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jueves, 21 de abril de 2022

SER

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Paul B Preciado: "Hemos aprendido el lenguaje soez de la extrema derecha y ahora tenemos que aprender el lenguaje de la revolución"

El filósofo y activista, uno de los más brillantes de su generación, estrena en Conde Duque el monólogo colectivo 'Yo soy el monstruo que os habla', donde lo trans y lo binario toman la palabra a través del cuerpo y contra los discursos de odio

El mundo parece interesarse en el monólogo como expresión. El monólogo político, el monólogo periodistíco, el monólogo de cineastas y escritores y pensadores que usan la autoficción para sacar sus demonios y experiencias en un mundo globalizado. Paul B. Preciado va a la contra de eso en su nueva creación. No reniega del monólogo, pero el filósofo, lo rompe, lo deconstruye y lo hace cuerpo. En realidad, es lo que ha hecho en cada uno de sus textos periodísticos, artísitcos o filosóficos, como activista queerYo soy el monstruo que os habla (Anagrama) es una adaptación de su propio texto que ha convertivo en un monólogo colectivo donde toman la palabra cuerpos tachados como monstruos por su condición no binaria o trans. Por ello, h adecidido subirse a los escenarios del Conde Duque, en Madrid, junto a un grupo de actrices y actores.

Es su primera incursión teatral: "Estoy intentando que la filosofía desborde el marco académico más tradicional. Me dí cuenta de que algunos somos filósofos, pero en el contexto de lo que está ocurriendo hoy, de un contexto neofascista y conservador, es importante hablar de una revolución en curso. Lo más triste en el contexto contemporáneo es que alguien no se dé cuenta de que estamos atravesando una de las revoluciones políticas más importantes de los últmos siglos". Con esa premisa se lanzó a coger un texto suyo que tiene una larga historia.

En diciembre de 2019 pronunció un discurso ante 3.500 psicoanalistas reunidos para las jornadas internacionales de l’École de la Cause Freudienne en París. Le pidieron dar un discurso como persona trans en un congreso con psicólogos y psicoterapeuras lacanianos conservadores, es decir, seguidores de las teorías de Lacan, que reactualizó el piscoanlálisis de Freud. Y lo hizo, cogió un texto de Kafka con el que el escritor cuestionó la colonización. "Tienen un enorme poder clínico y comunicativo, casi en la Asamblea Francesa se jura sobre Lacan. En nuestro conexto ser Lacaniano no es muy significativo, pero en Francia es un gremio que tiene una importancia brutal, son prescriptores éticos y morales sobre cualquier cuestión social y política, el matrimonio homosexual, la adopción, etc". Esos lacanianos son psicólogos y psicoanalistas que históricamente han catalogado a las personas trans y no binarias. De ahí la inteligencia de Preciado de lanzarse a hablar en un auditorio desde el punto de vista del "monstruo".

"Se convirtió ya en un proceso teatral y teatralizado, donde mi cuerpo trans era observado casi como especimen. Eso suscitó reacciones muy violentas de la sala, pero también había una serie de piscólogos y psicoanalistas más jóvenes que empezaron a aplaudir. En ese contexto, me dí cuenta de que el texto había adquirido un carácter no solo político, como yo lo había pensado, también teatral". Y así, lo académico saltó a lo político y después al teatro madrileño.

Para un filósofo que entienda la filosofía como ficción y como teatro, tenía todo el sentido que ese discurso pasará a ser un monólogo. Preciado es uno de los activistas e intelectuales más brillantes de su generación. "Como filosófo intento elaborar un texto pensando en cuál es el público. Texto Yonki es un protocolo de intoxicación voluntaria y así lo escribo. En este caso, lo que me preguntaba es cómo voy a hablar a ese grupo de piscólogos y psicoanalistas que siempre han tenido el poder de producir discursos sobre mí y los que son como yo y ahora soy yo quien escribe de ellos", explica el autor.

