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viernes, 27 de mayo de 2011

LINFOMA - "MI LINFOMA Y YO X"

MI LINFOMA Y YO X
"ESLABONES PERDIDOS Y... FINAL"

Por Paco10

......- ¡Qué calor hace hoy!, bueno y ayer y el anterior. En esta habitación no funciona el aire acondicionado. Pues habrá que aguantar. Yo acabo de llegar. Toda la planta está igual es final de Julio y la temperatura aprieta. Una vez ubicado, mejor llamo  a alguien conocido que pueda hacer algo. Y la gestión dió resultado. La diferencia con los dias anteriores era notable. ¡Joer! el compañero este que me ha tocado y sus ruidos. Menos mal que no huelen. Vaya mierda de comida. Siempre huele igual y esta dieta ¿quién habrá sido el cerebro?. "Dieta blanda sin residuos". Agua sucia es lo que era, que se veía la marca de la taza en el fondo.... Se fue el compañero de alta. La verdad es que su estado era lamentable y no entendí como se le daba el alta en esa situación. Siempre enganchado al oxígeno y no poder ir ni al aseo. Ellos sabrán.

Esta noche me toca dormir bien. Al menos nadie me va a molestar...... - Iluso. Que eres un auténtico iluso. A las 3 de la madrugada un nuevo ingreso. Movimientos de camas para dentro y para afuera y otra vez desvelado. A este le faltaba una pierna y aún así pesaba  sus 100 kgs. Problemas de anemia y diabetes. Años de hospitales.....
Los ronquidos eran exagerados. Lo que me faltaba. Un golpe seco contra la mesilla y se calmaba la tempestad..... pero pronto volvía. Le dan el alta días después y nuevo ingreso a altas horas de la madrugada. Los mismos sintomas, pero con dos piernas. Más ronquidos. Al día siguiente me fui yo.

- Venga que nos vamos- Me dice una celadora.
- ¿Dónde?
- A hacerse una prueba
- Creo que te estás equivocando.
Pero tampoco me costaba nada que me diese un paseo en la silla, asi que me senté y que me llevase donde quisiese. No tenía nada pendiente y además ya estaba casi todo claro.
Paró frente a la puerta de "Colonoscopias". La verdad que me sonreí. Esa prueba la estaba esperando el vecino no yo. Dentro se dio cuenta del error. Un enfermero pregunta qué es lo que pasa.
- Nada. Que hoy no toca que me den - contesté - y me eché a reir
Ese día con la anécdota matamos un poco la rutina.

En esa habitación me tocó llorar y hacer frente a la situación. Conocí mi diagnóstico definitivo. Me asomé al pozo por primera vez. Me dí cuenta como se podía ejercer la medicina nada humanitaria, con lo poco que cuesta hacerlo de forma diferente. Allí conocí a  mis nuevos médicos del Servicio de Hematología. Uno de ellos paisano y conocido desde hacía años.
Algunas visitas y llamadas de teléfono que se agradecen. La compañía de alguno de mis hijos o nueras y sorpresas que da la vida, como diría la canción. Suena una vez el teléfono. Llamada que estaba esperando desde hacía días. Tenía el ánimo bastante bien y me aguantó la voz . Me había extrañado que no se hubiese producido antes.
- Estoy ingresado en un hospital.... (La puse en antecedentes y quise aclarar las cosas)
- No sé si cuando vengas estaré de alta o no. Tú decides. Haz lo que creas conveniente. Es tu decisión.
- ¡Ah! no. Si estás ingresado no voy.
- De acuerdo. Eres libre. Pero yo no hubiese actuado así, seguro.......
Ya no me servía de nada todo lo demás. Hay cosas que no pueden arreglarse. El tren a veces no pasa más que una vez y muy deprisa. Me alegro de haber conocido la decisión que esta persona tomó. Esa era la prueba de que la amistad la entendíamos de forma diferente y prefiero perder lo que ya había gastado y tramitado que seguir con una hipócrita. Al final tú serás la que cargarás con tu falsedad, tu mentira  y tú egoismo.

