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jueves, 27 de diciembre de 2018

NI EL PRESIDENTE ACTUAL NI LOS ANTERIORES

Dicen  que le ofrecieron encabezar la lista para el Ayuntamiento en Madrid a Rubalcaba y que este no lo aceptó... a mi no me sorprende demasiado que quien estuvo en contra del actual Presidente del Gobierno en su elección ahora no acepte ese puesto y sea congruente con lo que dijo e hizo.

 Lo que no me parece coherente es lo que hacen otros incluído el propio Presidente del Gobierno que tan blandito está con quienes quisieron enviarlo al "matadero" que no entiendo nada.


Si el Presidente de Castilla la Mancha hizo lo que hizo y sigue diciendo lo que dice, no tiene sentido que siga donde está y que quien debe ponerlo en su sitio, es decir, el Secretario Gral del PSOE que a su vez es el Presidente del Gobierno, mire para otro lado. Os aseguro que a alguno lo han enviado fuera del partido por mucho menos.

El Presidente de la Junta Extremeña fue uno de los críticos durante su campaña de primarias y aunque disimuladamente parece que ha vuelto al redil se merece cuando menos unas largas vacaciones lejos de su feudo



La Presidenta de la Junta de Andalucía... mejor no me extiendo mucho porque es de pena lo que me parece tanto ella como su contrincante en aquellas Primarias que parecieron ser el no va más de la democracia cuando la realidad ha demostrado ser diferente. 


Por si fuera poco esta Sra. pierde su Presidencia en la Junta que llevaba décadas en manos del PSOE y no ha pasado nada ni se adivina que haya reacción alguna por parte del Secretario Gral del Partido... 



Podíamos seguir desgranando a personajes que dieron por muerto a P. Sánchez, que mira por donde, "no aguantaba media hora hablando de España" segun F. González y ahora es el Presidente del Gobierno. O sea que F. González o se equivocó de forma rotunda como parece que hace últimamente con demasiada frecuencia o el odio e inquina que profesa a unos de sus sucesores en la Presidencia del Gobierno es monumental. ¡Váyase Sr. González! Le dijo un tal Aznar, para mi el peor presidente que hemos tenido y que por desgracia hemos tenido que aguantar y sufrir durante años y cada vez que sale y lo veo me da pavor pero mira por donde esa frase quizá describa lo que debería hacer Sr González. Vd no está ya para hablar de política ni de nada y está demasiado enganchado en el pasado... Quizá piense que esto es Suresnes y no. 

Estamos en España y no se trata de derribar a nadie ni ponerse del lado de nadie. Se trata de beneficiar al conjunto y no a unos cuantos

Si el actual Presidente del Gobierno no aguanta media hora hablando de España no sé cuantos minutos aguantaría el anterior M. Rajoy. Lo que tengo claro es que ni lo uno ni lo otro y que desde luego yo no me hubiese recostado ni apoyado tanto en anteriores personajes políticos como lo hace Sánchez. Ni Bono, ni Zapatero, ni Susana, ni.... en fin que para esto mejor no hacer nada y es que hay quien en su intento de ser neutral es capaz de "herir sensibilidades" de los demás. Ninguno de los nombrados y muchos más que no nombro merecen el mínimo respeto del actual Presidente y por lo tanto fuera están mejor que dentro y repito que por mucho menos a alguno se le suspendió de militancia.


