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jueves, 20 de octubre de 2011

E T A................. FINAL

El camino sangriento de ETA: 858 asesinatos

Miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, militares, políticos, jueces, abogados, periodistas, funcionarios, empresarios, ancianos y niños, forman parte de la lista de víctimas que lleva el sello etarra

SAMER NABHAN / DOCUMENTACIÓN SER   20-10-2011
La organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna) se formó en el año 1959 para lograr la independencia de "Euskal Herria", lo que consideran el Gran País Vasco, de España y Francia. Sin embargo, fue en el año 1968 cuando la banda abrazó oficialmente la lucha armada como método para conseguir sus objetivos independentistas.


Décadas después se descubrió que ETA ya tenía las manos manchadas de sangre desde 1960, año en que falleció la primera víctima de ETA por una bomba colocada en la estación del ferrocarril de Amara, Guipúzcoa, se trataba de Begoña Urroz, de 22 meses de edad. Los etarras jamás llegaron a asumir su responsabilidad en el asesinato.

Después de la muerte de Begoña, la banda terrorista tardo ocho años en volver a actuar, tiempo suficiente para aprender a matar, para aprender a reconocer sus crímenes y para no sentir remordimientos. Ya eran unos asesinos en toda regla.

La proyección internacional que anhelaba la banda terrorista la consiguió en 1973 con el asesinato de Carrero Blanco, un atentado espectacular en el que utilizaron 100 kilos de goma-2 para hacer volar por los aires el coche del hombre más cercano a Franco.

El peor año de los 51 que han trascurrido desde la creación de la banda fue el de 1980, con un balance de 98 víctimas mortales. Siete años más tarde se produjo el atentado más sangriento de ETA: un coche-bomba estalló en el parking de un supermercado Hipercor en Barcelona, dejando 21 muertos y 45 heridos. Ese mismo año de 1987 se produjo otro atentado devastador, un coche bomba situado frente a la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza mata a 11 personas, 6 de ellas niños, y deja 73 heridos.

A mediados de los 90, después de haber perpetrado la mayoría de los atentados contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y personas anónimas, ETA decidió poner en su punto de mira a los políticos españoles, especialmente a los dirigentes del PP y del PSOE. Ya no le interesaba matar al mayor número de personas para instaurar el terror en la ciudadanía, buscaba personalidades con renombre. Dejaron los coches-bomba y empuñaron las pistolas.

En 1995 el presidente del PP de Guipúzcoa, Gregorio Ordoñez, fue cruelmente asesinado con un tiro en la cabeza mientras comía en un restaurante en presencia de sus compañeros de partido. En 1996 los terroristas utilizaron la misma estrategia para asesinar al socialista Fernando Múgica, le dispararon un tiro en la nunca delante de su propio hijo. Ese mismo año también fue asesinado el ex presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, se encontraba en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid hablando por teléfono cuando recibió tres tiros a bocajarro.

De todas las víctimas del terrorismo etarra hay una que permanece grabada en el subconsciente colectivo de toda la sociedad española. Se trata del joven concejal del PP Miguel Ángel Blanco. Su secuestro y posterior asesinato conmocionó a un país que a pesar de toda la sangre derramada se negaba a acostumbrarse al terror. Aunque dos millones de personas salieron a las calles de Madrid pidiendo a ETA que no lo ejecutara, la banda al ver que no se cumplían sus exigencias lo asesinó con dos disparos en la cabeza.

La última víctima que pone punto y final a la lista más triste de España tiene nombre francés. En marzo de 2010 el gendarme galo Jean-Serge Nérin sorprendió a miembros de la banda robando en las cercanías de París, murió durante el tiroteo.