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lunes, 2 de marzo de 2020

EL POLVO DE LA RECONCILIACIÓN


Han pasado siete días. Siete larguísimos días con sus siete interminables noches en las que lo único que has hecho con tu pareja ha sido discutir y aprovechar para 
retomar tu relación con el succionador de clítoris.

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Una semana en la que, como si de en tus tiempos de soltera se trataran, te has hecho cargo por completo de tu placer. Aunque eso no quitaba lo mucho que te atraía cuando se quitaba la camiseta para ponerse el pijama.

Vale que el enfado no es capaz de apagar la atracción, pero qué duro se hace mantener las distancias cuando hay una bronca de por medio.

Por suerte, la guerra llega a su fin. Uno de los dos dice las palabras mágicas (“Lo siento”), y tu siguiente pensamiento es, lo admitas en alto o no, ‘follemos’.

Al final, el sexo es un lenguaje de la pareja. Se ha convertido en una forma de acercarnos entre nosotros, no ya solo de darle rienda suelta a las ganas.

Y es que ese tipo de polvo, en concreto, tiene un objetivo que los demás no comparten, volver a instaurar ese vínculo que se ha debilitado por la discusión.

“Tener sexo tras una discusión en pareja puede a veces ayudar a que nos volvamos a unir, a confirmarnos que la relación va bien y sigue adelante, y que damos el asunto que nos llevó a discutir como zanjado”, afirma la sexóloga Ana Lombardía de Sexoenlapiel.com.

¿El resultado? Fuegos artificiales, deseo por las nubes (como para no después de una semana sin tocaros ni con un palo), todo tipo de peripecias en la cama, ilusión, manos entrelazadas, ojos incapaces de despegarse… Pero sobre todo la seguridad de que las cosas vuelven a funcionar.

Una vez pasado el momento de pasión, el resultado no podría ser mejor: los dos exhaustos, con subidón de endorfinas y el nexo intacto de nuevo, con la sensación de fortaleza después de haber superado otra prueba más para la relación.

Siempre y cuando sea la manera de ponerle el punto y final (por todo lo alto) a un desencuentro, claro.

“A veces se tiene sexo ts -o durante- una discusión porque alivia las tensiones y refuerza el vínculo, pero obviando resolver la desavenencia. Es decir, tras el sexo el enfado se nos pasa, pero el problema sigue ahí”, recuerda Ana.
Duquesa Doslabios.

sábado, 1 de febrero de 2020

LO QUE DEBERIAS SABER PARA TENER MAS SEXO

De entre todas las verdades universales, mi favorita es la de que, a la mayoría, nos gustaría tener más sexo con nuestra pareja, aunque no vayamos proclamándolo en alto.

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De hecho, si le sacamos el tema en la relación, es muy probable que nos encontremos el mismo pensamiento por su parte. Entonces, si estamos de acuerdo en que queremos hacerlo con más frecuencia, ¿por qué no lo ponemos en práctica?

La rutina, el cansancio, Netflix, el teléfono móvil… Una serie de factores juegan en nuestra contra en cuanto a intimar se refiere.

Aunque la buena noticia es que podemos conseguirlo cambiando un poco nuestra manera de hacer las cosas.

Si no surge, no es mala idea programarlo. Vale que no hace especial ilusión pensar en ello como en una tarea más del día, pero es como quedar con un amigo. Si no pones fecha en la agenda, lo más fácil es que, un día por otro, termine pasando el tiempo.

Planificarse es importante (lo siento amantes de la procrastinación) ya que si dejamos la intimidad para última hora del día, cuando nos hemos liberado de todo lo demás, el cansancio nos ponga en fuera de juego antes de tiempo.

Sin embargo, si te pones a ello antes de hacer la cena, recoger el tendedero o contestar ese mail tan urgente, te aseguras de hacer esas cosas con un estado anímico muy favorable. Y disminuyes las probabilidades de que termine por no suceder.

Eso no significa que no haya cabida para la espontaneidad, todo lo contrario. Dentro de la planificación, hay espacio de sobra para improvisar.

Juegos, lugares diferentes, roles, objetos, ropa especial, música
… Todo lo que se pase por la cabeza, hasta el detalle más pequeño, puede ser una buena idea.

Y es que las cosas que nos excitan tienen un papel muy importante, ya que funcionan como mechero encendiendo la llama.

Algo tan sencillo como acordar con tu pareja una prenda de ropa que sienta especialmente bien o un perfume que excita, también consiguen servir de ayuda para que se dé la situación.

Al final, después de un tiempo, es normal que la pasión del principio -esa urgencia de echar un polvo delante de la puerta de entrada porque no da ni tiempo de llegar a la habitación-, termine desapareciendo.

Por eso hay que proponerse que el sexo no se vea influido en la nueva etapa con estas claves para que no termine desapareciendo.

Duquesa Doslabios.