EXTRACCIÓN DE CÉLULAS MADRE O PROGENITORAS (AFÉRESIS)
Lo previsto en un principio sobre la Quimioterapia, era de 4 a 6 ciclos. Por lo tanto me quedaba uno más para terminar por el momento y seguir controlado a través de las consultas pertinentes. Pero también estaba pendiente la extracción de las células y los trámites ya estaban muy adelantados. Y sucedió que en una de las consultas, la Dra Rivas decide activar el proceso y fijar ya la fecha en la que debía ingresar porque parece ser, que había que aprovechar los efectos del ciclo de quimioterapia anterior.
A mediados de enero ingreso en el hospital de Alicante en un módulo de seguridad, supongo que por falta de espacio en otro lugar. La enfermera no es capaz de pinchar adecuadamente en el "reservorio", lo reintenta y tampoco. Me hizo daño y además nada. Entonces lo intenta en una vena del brazo derecho. Tampoco. Cuando va a intentarlo en el izdo, le comento que por qué no utiliza el "reservorio" que para eso estaba y que hacia dos o tres días funcionaba perfectamente. La contestación fue: "Si no quiere no lo pincho". No estaba en condiciones de discutir ni siquiera de exigir, asi que extendí el brazo izquierdo y allí me cogío una via, que por cierto no sirvió para nada. Cuando no se sirve lo mejor es dejarlo, lo pensé entonces y lo sigo pensando, pero nunca hagas sufrir a alguien por tu incapacidad y mucho menos por mala fe. Siempre traté de no molestar ni lo necesario siquiera y la verdad es que así lo entendendieron siempre, pero cafres hay por todas partes.
La noche la pasé en blanco. Otra más y pensando que el día siguiente iba a ser duro. A primera hora al quirófano para instalarme un catéter en la vena femoral. Anestesia local y vendaje en el muslo. Poco tiempo después y sin tiempo ni para poder desayunar me llevan a la Sala de Aféresis. Me conectan el catéter recién puesto a una máquina, después de los trámites del primer dia y comienza mi sangre a pasar por ella. Pitidos y ruidos, silencio e instrucciones y acostado sin moverme durante el tiempo que dijesen. No quería mirar tanta goma con mi propia sangre circulando por ellas. Me resultaba incómodo y mejor no ver. La única incidencia reseñable fue la sensación de hormigueo por las piernas y manos. Entonces un comprimido de calcio y la sensación desaparece. Dos horas aproximadamente el primer dia y a mediodia a la planta de nuevo. Eran cerca de las 3 de la tarde. Aparentemente no estaba mal, pero nadie me había advertido que el incorporarme bruscamente podía producirme un desfallecimiento. No fue bruscamente, pero a pesar de todo la tensión arterial max se quedó en 6. Inmediatamente acude la Hemátologa de guardia y poco a poco se fue pasando. A primera hora de la noche otra recaida y otro desfallecimiento que poco a poco pasa también.
Durante 4 días más a primera hora me llevaban para conectarme a la máquina. Durante 5 horas aproximadamente permanecía sin moverme. En el tiempo que estuve conectado a aquella máquina desfilaron por mi mente las imágenes de toda mi vida pasada y muchas de las que estaban por venir. No pensaba en nada que no fuera presente, porque el futuro desde hacía mucho no existía para mi. Los planes a más de dos días, eran excesivamente largos. Día a día y casi minuto a minuto. Hasta me agobiaba no poder pensar más allá de un periodo tan corto. Era consciente que las cosas podían cambiar en minutos y trastocar cualquier mínimo plan. Por lo tanto contaba únicamente el presente. ¿Y si la máquina no funciona como debe o no hace su función como debe? ¿Cómo acierta a recoger aquellas células que debe y no las demás?..... Pude saber que las células que la máquina debia "cazar" eran las CD34+, pero no sabía cuantas y la verdad que lo único que me importaba era llegar al viernes y con la cantidad necesaria para poder después proceder a su almacenaje para posterior trasplante.