Sinceramente. Me importa una carajo que Vd. Sr Presidente se vaya a Mali a visitar las tropas que no sé que leche hacen allí, Me importa un carajo que Vd pase las vacaciones en Doñana o en la Conchinchina, Me importa un carajo, lo que haga Vd con su partido o con sus militantes, me importa un carajo que ponga uno o veinte twists de esos,.........me importan un carajo tantas cosas, que prefiero quedarme en España con los problemas que ello conlleva y con los problemas que con buena voluntad se pueden resolver de un plumazo. A mi de verdad que lo de la paridad en los Gobiernos me parece más una foto que otra cosa porque soy partidario de los seres humanos y de sus cualidades pero no de lo que hay que decir para ganar un puñado de votos o ser simplemente politicamente correcto. Eso de verdad que me da igual, pero que las pensiones no se toquen que los salarios estén como están cuando los ricos son más ricos y los pobres son muchos más que antes y que mientras tanto sigamos rescatando bancos, rescatando autopistas, pagando las consecuencias de una mala administración, que sigamos pagando los desmanes de una corrupción enquistada en la clase política como si fuésemos un país bananero....... etc etc, eso si me preocupa y mucho. Quizá haya que ver las cosas desde el otro lado de la mesa para darse cuenta de la situación. Y es que Sr. Presidente; mientras discutimos si  son galgos o podencos, si aplicamos el artículo tal o cual de la Constitución en Cataluña, hay quien sigue pasando hambre y necesidades en el mundo y mientras que con muy poco se puede hacer mucho a pocas horas de vuelo me parece todo una gran hipocresía y una fantasmada total.

(Todas las fotos son procedentes de internet) Si alguien desea que las quite lo haré sin ningún problema.

domingo, 29 de junio de 2014

MIRE VD., SR GONZÁLEZ (Isidoro)

He recopilado información de algo que siempre he querido publicar, pero me faltaban elementos de juicio e información suficiente para hacerlo. Hoy creo que puedo mostraros un pequeño estudio después de haber "bebido" en diversas fuentes y es que no es de recibo que quien fue el Presidente del Gobierno español durante 13 años, se haya olvidado de todo lo que supone ser un socialista??, de las raíces, de "Los 100 años de honradez", de Pablo Iglesias Possé, fundador del PSOE y de la UGT y de personas tan sensatas y cabales como el propio Enrique Tierno Galván, quien en su libro "Cabos sueltos", relata sus opiniones sobre los tejemanejes de aquel famoso Congreso de Suresnes, donde, parece ser se humilló al entonces Secretario General Rodolfo Llopis, que si no recuerdo mal terminó llorando camino de Londres. La factura que pagó Tierno Galván posteriormente es otro capítulo para estudiar detenidamente. Las manifestaciones y la forma de vida acomodada de Felipe González, a mi me rechina y hace que me haya decidido a publicar lo que sigue, para que no se olviden los orígenes y  titular este artículo como lo titulo.


Pablo Iglesias Possé
"Centrémonos ahora en el PSOE cuyo impulso y momento clave en la historia reciente es el famoso congreso de Suresnes de 1.974 donde se cambió la orientación política e ideológica de este partido. En realidad más bien hay que decir que refundaron, reinventaron un partido diferente aprovechando las siglas históricas PSOE. No tiene desperdicio el capítulo dedicado al congreso de Suresnes en el libro "La C.I.A. en España" de Alfredo Grimaldos: "El PSOE del que hacen secretario general a Felipe González Márquez es un PSOE inventado. El dinero y la cobertura política la ponen fundamentalmente Willy Brandt y el Partido Socialdemócrata alemán que también canaliza dinero de la CIA. Los mismos miembros del Servicio de Inteligencia español de la época, el SECED, toman contacto con el PSOE e incluso escoltan hasta Suresnes a Felipe González, le dan la documentación y le llevan. Estamos hablando del SECED, el servicio de Carrero Blanco. El militar que acompañó a Felipe González, José Faura, pasa a ser Jefe del Estado Mayor del Ejército en 1.994 con Felipe González en el poder". Sin comentarios. No es de extrañar por lo tanto que en 1.979 Felipe González Márquez abanderase el abandono del marxismo por parte del PSOE con su tristemente célebre "el marxismo o yo". Nada de qué extrañarse tampoco cuando Felipe González y su reinventado PSOE una vez en el poder dejan para la Historia los GAL, el sí a la OTAN de 1.986, insumisos al servicio militar encarcelados o el decreto de 1.993 que abrió las puertas de par en par a la precariedad laboral y a los contratos basura, "flexibilización del mercado de trabajo" lo llamaron. ¿Dónde se ha visto que un auténtico socialista o "social-algo" considere a los trabajadores una mercancía de compra y venta comparable a un kilo de naranjas o a una caja de tornillos? Así no es de extrañar tampoco que "socialistas" como Trinidad Jiménez o Pedro Solbes, Exministro de Economía y Hacienda, pertenezcan a una organización como la Trilateral que no es precisamente un referente de izquierdas.

