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martes, 15 de mayo de 2018

MUJERES - HOMBRES O VICEVERSA

Últimamente he oído de todo y he leído de todo, especialmente por internet porque el anonimato es un buen arma para no recibir respuestas ni castigo alguno. Pero querer cambiar las leyes a conveniencia nunca lo he aceptado ni lo he considerado oportuno ni prioritario. Primero lucha por cambiarlas y luego protesta si no se cumplen, pero hacerlo a agua pasada no me sirve ni tiene ningún valor para mi que ya sabes que aunque diga lo que no te gusta, digo lo que pienso con respeto y educación

Me refiero a los movimientos de mujeres, a la famosa condena que ya en este blog dije lo que creo piensa la mayoría pero que no lo dicen porque no está de moda, o no se tiene el medio para decirlo o simplemente no se dice por otros motivos , sin descartar la cobardía. 

Me han dicho que era un "comunista", nunca lo he sido, que era un "Facha", nunca lo he sido, "machista" no creo que mi trayectoria tenga que ver nada con eso, de la "Ultraderecha" ¡joer! pues a ver si se aclaran porque no aciertan una. El día que me pronuncie o decida decir lo que realmente soy puede  que alguien se lleve una sorpresa, pero si digo lo que pienso realmente y soy consecuente en mi vida diaria con lo que digo y pienso me da exactamente igual lo que piensen los demás. 

NO estoy de acuerdo con muchas cosas, como puede ser que a los hombres los llamen "machistas" y en cambio a las mujeres no se les diga "hembristas", que ser una cosa sea poco menos que un delito y lo otro sea una heroicidad....... pues no. Lo uno y lo otro si no son iguales les faltará poco y curiosamente cuando hablas con una mujer que piensa de una forma libre y normal reconoce que el famoso "feminismo" no les ha traído más que problemas. Yo no lo sé pero desde luego favores no les ha hecho muchos. 

Que ahora se erijan en portavoces de "nada" quienes han estado agazapados/as durante años porque no venía a cuento salir a las calles a meter bulla como ahora pues me parece cuando menos cobarde. Ha habido personas de cualquier género defendiendo sus idea tanto antes como durante y ahora mismo y de una forma libre y convencidas de que las cosas, deberían cambiar y eso tiene su mérito y muy importante, pero apuntarse o subirse al carro en el momento más álgido pues como que no.

Yo siempre he defendido lo mismo porque me ha tocado vivirlo y sigo diciendo que en la familia uno de los dos tiene que quedarse en casa y no hago distingos, UNO DE LOS DOS. Lo que no se puede es mamar y morder o estar en la procesión y tocar las campanas. O una cosa u otra, o te arriesgas a que cuando tus hijos se hagan mayores te digan: "Si vosotros no estabais en casa nunca"... Eso duele, créeme, pero llevan toda la razón. Si quieres podemos hablar de los salarios etc, pero eso no es un tema que yo quiera tratar ahora ni creo que se deba tratar.

Cuando la mujer deseaba casarse para dejar de trabajar, no hace tantos años pues todos lo aceptaban como algo de lo más normal pero ahora con eso de "Eran otros tiempos" se arregla y se despacha el argumento. Pues entonces no nos quejemos. 

A mi me ha tocado vivir todo eso y algo más. Por eso cuando digo que estoy cansado de vivir pero que no tengo gana ninguna de morirme, se extrañan. Pues bueno pero yo les preguntaría a estos/as luchadoras de pacotilla donde estaban cuando yo solito solicité que en la empresa donde yo trabajaba, que tanto los unos como las otras o viceversa, cobrasen igual si tenían y desarrollaban el mismo trabajo y sin sindicatos ni partidos políticos lo logré. Te aseguro que aquello afectó a muchos miles de personas y nunca me di cuenta ni reivindiqué nada. Simplemente lo pensaba así y lo sigo pensando, pero querer tener el mismo salario y distinta producción pues no es correcto, creo yo. 

Escudarse en que hay que machacar a los hombres porque ellos han sido los culpables de que las mujeres estén discriminadas, además de ser un insulto para la mayoría de los hombres es no tener ni puñetera idea de la realidad y estar obcecadas/os en ideas prefabricadas y no saber como ni cuando hemos llegado a esta sociedad actual. ¿Qué se puede mejorar? pues seguramente que si y desde luego el abuso o la prepotencia sobre un ser humano, sea cual sea me parece, cuando menos una falta grave, cuando no un delito. Ser más papistas que el Papa pues ni me convence ni me enseña nada. 

Hay mujeres que se merecen todo mi respeto y las hay que merecen mi repulsa más absoluta como hay hombres que merecen o desmerecen igual. Mientras no nos convenzamos de que en esta vida cada uno tenemos nuestro propio rol difícilmente llegaremos a un entendimiento. No se puede estar provocando durante el día y dormir juntos por la noche, ni se puede prohibir a una hora lo mismo que pedimos se haga a la siguiente, ni se pueden repetir los mismos errores pero con odio y aumentados porque ahora nos queremos vengar porque nos parieron de una u otra forma. No así no.

He dicho muchas veces que yo no he aprendido ni a parir ni a dar de mamar a mis hijos y aunque lo diga en broma es la realidad. Que luego haya tenido que hacer de madre de padre y de tia ...... pues vale, pero la realidad es la que es, y cuando mandas a trabajar durante un periodo de tiempo a una persona a un destino X y resulta que por ser mujer, sus propias compañeras, mujeres, dicen que no quieren mujeres allí, pues habrá que estudiar porqué y cuando hace años accedieron por primera vez hombres a puestos reservados exclusivamente a mujeres y estas los boicotearon y maltrataron e incluso les prohibieron la entrada a ciertos sitios, pues habrá que estudiarlo también.

Lo cierto después de todo esto es que hay para todos y para todas y que repetir los errores del pasado y aumentarlos con ese odio y esa sed de venganza no creo que nos conduzca a nada bueno y si un guantazo dado por uno es un delito dado por otra debe ser lo mismo y mientras las cosas estén como están pues habrá que aceptarlo pero dejarme que diga lo que pienso por lo menos y sin insultar que yo procuro no hacerlo ni faltarle al respeto a nadie, pero no me pises el rabo porque me revuelvo como los gatos.

martes, 22 de marzo de 2011

LA MUJER ACTUAL Y EL MACHISMO

abad-hector
Por Héctor Abad
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y  por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas planta-das, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subal-ternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos!
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza.
Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!