Es un texto de Kafta que escribió para cuestionar el colonialismo europeo, donde habla desde un mono que se ha traído el hombre de África. "De algún modo mi posición era esa", indica. "Es un texto que abre la posibilidad de diálogo, intenta comunicar a la profesión psquiátrica que el paradigma de la definición sexual está en un proceso de mutación totalmente comparable al que surgió en física en el siglo XX. Se trata de cómo interpretamos el cuerpo, de cómo pensamos la subjetividad. En ese ámbito de representación del cuerpo, está sucediendo un cambio de paradigma, que tiene que ver con la contestación de los movimientos sociales, pero también con un conjunto de cambios científicos que se han operado con la posibilidad de observar otras variables, las hormonales, genéticas, etc. Lo que quería comunicar es que ese paradigma de la diferencia sexual, de que si alguien sale de ahí debe ser tratado como un enfermo, es un paradigma histórico que está cuestionado por los movimeintos sociales, pero también por la ciencia. Si no son capaces de tomar una posición distinta, tendrán que hacerse cargo de una serie de violencias que ese paradigma trae".

Y ahí entraba el que no fuera una autoficción o un monólogo centrado únicamente en él, sino que debía tomar una dimensión colectiva. "Me parecía absolutamente necesario que las personas que iban a encarnar ese texto tuvieran la experiencia de la transición y de haber sido marcados como cuerpos trans o de la experiencia no binaria. Yo ya soy un abuelo en esto, tengo 50 años e hice mi transición cuando tenía 30 años. Mi situación es muy distinta a las personas que hacen una transición cuando tienen 18 años. Tenía que estar también la posición colonial presente".

El sociólogo Erving Goffman realizó una excelente analogía entre la vida cotidiana y el teatro. En cómo interpretamos constantemente un papel, en cada una de las situaciones, una tienda, un bar, en casa. Preciado sube la vida cotidiana, la historia corporal de cada uno al escenario. "Las minorías sexuales hemos tenido como una cierta posibilidad de ejercer nuestra diferencia en ámbitos teatrales, en el cabaret podíamos ver a la travesti, sin embargo en la calle era tratada como prostituta. Ese ámbito teatral como ámbito de imaginación de ideas políticas es fantástico, porque ahí se pueden decir un montón de cosas que no se pueden decir en el ámbito público porque acabas en el calabozo".

De modo que en esta puesta en escena el público va a ver a cinco "monstruos" que les hablan. "A ver qué encuentran de raro en estos cuerpos. Todavía hay esa especie de intriga de 'ah mira es un transexual, pues no lo había notado'. ¿Qué es exactamente lo que vas a notar? Esa monstruosidad puede ser modulada en el teatro. La idea es cómo utilizar ese espacio teatral, si para ser consumido eróticamente por el otro o para decir 'mira, lo que vale un peine". Está claro que Preciado se decanta por esta última.

El activismo a través de la filosofía, el periodismo o el arte en medio de esta contrarrevolución conservadora que vivimos, mientras la extrema derecha está a punto de ganar en Francia y entra en las instituciones españolas. "El problema que tenemos ahora es que no cesamos de dar visibilidad y fomentar los lenguajes conservadores y de extrema derecha. La situación que tenemos en Francia viene de ahí. Me da igual que digamos 'no hay que votar a Marine Le Pen', porque estamos citando todo el rato el nombre, es como 'no piense en un elefante blanco'. Y ese es el único lenguaje que domina los debates políticos. Como filósofo y activista una de las tareas es desplazar ese discurso y poner los límites del debate nosotros".

"Se trata de inventar otro lenguaje. No digo que estos sean los términos ideales, porque me da la impresión que siguen siendo términos puritanos y controladores y necesitamos un lenguaje de placer y libertad que le estamos dejando a la extrema derecha. Hemos cogido el lenguaje de la derecha y ahora la derecha coge nuestro lenguaje, el de la libertad. En el texto la libertad es una tarea, algo que se trabaja. Cuando la derecha habla de libertad se refiere al privilegio masculino blanco, nosotros no. Son prácticas críticas, pero también gozosas y sexuales. Me parece fundamental mover ese eje y salir de esos lenguajes de la extrema derecha. ¿Cómo es posible que estéis hablando todos el lenguaje de Vox? Es como si estuviéramos a punto de salir con las carabelas a América".

El teatro, dice Preciado, tiene la fuerza para cambiar ese lenguaje. "Una de las cosas por las que me interesa el teatro es generar un foro público, porque oyes otra manera de hablar, otras definiciones. Hemos aprendido el lenguaje soez de la extrema derecha, pero la cuestión es cómo vamos a aprender a hablar el lenguaje de la revolución. Que cuerpos que históricamente no han tenido la palabra considerarlos como sujetos políticos y que participen del debate social y político. Este lenguaje neoconservador de la extrema derecha está alimentado de odio y miedo. Lo nuestro es una dosis pequeña, pero los efectos pueden ser importantes".