Un día más. ¿cuántos van?. Es igual. En cualquier momento me entrarán los temidos vómitos. Pues no los tuve. Sentía dolor algunas veces donde supongo está el duodeno. No era importante. El compañero era un muerto durmiente. Ni habla ni come. ¡joder! que incomodidad con tanta via, con tanta analítica y tanto gotero puesto. Eso sí; Con maquinitas y todo. Y cada cuatro semanas una así. Controles y analíticas y 24 horas pendiente de fluídos que entran y se distribuyen por el organismo, que matan primero, para vivir después.

¡Otro que ronca no!. Es imposible que todos me toquen a mi. Y este pide una pastilla para dormir. Pues menos mal. Ni con golpes ni sin ellos. Este se da la vuelta y sigue con sus ronquidos. ¡Vaya! También se ha dormido la que debía estar pendiente de mis goteros. Mejor dejarla. Pero cobra 60 €uros por noche. Es igual. El próximo ciclo buscaremos otra.

Hacía tiempo que no me reía tanto como cuando coincidí con Juan y con su familiares, que le acompañaban de día y de noche. El enfermo tratado de...... bueno de riñón o de nada. Tengo acumuladas muchas anécdotas a lo largo de tantos años trabajando en hospitales. Y todo es empezar y van saliendo solas.

- "Yo tuve un celador apellidado Fenollós Ayala. Dos vecinas hablan el día anterior porque una de ellas tenía que acudir a una consulta pero no sabía como hacer. La amiga le dice que cuando llegue pregunte por ese Celador y le diga lo que quiere y ya está. Al día siguiente acude al hospital, se dirige a la planta correspondiente y directamente le dice al Celador: ¿Es Vd el Sr. "Follanós"?. - Este que estaba harto de las bromas con el apellido monta en cólera y bueno, al final todo se arregló ."

La verdad es que nos consentían demasiado a veces por la noche. Nos reíamos cuando podíamos y posiblemente lo tenían en cuenta. Pero cuando se hacía el silencio,.......... la realidad volvía y sufría y me ahogaba en mis propias penas. Pero eran las mías y tenía que superarlas. ¡Ánimo!. Un día más. Sigues bien dentro de lo mal. Un peldaño que subes. Un peldaños que ganas. Para atrás.......... ni para tomar impulso. Se acaba un gotero. Me ponen más..... al 6º día de nuevo a casa.

De vez en cuando una visita te rompía la monotonía, pero no muchas. Tampoco siempre es conveniente. Había ratos que no se pasaban bien y prefería no ver a nadie y otras veces era al contrario. Iba entendiendo que la Soledad va contigo e incluso en un estadio de fútbol. Quizá es lo que merezco. Pero no lo entiendo. Le doy vueltas a las cosas, repaso  lo vivido y no lo entiendo. ¿Sólo... por qué?. Mis hijos están ahí y no me han abandonado. No es eso. La Soledad va más allá. Si no compartes, si no tienes  confidente, si tienes que pedir para que te dén o te hagan......... entonces estás solo. Creo que eso es la soledad.  El barullo y la despreocupación, aunque sea de una forma indirecta no alivian la soledad interna y a menudo ni la externa. A veces los ojos se humedecían y tampoco tengo porqué ocultarlo. Lloraba y lloraba porque no entendía que cuando podía disfrutar de la vida estuviese a la puerta de perderla y me encontrase ante una duda tan importante que nadie me iba a poder aclarar. Esas dudas y esos miedos, cuantos miedos, cuanto desconocimiento, cuanta incertidumbre.... me asomaba al pozo desde el brocal y la oscuridad no me dejaba ver nada.
Me venía  a la memoria el Poema de Carlos Alberto Boaglio "CUANDO YO ME VAYA" y lo tomé como mi testamento. Quiero irme con calma, en silencio, sin hacer ruido, sin pompas ni flores....... salvo una rosa roja. Esta idea es la que se vierte en el poema. Parecería que el autor sabía cuales eran mis preferencias y el poema lo incluiré al final.

