LA IGLESIA TAMBIEN ROBA

Por D. Bollero

Mezquita de Córdoba – Timor Espallargas.

Ha pasado ya un año desde que el Colegio de Registradores remitió al Gobierno el listado de todos los bienes de los que la Iglesia católica se ha apropiado en virtud de la ley de 1998 que promovió José Mª Aznar, inspirándose a su vez en una ley franquista. Los bienes que la Iglesia ha inscrito a su nombre asciende ya a 30.000, sin que haya pasado por La Moncloa un sólo Gobierno con el coraje de evitar este saqueo… ni siquiera de publicar el listado.
La avaricia de la Iglesia no tiene límites: no sólo se ha apropiado de catedrales, iglesias o ermitas, también de cementerios, de plazas, de casas de maestros, de locales comerciales, de parcelas… incluso de fuentes y frontones… Un robo en toda regla, un saqueo legalizado por el Partido Popular (PP) y consentido por el PSOE, que siempre ha sido tan servil a la Iglesia como los populares.
La presión contra estas apropiaciones está creciendo gracias a la labor de colectivos como la Coordinadora Recuperando, cuyo objetivo es detener estar sangría de patrimonio público que va a parar al agujero negro de la Iglesia católica, que se enriquece explotando bienes como la Mezquita de Córdoba. Esa Iglesia vil que disfruta cómo unas Administraciones cobardes permiten que sean nuestros impuestos los que financien las rehabilitaciones de muchos de esos edificios y que los beneficios de ellas sólo lleguen a la Iglesia.
Esta es una prueba más de la mezquindad de ese grupo de poder. No se puede hablar de las dos caras de la Iglesia , intentando hablar de una lado bueno (el que siempre se asocia a Cáritas) y otro malo, con esta avaricia material que la condena al más profundo de los infiernos, según sus propias directrices. Y no se puede, sencillamente, porque las malas prácticas son tan deleznables que terminan por dominarlo todo. No hay acción lo suficientemente buena que consiga hacer menos nauseabundo el comportamiento de la Iglesia, que se enriquece a costa de todas y todos, que amasa fortunas que no llegan a quienes más lo necesitan.
Querer justificar estas más de 30.000 inmatriculaciones indebidas es ponerse del lado del saqueo. En lo que al Gobierno se refiere, no pararlo, no publicar el listado para que se abra la veda a los pleitos que reclamarán legítimamente la recuperación de todo ese patrominio, es volver a arrodillarse ante una Iglesia que tanto daño ha hecho históricamente a la democracia española.