Los lacanianos tuvieron su dosis de Paul B Preciado y próximamente la tendrá otro colectivo que ha patologizado y señalado lo trans y lo no binario en estos últimos años, el feminismo TERF. Su próximo texto es un una carta a ellas. "Estoy escribiendo un texto que es una carta directa a las Terf", cuenta a un grupo de periodistas antes de los ensayos de su debut escénico.

"Son mujeres blancas que nunca han salido de su casa, que nunca han militado. Las conocí en el Instituto de la Mujer y ellas se dedicaban a analizar Hegel y Kant y no salieron de ahí. Nosotros pasamos 20 años haciendo una revolución. Ellas no la han hecho ni están dispuestas a hacerla. En el fondo serían excelentes ministras de Vox y la Conferencia Episcopal. Este sería otro debate de por qué los grandes debates de ese feminismo transfobo son el trabajo sexual y la transexualidad, no la opresión patriarcal o la violencia contra las mujeres", incide Preciado.

"Al final, la piedra fundamental del discurso de Vox, la Conferencia Episcopal y las Terf es la misma, la reproducción sexual. Y eso debería interesar a todas las feministas. Lo que me parece interesante es aproximar toda la lucha histórica de las mujeres heterosexuales por el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y la nuestra, que es también una batalla a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestros órganos".

Yo soy el monstruo que os habla rompe con esa idea que explicaba Edward Said de que hay colectivos que nunca han podido contarse ellos mismos, sino que han sido contados. La visibilidad trans en el cine y la televisión es cada vez mayor, sin embargo, los actores y actrices del monólogo, Bambi, Jessica Velarde, Victor Viruta y Andy Díaz defendían que suele ser estereotipada y contada por los otros. Pose, Titane o La Veneno son ficciones que han ahondado en las distintas realidades trans.

"Para nosotros La Veneno es en muchos sentidos maravillosa y es maravilloso que existan series así. Yo que tengo 50 años pienso si hubiera existido una serie así cuando era niño en Burgos, pero es verdad que no salimos de esos estereotipos que son la erotización del cuerpo femenino de la mujer trans y lo trans como una psicosis que lleva a la violencia. Por eso Titane es una decepción tremenda, para confrontar la mentalidad hetero cis y también fetichizando la homosexualidad y mezclándolo todo", explicaba Paul B Preciado, que reconoce que ahora le llaman para consultarle cómo poner un personaje trans en la película. "De alguna manera, el personaje trans en este momento se ha convertido en un objeto de deseo de la mentalidad CIS, pero en realidad no hay ninguna voluntad de contar nada. El trans sigue siendo el simio que habla en las películas. Y si hay un cuerpo masculino tiene que quedarse embarazado, para decir que ahí está la maternidad".

El cambio de representación y de mirada fue la clave para que el filósofo dijera que sí, hace un par de años, a un proyecto de Gucci con Gus van Sant. Era una especie de película con personas trans que pagaba la marca. "Acepté porque pensé que si ese proyecto no viniera de Gucci yo lo haría sin pensar. La condición era tener libertad total. También hay una cosa, ha habido una precarización de la cultura pública, parte de esa contrarevolución de la que hablamos. En Francia se ha notado mucho. Ahora hay un recorte neoliberal de la cultura. En ese ámbito las marcas de moda, concretamente Gucci, tiene una posición de ayuda total al colectivo trans. Incluso por el propio Alessandro Michele. Al final la estética Gucci es una estética trans, de mezclar los códigos y los géneros".

El cine será su nuevo proyecto. Tiene a punto una película, una adaptación del Orlando de Virginia Woolf, que adapta él mismo con actores y actrices trans. "Tilda Swinton es maravillosa, pero no tiene una experiencia trans y cambia la película totalmente", dice refiriéndose a la adaptación de Sally Potter. Surgió de una propuesta del Canal Arte que quería hacer una película sobre su vida, algo que aterrorizó a Preciado, pero acabó firmando este proyecto. "Les dije lo más parecido a mi biografía es filmar el Orlando de Virginia Woolf que ya contó mi biografía. Y al final salí de allí con un contrato para hacer una película sin ninguna idea de cómo se hace cine. Escribo y dirijo y hago todo. Parte de la revolución tiene que ver en esto, lo binario está también en darnos cuenta que las divisiones entre las artes, la política o el teatro son concepciones binarias. El pensamiento es corporal, el teatro es una forma de inteligencia política y era una forma de romper, siguiendo la idea de la nouvelle vaque,pero menos blanco patriarcal, de que cualquiera puede hacer una película".

domingo, 17 de abril de 2022

SEMANA SANTA (ESPAÑA) 2022

 No solo los hombres desfilan en la procesión de Bercianos, las mujeres ataviadas con el mantón típico de las zonas rurales zamoranas también lo hacen.