Llegué una de las veces a casa  y escribí un documento que introduje en  un sobre a nombre de Fco José y Miguel Angel. En él les decía como quería que se hiciesen las cosas. Era una especie de testamento Ológrafo. Hace poco lo rompí. Había cosas ya anticuadas. No podía decir lo que quería, y tampoco podía callármelo. Las convesaciones sobre estos temas no cambiaban conductas ni actitudes. Mejor me olvido de todo.

- Quiero ingresar en la 4ª Derecha.  ¿si lo pido me lo dais?
- Pues claro. Si lo dices con tiempo seguro.
Estaba claro que en Admisión me apreciaban. Gracias de verdad
Perdonarme Enfermeras y Auxiliares. Yo me encontraba más tranquilo allí y más controlado y si no iba yo iría otro. Gracias porque fuisteis un grato descubrimiento para mi en vuestra profesionalidad. Realmente el sueldo es una mierda. No diré nunca que abusais en vuestras reivindicaciones retributivas.

Alicante. Este era otro hospital y para mi desconocido. Salimos de la habitación del módulo de seguridad. Yo en cama. Nueva extracción de células. Mi cabeza iba por delante, por tanto mi vista hacia los pies. El celador empujando. Salen dos guardias civiles de alguna habitación y se ponen uno a cada lado del celador. Me eché a reir.
- ¡Coño! ¿Tan peligroso soy?
Se miran los tres que van a los pies de mi cama, se dan cuenta de la situación y riéndose disimuladamente los guardias civiles descomponen la escena. ¡Lo que me faltaba! Que me tomasen  por un delincuente y peligroso. Estaba yo como para tirarme de un tren en marcha.

Aquella ventana que daba a la calle y a la rotonda con tráfico intenso, aquellos paneles solares que reflejaban tenuemente el sol. La gente corriendo y otra con calma o sentada, las prisas la calma, el ruido del día y el silencio de la noche..... Aquella ventana nunca nadie miró tanto a través de ella o quizá sí, alguien como yo, que buscaba vida, que odiaba la muerte, que quería a los suyos y conocer a sus niños que tanto quería.... Aquella ventana de la habitación mía, era mi visión de la vida, era mi ilusión y mi confirmación de que en ella estaba todavía. Allí entre aquellas paredes y aquellos cristales, pasaron mis días, pasé mi encierro, sufrí en silencio y me transfundieron vida de mi propia vida.

- Jorge. ¿sabes una cosa?
- Dime
- Que me comía un bocadillo de jamón ahora. No creo que me hiciese mal
- Pues voy a buscarlo. Seguro que me dejarán salir.
- Lo comemos a medias
- Vale
Una pequeña maldad y una gran satisfacción. No sé si era bueno o malo el jamón, pero ese día estaba insuperable y era demasiado poco. Tampoco alteraría mucho el proceso.

Mucho frío por las mañanas, muchos madrugones, demasiadas esperas de horas enteras. Muchas horas. El tiempo pasa inexorablemente. La regeneración tiene que ir bien. Cada 3 meses control y cada 6 TAC. Las analíticas ni las cuento. La noche anterior a una prueba no duermo. La culpa es mía..... bueno no sé. No duermo. Encuentro personas que sufrieron tanto o mucho más que yo, pero rebosan alegría. Aman la vida. Amamos la vida y si hiciese falta seríamos puntales que evitaríamos el derrumbe si en nuestras manos está.