Congreso de Suresnes

El Congreso de Suresnes es el que hace el número trece de los celebrados por el PSOE durante el exilio entre los días 11 al 13 de octubre de 1974 en el teatro Jean Vilar de dicha localidad francesa colindante con París, y se le reconoce por ser el que cambió la orientación política e ideológica del PSOE poco antes de la transición democrática en España.


Desde el Congreso de Toulouse (1970), los socialistas españoles habían mantenido una pugna abierta respecto a la orientación política y a la posición de la organización. Por una parte, los líderes históricos encabezados por Rodolfo Llopis, a la sazón Secretario general en el exilio, mantenían una visión próxima al llamado "sector exterior", más tradicional. Por otra parte, el llamado "grupo de los sevillanos", de militantes jóvenes provenientes del interior y encabezado por Felipe González, Alfonso Guerra y Manuel Chaves, consideraban necesario que los socialistas comenzasen cuanto antes su preparación para el futuro que se preveía inmediato, tras la Revolución de los Claveles en Portugal y la delicada salud del dictador. Era, pues, una pugna por dos visiones distintas de la realidad, en la que no se quería dejar el espacio de la izquierda futura en España en manos de un Partido Comunista mucho más activo y que participaba en la Junta Democrática donde el PSOE no estaba.

Un mes antes del Congreso, se presentó la llamada Declaración de Septiembre, que abogaba claramente por la ruptura democrática entendida como el restablecimiento de un régimen de libertades al modelo europeo-occidental para lo que se exigía la libertad sindical, la liquidación del aparato represor del Estado, la libertad política, de asociación, de reunión, el derecho de huelga y el reconocimiento de las nacionalidades históricas.

El Congreso

El PSOE reconoce la representación en este Congreso de 3.586 militantes, de los que 1.038 estaban en el exilio. El resto estaba agrupado en 19 federaciones, siendo las más numerosas la asturiana, la guipuzcoana y la vizcaína, que englobaban a tres quintas partes del total.

Para respaldar al Congreso estuvieron presentes Willy Brandt, ex canciller alemán y líder socialdemócrata de su país, François Mitterrand, líder socialista francés y Bruno Pittermann, presidente en ese momento de la Internacional Socialista.


La renovación parecía inevitable. Muchas federaciones, entre ellas las vascas, propusieron en un primer momento a Nicolás Redondo como candidato a secretario general, pero no aceptó. La necesidad de un liderazgo en momentos complejos resultaba evidente. Por una parte, algunos historiadores consideran que la candidatura de Felipe González estaba pactada desde un año antes; otros consideran que las opciones estaban abiertas y destacan el interés por Nicolás Redondo en los primeros momentos.

En cualquier caso, se adquiere la fórmula de compromiso de Felipe González como candidato con el apoyo de todo el sector interior, menos la federación madrileña, y de Ramón Rubial (Pablo) y Eduardo López Albizu (Lalo), dirigentes históricos de fuerte ascendencia entre los militantes vascos.

Entre los miembros elegidos, además de Felipe González (Isidoro) en la secretaría general, para la Comisión Ejecutiva figuraban, entre otros, Alfonso Guerra (Andrés), Nicolás Redondo (Juan), José María Benegas (Chiqui), y dos miembros de la Agrupación Socialista Madrileña que habían votado en contra del nuevo secretario general: Francisco Bustelo y Pablo Castellano (Hervás).