Y para penitencia la de estas mujeres, que a pesar del inmenso calor, desfilan con él puesto como si fuese el día más frío del año.
El mantón es una prenda de invierno que protegía del frío. En la mayoría de las mujeres que lo han usado y siguen usando está vinculado al luto.
Su confección era realizada en los telares, hecha de paño de lana con cerras del mismo paño y luego se teñía con la corteza de aliso (árbol que se encuentra en las orillas de los ríos alistanos)
Esta corteza se hervía en la lumbre en calderas de cobre, después se sacaba y se metía una piedra de teñir que se deshacía dándole vueltas, finalmente se metía el paño y quedaba teñido de negro.
Antiguamente se usaba tapando la cabeza y llegaba hasta los pies “el manto" Era obligatorio llevarlo para entrar en la iglesia.
También existía el mantón que se doblaba por la mitad o mantón de pelo.
Nota: La toquilla, es una derivación del mantón, mucho más fina, con la misma forma que este, pero rematada con una cenefa alrededor y terminada en "cerras" o “flecos”, según la zona de Zamora; Aliste, Sayago, Sanabria, La Carballeda….
Normalmente la toquilla se utilizaba en los días festivos, mientras que el mantón era utilizado todos los días.
✍🏼 María Carrión

domingo, 10 de abril de 2022

TE BUSQUE

 Te ha pasado que así de repente, en medio de la madrugada recuerdas a esa persona:

yo sí te busqué
y a veces me sigo preguntando para qué,
no sé si por costumbre
o por esa necesidad
de sentirme acompañado,
por supuesto que te quise y demasiado,
pero salí por ti,
a pesar de todo mi esfuerzo
por escucharte una última vez,
no lo logré,
sin embargo
después de que el sol se marchó,
y me puse los zapatos, desperté.
Ya no quise saber más,
ni preguntar,
ni suponer,
ni culpar,
tu ausencia la quise tomar
como la libertad que la vida
me estaba regalando
para abrazarme yo mismo,
quererme más,
no echarme al abandono
y mirar en ese final inesperado que tuvimos,
una nueva oportunidad
para sonreir,
para conquistar,
para continuar,
para hacer todo lo que no había hecho
y es que entre buscarte y querer encontrarte
aprendí en esa perdida de tiempo
que estaba siendo poco agradecido
con mi estadía aquí.
-Alejandro Sequera P
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jueves, 7 de abril de 2022

PENELOPE

 Una noche fuimos David y yo a un local liberal privado, en cuanto nos vieron aparecer, nos abrieron la puerta y entramos.


Nada más entrar nos pusieron unas capuchas cerradas, que no podíamos ver nada, y nos guiaron a una habitación, cuando nos quitaron las capuchas, vi una habitación grande, con pasillos y taquillas de trabajo donde guardar cosas, y al fondo cinco duchas gigantes.

Sergio me indico que me desnudara y me pusiera un albornoz minúsculo de corto que había en una percha, apenas me abrochaba la parte delantera, dejando un pecho fuera Sergio se puso un albornoz mas pequeño aún, así llevaba la polla colgando, le gustaba mucho enseñarla.

Sergio era exhibicionista, siempre le dije que si hubiera tenido una polla grande o larga, hubiera sido un hombre muy feliz.

Al salir de esa sala, nos esperaba una mujer completamente desnuda y con un antifaz en los ojos. Nos llevo a otra sala grandísima donde había mucha gente, creo recordar que unas 30 personas entre hombres y mujeres y en otra zona, habría unas 12 mujeres solas mirando.

En esa sala había una barra de copas muy grande, con cuatro chicas desnudas y un chico con un polla que le llegaba a la rodilla, pero flácida, no tenía vida, estaba fallecida. Solo le cubría un antifaz en los ojos.

Sergio pidió unas copas de whisky, a pesar de que tenía experiencia en juegos, ese local me intimidaba, había algo que no se como definirlo, pero no estaba a gusto. Entre la bebida, el tabaco, y me acostumbre a las miradas, fui perdiendo el miedo, y poco a poco empece a sonreír.