No soy ni quiero ser desagradecido y a todos os doy las gracias. Cada cual sabe muy bien como ha actuado y yo me conformo y no pido más. Solamente comprensión, porque es algo mío, porque es personal. Pero nada más. Todos los nombres son muchos y no quiero olvidar ninguno. Todos sois iguales y a todos os quiero. A unos como hijos a otros como nietos y muchos amigos y amigas que sufrieron tanto y se preocuparon por mi y trataron de animarme. Casi siempre lo conseguían y algunos que me vieron en persona y me dieron parte de su tiempo ¡Gracias! de verdad. A mis hermanos que aunque en la lejanía estuvieron cuando pudieron y es bastante. A los que hicieron el esfuerzo de venir a mi domicilio, a los médicos que me trataron y que supieron llevarme y animarme. Dra. Blanes, Dra Rivas...., ¡gracias de verdad!. Dr. Ferriz. "Esto tiene tratamiento y tiene cura". ¡Gracias!, como amigo, porque esa frase fue muy importante, para cerrar los ojos, dejar hacer y no oponerme. Tenía cura y me siento así. Que dure. A las Enfermeras y Auxiliares en general, porque su asistencia fue genial. Gracias de verdad y no habéis dejado de hacerme falta. Porque os sigo necesitando a todos y a todas. 
A Ti, especialmente, que aceptaste mi situación tal como estaba y no te importó. Que me has brindado lo mejor de tí y puedo contar contigo, porque estás ahí. ¡Gracias!, porque me hiciste ver que mi vida había cambiado menos de lo que yo pensaba.

A quienes se olvidaron por conveniencia que existo, que enfermo yo, entendieron que mejor desaparer ellos.... Ciegos que no han querido formar parte del grupo ni empujar el carro........ a ellos solamente ¡Adiós!. No merecen más.
He dejado algunos jirones de mi vida en estos relatos y he tratado de transmitirte lo que sentimos cuando estamos dominados por algo que no podemos controlar. He desnudado una pequeña parte de mi vida, dolorosa sí, pero no la única. Las otras forman parte de mi vida, de mi intimidad y posiblemente ni te interesen. Pero si tú me lees y estás luchando.... ¡¡¡Sigue!!! porque de esto se sale, ya lo ves y unas poquitas de fuerzas te envio. Aprovecha mi empujón también que con los demás, seguro que haremos mucha fuerza.
He estado tentado en más de una ocasión de abandonar estos relatos. No pensé que todo estaba tan tierno. Pero aunque haya sido sufriendo he llegado hasta aquí y es lo que importaba. Si a ti te ha entretenido, muy bien, pero si a tí te ha ayudado en algo.......... No sabes cuando me alegro. Esa era mi intención y mi meta.



CUANDO YO ME VAYA

Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio, sin decir palabras,
y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño,
por algo me duermo; por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada,
y casi en el aire, con paso muy fino,
búscame en mi casa,
búscame en mis libros,
búscame en mis cartas,
y entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco
y puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
y cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate
y beberte el vino que dejé guardado.
Escucha ese tema que a mí me gustaba,
usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima,
corre hacia el espacio, libera tu alma,
palpa la poesía, la música, el canto
y deja que el viento juegue con tu cara.
Besa bien la tierra, toma toda el agua
y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto,
búscame en los niños, el café, la radio
y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
que morir mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma,
no me lleves flores a una tumba amarga,
grita con la fuerza de toda tu entraña
que el mundo está vivo y sigue su marcha.
La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no esté más.
Los hombres que “viven” no se mueren nunca,
se duermen de a ratos, de a ratos pequeños,
y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya, extiende tu mano,
y estarás conmigo sellada en contacto,
y aunque no me veas,
y aunque no me palpes,
sabrás que por siempre estaré a tu lado.
Entonces, un día, sonriente y vibrante,
sabrás que volví para no marcharme.
De el libro "En voz baja"
autor: Carlos Alberto Boaglio


ESTAS SON MIS MANOS Y ESA ES TU ROSA