Y eso es lo que sucede cuando algo se interpone en la salud de uno y te absorve las 24 horas del día con citas y esperas de hospital en hospital o de consulta en consulta, pero o lo tomas o lo dejas. Lo peor de todo es que cuando crees que lo tienes superado puede venirte un revés y vuelta a empezar.
Siempre te queda el consuelo del tonto: Hay quien está peor. Claro y mejor también, pero nada se consigue ni con lo uno ni con lo otro.
Lamento defraudar a muchos y muchas, pero puedo asegurar que yo no he tenido la culpa y que una pequeña sombra en el intestino delgado ha hecho que de nuevo haya tenido que revivir cosas que prácticamente tenía olvidadas y que haya procurado animar mientras he podido a todos aquellos que se han dirigido a mi sea de una u otra forma para pedirme un consejo o hacerme una consulta y de verdad que eso me ha ayudado mucho porque me he sentido más últil que nunca y he tratado de ocultar lo sucedido últimamente porque había quien estaba y está en pleno proceso de diálisis o trasplante. No pensaba que yo fuese la persona más adecuada para dar consejos cuando había vuelto a caer en este maldito pozo.
Pero voy a salir de nuevo, sufriendo como siempre, pero tengo que salir. Camino de ello vamos.
Todo comenzó con un radiólogo que dijo haber visto una imagen sospechosa y desde hay el periplo de rigor y de consulta en consulta y pruebas de todo lo que se le ocurría. Lo entiendo pero cansa y mucho. TAC, Endoscopia, Biopsia medular, intratecal, PEC-TAC, Digestivo, Cirujano, Preoperatorio, Ecocardiograma, Anestesista......... Al final y cuando ya estaba poco menos que a la puerta del Quirófano un informe del PEC-TAC aconseja hacer antes una endoscopia y eso me evita tener que entrar y reseccionar unos dos centímetros de intestino delgado. Ahora lo valoro en su justa medida, pero en aquel momento la verdad es que me pareció un poco raro y me asusté bastante. Despuès ha venido muchas más pruebas, como ecografías para ver una complicación trombótica producida por un catéter, o una colonoscopia y los innumerables pinchazos y vias arteriales, los pinchazos en el vientre son algo habitual y los que quedan, pero es lo que hay
Y han pasado meses de lucha y sufrimiento, con ayuda a veces y con la soledad a cuestas, pero parece que todo está ya el tramo final de nuevo y seguiré en la lucha mientras mis fuerzas me respeten y no callaré mientras mi mente funcione y seguiré denunciando las injusticias, la hipocresía, las malas prácticas, la corrupción, el abandono de los desfavorecidos y a los que se ríen descaradamente de los pobres porque ellos son ricos y no tienen dificultades económicas ni se han bajado del coche oficial en su vida. Eso haré mientras pueda, guste o no guste, con respeto si, pero con contundencia cuando sea necesario, porque después de todo esto... a mi qué me importa lo demás.
Quiero un futuro mejor para los que quedan, para los que toman el relevo y esto o lo cambiamos de alguna forma o no se auguran buenos tiempos para nadie. No estaría satisfecho callado, no sería humano ni justo... no sería yo, por lo tanto un cambio de rumbo, un timonazo a tiempo que haga que el barco no encalle o se quede a la deriva no viene mal, aunque se note un fuerte "pantocazo". Falta hace.