Sergio me cogió de la cabeza y me hizo agacharme para que le chupara la polla, y no me percaté que al agacharme todos veían mi coño y mi culo. Y según estaba chupando que al principio no me gustaron las formas de Sergio, pero poco a poco me estaba calentando mucho.

Noté como una polla entraba en mi vagina, con fuertes empujones, tan fuertes que a cada empujón la polla de Sergio rozaba mi garganta, quise decir algo, pero el tener la polla en la boca, y la otra polla dentro de mi vagina, empecé a gemir como una loca, no se que pasaba pero empezó a gustarme mucho, y a los minutos noté una mano que tocaba mi coño y me masturbaba y sin darme cuenta exploté.

Fue maravilloso, algo que nunca había experimentado y que me agrado. Al notar que sacaba la polla de mi vagina, me incorporé y tuve que sentarme, mire y era un hombre corpulento, más bien grueso, y una mujer delgada y lo único que tenía eran unos pechos descomunales. Sonreían y nos invitaron a pasar a una sala los cuatro juntos.

Estaba extasiada y sin poder pensar, no razonaba pero me deje llevar sin oponer resistencia.

Al llegar a la sala, cerramos la puerta y nos tumbamos en una cama gigantesca, increíblemente grande, de pared a pared, me puse en el medio y noté todas las manos en mi cuerpo, me tocaban en todas las partes de mi cuerpo, incluso alguien de los tres, rozaba con sus dedos mi culo, era algo indescriptible.

Los calores empezaron de nuevo, uno de ellos metía dos dedos en mi vagina, oía mi líquido como sonaba, volvía a estar mojada y con ganas de más, quería gritar y decir….

venga sigue, dale….

pero no me salían las palabras, estaba como en otro mundo, y me vi con una polla en mi boca que por el sabor y tamaño no era de Sergio, no era grande, ni tampoco gorda, pero era otra sensación y alguien me chupaba la vagina con brusquedad.

Uff, me gustaba, quería más y en ese momento noté como un dedo o creo que era un dedo, entraba en el agujero de mi culo, y no pude controlarlo y exploté con rabia y gusto, pero ellos no paraban.

Hubo un cambio de posiciones, y noté como entraba una polla en mi vagina, alguien se masturbaba y la mujer puso su coño en mi boca agachada, sobre mi y yo empece a chuparlo como nunca creí que hiciera, durante un buen rato, el que se masturbaba echo encima de mis pechos su líquido.

Después él también metió su polla dentro de mí y la mujer acto seguido terminó, entrando su líquido en mi boca y todos caimos en la cama rendidos.

No entendía que me había pasado, no sabia ubicarme, y no veía la manera de entender que había hecho.

Después de un buen rato, fuimos a las duchas donde dejé que el agua templada y luego fría, recorriera mi cuerpo para querer despertar, estar consciente y pensar que había pasado y que me había llevado a esta locura.

No volví a experimentar esto, pero soñé que me gustaría volver a repetir, y sigo pensando lo mismo, fue un sueño que me volvió loca y para recordar siempre.

Relatos basados en hechos reales de personas a las que hemos ayudado a dar el paso, a tomar una decisión y/o a aceptar sus errores y superar sus traumas…

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EL ROLLO (Salamanca)

 En el Alto del Rollo, a finales de los sesenta, el barrio era barro, calles apretadas de casas bajas, corrales y edificios que se alzaban para recoger a las gentes del campo que venían a trabajar a la fábrica de plásticos, a la de zapatillas de Tejisa? Ejemplos laboriosos de una Salamanca industriosa, modesta, de parejas jóvenes deseosas de casa, agua caliente, futuro para sus hijos, vida decorosa y digna asomada al río, casi en el campo cuya mies lamía los límites de una ciudad esperanzada, de una ciudad lenta, macerada en la fe de los mayores y de las nuevas ideas de los curas modernos, los curas a pie de calle, las gentes de la barca, el pez, el báculo que sustenta desde la cercanía y la humildad? Dulce nombre de barrio, Agustín Casillas | Imagen 1Era la iglesia de los pobres, la iglesia obrera que ocupa un local como un pesebre en la calle Colombia y que se instala, Dulce Nombre de María, en los bajos del edificio alzado con el orgullo de la modernidad en el barrio más allá de la Prospe.

