Mostrando entradas con la etiqueta gato negro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gato negro. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de agosto de 2022
PACTO DEL DIABLO CON EL GATO NEGRO (Autor desconocido)
EL PACTO DEL GATO Y EL DIABLO
Había una vez una mujer que vivía sola con su
bebé y su gato, en una casita en medio del bosque. Un día, ella tenía que salir
pero estaba muy preocupada porque no quería dejar a su bebé solo, pero tampoco
podía llevárselo a donde iba. Así que miró a su mascota y le dijo: Gatito mío,
por favor cuídame a mi bebé, no tardaré en regresar y salió de su casa. Al rato
de irse la mujer, se apareció el diablo en la casa y el gato al verlo, saltó
frente a la cuna del niño sin intimidarse porque es bien sabido que los gatos
son los únicos animales que no le temen a este ser tan maligno. ¿Qué es lo que
quieres? le preguntó. ¡Vengo a llevarme a ese bebé! Pues no puedes, porque lo
estoy cuidando yo dijo el gato justo antes de lamerse una patita. Insolente
animal, tú no puedes hacer nada para evitarlo. Muy bien dijo el gato,
astutamente te propongo algo: si adivinas cual es el número exacto de pelos que
tengo en todo mi cuerpo, podrás llevarte al bebé. Pero si fallas te irás y nunca
más volverás aparecer por aquí. Te daré tres oportunidades para adivinar. ¿Hay
trato? El diablo que nunca había podido resistirse a los desafíos aceptó,
pensando que sería fácil y con mucha paciencia, comenzó a contarle los pelos al
gato. Uno… dos… tres… entonces un pájaro cantó en la ventana, distrayéndolo y
haciéndolo perder la cuenta. Llevas una oportunidad dijo el minino. Enojado, el
diablo empezó a contar de nuevo. Cien... doscientos… trescientos… En ese
momento, el viento entró por la ventana y agitó los pelos del gato, haciendo que
el maligno perdiese la cuenta una vez más. Ya llevas dos oportunidades, le
recordó el gato. Nervioso el diablo se puso a contar de nuevo, prometiéndose que
ya nada lo iba a distraer. Un millón… dos millones… tres millones… Entonces el
gato movió suavemente la cola rozándole la nariz y el diablo estornudó
fuertemente, haciendo que se le soltaran pelos al gato. Perdiste tu última
oportunidad. Ahora vete de esta casa y no vuelvas jamás. El diablo se sintió tan
furioso por haber perdido, que allí mismo formó un berrinche de proporciones
épicas pero no pudo tocar al bebé, porque un trato con el diablo siempre se
cumple por ambas partes. Eso sí, se marchó de vuelta al infierno jurándole al
gato que algún día adivinaría cuantos pelos tenía y cuando eso ocurriera, su
venganza sería terrible. Cuando la mujer regresó a su casa, al no saber nada de
lo sucedido besó y abrazó a su pequeño, y agradeció con unas caricias detrás de
las orejas al minino, por ser tan buen niñero. Es por eso que los gatos hasta
hoy en día, sueltan pelo todo el tiempo. Porque de esa manera, el diablo nunca
cumplirá su venganza al no saber cuantos pelos tienen en realidad. Autor
desconocido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)