Solamente un enfermo en otra cama y ni una frase intercambiamos a excepción del saludo de rigor. Cuando lo creían oportuno paraban, desconectaban y a la planta hasta el dia siguiente. El solo hecho de poder cambiar de postura era algo extraordinario.
Cada día me iba sintiendo más débil y además se sumaba la incertidumbre de no saber si sería suficiente un ciclo de 5 días para obtener las células necesarias. De no ser asi, habría que hacer nueva preparación y otro ciclo. La preparación se hacía dura porque entre otras cosas había que inyectarse diariamente las mismas inyecciones que tras los ciclos, pero no solamente 5, sino en tanta cantidad que producían dolores musculares y debilidad, y eran necesarias para activar las células y que abandonasen la médula, donde se refugian y fuesen capturadas por la máquina. En total fueron 26 inyecciones las que me puse en el vientre antes de comenzar la extracción de células; Inyectables que no se expenden en farmacias por ser de uso exclusivo hospitalario. El coste económico mejor no decirlo.
Llegó el viernes sin saber si iban a ser suficientes las células que se habían extraído o no y estaba casi convencido de que no iban a serlo. Deduje que si al compañero ya le habían dicho que no volviese el viernes y a mi se me estaba aplicando un horario más amplio conectado, la captación de células mías era inferior. Por lo tanto cuando la Dra. se acercó a mi y me dijo que con las extracciones efectuadas había suficiente para hacer un trasplante, de nuevo volví a emocionarme y estos ojos que ya se estaban acostumbrado a llorar demasiado volvieron a hacerlo y no me cuesta nada reconocerlo. Esta vez me sentía feliz de verdad. Me había quitado algo de encima, algo que me había resultado muy duro poder pasarlo, pesar de que había quien me había dicho que aquello "no era nada".
Desde ese momento y una vez dados los tratamientos necesarios a esas células, yo contaba con un seguro de vida, que no todo el mundo tiene. En caso de recaída tenía mi salvación en un banco de células y si se producía el trasplante a continuación, todo estaba preparado. Era algo de una gran importancia y de lo que fui consciente porque lo había pensado tantas veces que me parecía auténtica ingeniería médica y eso debe ser.
En planta proceden a retirarme el catéter de la femoral. Casualidades de la vida. Me toca la misma enfermera del dia de la entrada. Saca el catéter, sale un chorro de sangre, presiona sobre la femoral, pero tiene que ir a buscar algo más adecuado que el rollo de esparadrapo de tela de 10x10. Me quedo presionando yo y ella va a buscar más esparadrapo para hacerme una especie de torniquete sobre la vena y tratar que no sangre. Después de dos horas, volvió a probar si la hemorragia ya no se producía, pero se produjo, asi que en vez del alta tuve que continuar hospitalizado hasta el sábado por la tarde con miedo de que aquella hemorragia me jugase una mala pasada. Mis hijos mayores se relevaron aquella tarde y noche, pero yo la pasé con la mano haciendo presión sobre aquél vendaje y me daba igual dormir que no. Ya en la calle me di cuenta que mi debilidad era mayor que nunca y que me costaba llegar hasta el coche que me traería a casa. Realmente lo pasé mal durante muchos dias. Las fuerzas me abandonaban y de una forma más implacable que tras los ciclos de quimioterapia. No lo sé, pero pienso que en el proceso se quedaba mucha sangre entre unas cosas y otras y las defensas iban debilitándose cada dia más sin olvidar la medicación de los dias anteriores.
NOTA: Gracias Mª José y Paqui, por haberos puesto en contacto conmigo y leer estos humildes relatos y los comentarios de aquellos que aportan y expresan lo que sienten en cada momento. Vosotras habéis pasado por esto mismo y sabéis mucho más de lo que aqui digo, pero es necesario resumir. Bienvenidas y saldremos de todo esto
...........(continuará)