Fue el sacerdote Helidoro Morales quien en 1967 hizo del local que mira al Alto del Rollo, la parroquia pequeña, la parroquia entregada, la parroquia solidaria que quisieron representar con el símbolo de una tienda de campaña? lugar de abrigo, de cuidado, frágil como una tela que el viento lleva de un sitio a otro allá dónde se necesite. Lejos de la eterna iglesia románica, de la filigrana gótica, de la hermosa mole barroca, las iglesias de los años sesenta, ladrillo y hormigón, eran un ejemplo de ese espíritu cercano al primer cristianismo, pescadores de hombres, símbolos sencillos, artistas de la tierra labrando materiales humildes con los que construir casas. Era el espíritu del nuevo concilio, limpio y lejos de todo adorno, cercano, a pie de calle, de casa, de barro, de ladrillo, de cemento con el que hacer comunidad laboriosa?
Muy cerca, tan cerca de la iglesia de los curas solidarios en los bajos de una casa, vive el escultor salmantino Agustín Casillas. Cerca, muy cerca, en la calle de la Paloma, tiene su humilde taller de barrio que recreó en verso: Tú sabes, local de la Paloma,/ tú sabes, y también mis esculturas/ cuánto me cuesta sacarlas a la luz/ y cuánto amor yo dejo en ellas. De sus manos, con la humildad y la cercanía de su trato y trabajo, salen los mediorrelieves que adornan la fachada de la parroquia del Dulce Nombre de María. Símbolos litúrgicos limpios, de una sencillez extrema, como el espíritu que anida en los párrocos solidarios, en la iglesia obrera, cercana, abierta a la calle.
Humildes como caricias sobre la piedra, florecen las sencillas corolas y hojas, nadan los peces, se alza la tienda de campaña que representa el cuidado solidario y precario, la montaña se cubre de flores, símbolo de la cercanía de la tierra y el cielo, la unión que eleva. La cruz es de una desnudez extrema, las letras, de factura moderna, nos recuerdan los tiempos vivos, jóvenes, revolucionarios de una iglesia en comunión con la gente de la casa, de la calle, del barrio obrero de la periferia. Ejemplo admirable de trabajo estilizado, sencillo, que debió recordar al maestro Casillas su necesidad durante años de ser escayolista y decorador antes que escultor, artista. Hombre de barrio, cercano y laborioso ¿Cómo no salir de su mano el símbolo que adorna las puertas de su iglesia? Ejercicio humilde que pasa desapercibido en estos tiempos de paso raudo y que Dulce nombre de barrio, Agustín Casillas | Imagen 2recrea el fotógrafo con su gusto exquisito por el detalle.
Este es mi barrio y me acompaña la mirada de Amador Martín, cómplice siempre. Su objetivo recorre enamorado las curvas de la Náyade que quiso el maestro Casillas, una vez montada la reproducción en otro vaciado, que se quedara en este rincón del Alto del Rollo que era su casa. Él la colocó en este espacio que baja hacia el río y se alza de puntillas antes de descender a la ribera de la Flecha, allá por la finca de los dominicos, por la carretera de Aldealengua. El Ayuntamiento le dio gusto al maestro y la Náyade, su mirada recogida hacia la pequeña rana que adorna su cuerpo de agua, está situada frente a la parroquia humilde de sus símbolos puros.
Nunca tan necesaria esta tienda de campaña en la que refugiarnos del éxodo, del fuego, de la pandemia, de la pobreza, de la marginalidad, de la tristeza. Obreros fueron las gentes que, ahora mayores y solos, se refugian en los salones parroquiales del Dulce Nombre de María. En el proceloso mar de la vida, las palomas alzan ramas de olivo y los hombres del báculo suben la montaña hacia el cielo de las flores. María sigue teniendo el nombre más bello, más dulce, ideal femenino de una belleza que en la obra de Casillas es curva y delicadeza. Hay algo cercano, familiar, en esta humilde pared tan nuestra. Y es el recuerdo eterno de un hombre bueno que habitó entre nosotros y llenó la ciudad de un arte que nos acompaña. En su paseo pleno de sentido, el fotógrafo se inclina hacia lo más pequeño, hacia la humildad de una pared? y es el disparo de su obturador, un gesto de reconocimiento hacia un tiempo de solidaridad, de hombres y mujeres fuertes, deseosos de vida y esperanza, de cambio, de comunidad, de alegría, paloma y obra que se alza, Agustín Casillas.
Amador Martín, Charo Alonso.