El 13 de octubre de 1974, día en que se clausura el XIII Congreso del PSOE en el pequeño municipio de Suresnes, cercano a París, el partido de Pablo Iglesias cuenta con muy poco más de 2.500 militantes, acaba de salir de una grave y dolorosa escisión y tiene tan sólo un relativo respaldo de la Internacional Socialista. Los dirigentes surgidos de aquel congreso clandestino son prácticamente desconocidos en los medios de la oposición antifranquista de Madrid, donde la Junta Democrática mantiene una hegemonía indiscutible e indiscutida. Y sin embargo, en aquel acto, celebrado en el teatro municipal Jean Vilar, de Suresnes, se plantaba la semilla que ocho años después iba a conducir al PSOE al poder en España.

Cuando, en la mañana de aquel 14 de octubre de 1974, la nueva ejecutiva se dirigía a realizar una visita de cortesía al secretario general del Partido Socialista Francés, François Mitterrand, abundaban las caras largas: no todo había sido concordia en el transcurso del congreso que había concluido el día anterior. Pablo Castellano, Hervás, secretario de relaciones internacionales, había llevado su irritación hasta el extremo de que ni siquiera asistió a la entrevista con Mitterrand, quien, junto con el chileno Carlos Altamirano, había sido la gran estrella invitada de aquel XIII Congreso del Partido Socialista Obrero Español renovado.Las soluciones aportadas por el congreso no habían, obviamente, dejado satisfecho a Pablo Castellano, como tampoco habían gustado a Juan Iglesias, secretario de emigración en la nueva ejecutiva y único representante del exterior en la misma, ni a Francisco Bustelo, secretario de Formación e integrante de la federación madrileña, gran perdedora en aquel XIII Congreso.

Las consecuencias

La primera de ellas y la más buscada por los delegados era el liderazgo y la imagen joven y combativa del PSOE. El 19 de octubre, al poco de terminar el Congreso, El Correo de Andalucía es secuestrado por el régimen al incluir una larga entrevista con Felipe González. Este hecho fue detonante para que se incrementara el interés por los nuevos rumbos del socialismo español.

MÁS INFORMACIÓN

El proyecto político de Suresnes

El congreso de Suresnes, que sería el último de los que el PSOE celebraba en el exilio, había sido planteado desde algunos meses antes como un necesario reequilibrio entre algunas de las organizaciones regionales del partido renovado.

Hacía meses que las relaciones entre los propios renovadores no eran buenas. Ya en la reunión celebrada en agosto de 1974 en el parador de Jaizquíbel, en Fuenterrabía, se habían puesto de manifiesto tensiones anteriores, surgidas especialmente entre el grupo sevillano, encabezado por Fellipe González, Isidoro; Alfonso Guerra, Andrés, y Guillermo Galeote, Ernesto, y la aún débil organización madrileña, liderada por el abogado Pablo Castellano. Éste era considerado "excesivamente socialdemócrata" y "dado al pacto con los democristianos de Gil-Robles" por los intransigentes sevillanos, que prefieren entenderse con el sector sindicalista de la organización vasca, surgido de la combativa margen izquierda de la ría, donde figuran Ramón Rubial, Públo; Nicolás Redondo, Juan, y Eduardo López Albizu, Celso, entre otros.

Los guipuzcoanos aglutinados por Enrique Múgica, Goizalde -que acaba de captar para el partido a varios jóvenes abogados, entre ellos José María Benegas, Chiqui, y Ramón Jáuregui- constituyen, de creer en las cifras de militancia aportadas por cada provincia, la organización más grande numéricamente. Pero existe la fundamentada sospecha de que Múgica está engordando artificialmente el número de fichas para poder concurrir a Suresnes dotado de mayor representatividad y peso.

Al encuentro de Jaizquíbel, en el que se encuentran presentes los principales dirigentes vascos, sevillanos y el madrileño Castellano, no asisten los sectores del exilio que habían roto con Llopis. Entre estos sectores figuraban mayoritariamente quienes algunos años antes habían dirigido las juventudes -Manuel Simón, Manuel Garnacho, Carmen García Bloise- y algunos veteranos aislados que habrían de jugar un papel fundamental en la homologación internacional de los renovados: Francisco López Real, Máximo Rodríguez, Julio Fernández, Arsenio Jimeno, José Mata, son algunos de estos nombres.

Las reticencias entre los sevillanos y Pablo Castellano adquieren mayor relieve del que inicialmente pudiera parecer. El abogado madrileño es, al fin y al cabo, la única figura pública del PSOE en el interior, pese a lo tardío de su incorporación formal al partido -1971-1 es Castellano el hombre que responde a los periodistas; es Castellano quien contacta con otras fuerzas -desde la Federación Popular Democrática de Gil-Robles hasta la Junta Democrática, nacida en julio de aquel 1974-, y sobre todo, es Castellano quien asiste en nombre del PSOE a los intentos de reunificación socialista, entre los cuales destaca aquel verano la efímera Conferencia Socialista Ibérica.

Pese a las diferencias, de Jaizquíbel surgirá un importante documento-programa que servirá de base para los trabajos del congreso de Suresnes en octubre y que intenta convertirse en una réplica al programa difundido recientemente por la Junta Democrática, la plataforma unitaria aglutinada por Carrillo, Calvo Serer y Antonio García Trevijano y que poco a poco comienza a extenderse por el país. En la cumbre de Fuenterrabía - barajan igualmente varios nombres que podrían figurar en las listas de candidatos a la ejecutiva que debe salir de Suresnes.

Aunque nada se ha pactado expresamente, tras Jaizquíbel flota La sensación de que Nicolás Redondo, hijo y nieto de socialistas, en una probada dureza en la lucha sindical, mantendrá la  categoría que ya le fue otorgada en el congreso de la escisión de Toulouse, en agosto de 1972, y en el congreso de la UGT en 1971.

Pero Redondo se muestra reticente a aceptar el cargo y finalmente,  en vísperas del XIII Congreso, acaba negándose, alegando que ,prefiere concentrar sus esfuerzos en la UGT. Las negociaciones entre vascos y madrileños son duras: Castellano y Múgica se muestran le acuerdo en frenar cualquier preeminencia excesiva" de los sevillanos, pero ahí terminan sus coincidencias. La noche anterior al comienzo del congreso, parece haberse llegado a un pacto vasco-madrileño para mantener la ejecutiva colegiada, sin secretario general; Alfonso Guerra, que escucha la conversación que se desarrolla en la habitación vecina, se sorprende gratamente cuando, una vez que Castellano abandona la reunión con los vascos, éstos cambian de opinión y deciden apoyar la candidatura que trae Sevilla, es decir, la que tiene a Isidoro como primer secretario.


Guerra es, pues, el único que , a la mañana siguiente, conoce ya cuál será el resultado del congreso de Suresnes. Desde la vicepresidencia de la mesa, junto a José Martínez Cobos -hijo de un veterano exiliado en Toulouse-, que preside el acto, Alfonso Guerra muestra un indudable dominio de todos los hilos. No en vano fue el primer integrante del grupo de Sevilla que acudió a la sede socialista in la Rue du Taur, en Toulouse, para conocer, a finales de los años sesenta, a Rodolfo Llopis, un hombre casi mítico que controlaba férreamente el partido desde hacía más de un cuarto de siglo. En 1972, Guerra había acelerado la inevitable ruptura con los históricos de Llopis, partidarios de no ceder el mando del partido al interior, con la publicación de un duro artículo -'Los enfoques de la praxis"- en El Socialista. Desde entonces, y moviéndose siempre en un segundo plano, aquel sevillano, que procedía de ambientes teatrales, había comenzado a edificar una maquinaria de poder.

La maquinaria, en octubre de 1974, apenas estaba en embrión. Los primeros pasos del nuevo PSOE son vacilantes, pese a contar con el respaldo de una mayoría de la Internacional Socialista, que ha dejado de estar influenciada por elementos masónicos que, como el propio Bruno Pittermann, presidente de la organización, habían volcado su apoyo en Llopis.

Aquel 14 de octubre era aún difícil sospechar que precisamente aquel día comenzaba una carrera hacia la Moncloa."