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domingo, 26 de abril de 2020

GATOPARDISMO


E
l análisis político de las últimas décadas se resume en un anagrama: “PPSOE”.
En cuanto al panorama político español, ese anagrama lo dice todo o casi todo. Entre otras cosas nos explica nuestra deriva hacia un estado del bienestar en ruina, al que se ha dejado tiritando a golpe de tijera.


Ahora que el Coronavirus nos trajo el frío, ese temblor lo sentimos todos.
Para empezar, conviene no confundir austericidio con austeridad.
El primero tiene un efecto letal, como ahora comprobamos. La segunda tiene un efecto saludable. El primero tiene un origen ideológico que se nutre de extremismo. La segunda tiene un origen higiénico que se alimenta de prudencia.
El austericidio impuesto por los bancos alemanes en nuestro país durante la crisis del 2008 (fíjense en el carácter antidemocrático de dicha imposición), fue implementado por el neoliberalismo rampante simbolizado en dicho anagrama: PPSOE.
No obstante, ese invento analítico de la alta y sobre todo la baja política no ilustra solo el caso patrio. Si algo se ha fabricado en serie en estos últimos decenios de pensamiento único y excluyente, es ese centro dícese «moderado», esa “gran coalición” patrocinada por el poder financiero, donde el dogmatismo económico de origen selvático y el extremismo político de carácter totalitario anidan.
No es casual que la dictadura china, tan compatible con el capitalismo neoliberal que se nos vende, esté recolectando últimamente tantos elogios entre nuestros centristas “moderados” de Occidente. Que por lo que se ve aspiran al partido único concentrado en esas escuetas siglas: PPSOE.
Mucha paciencia budista va a necesitar el Dalai Lama ante estos hijos de Maquiavelo que se venden por un plato de lentejas.
Podemos interpretar por tanto el éxito de esas siglas como un amplio consenso en cuanto a su significado explícito.
¿Y cuál es ese significado que a nadie se le oculta?
En este sentido, dicho tándem político, PPSOE, donde el poder financiero viaja cómodamente en sidecar, es el máximo exponente del «gatopardismo», si así podemos decirlo, y por consiguiente de la hipocresía del orden neoliberal, o lo que es lo mismo: el instrumento preciso y bien ensayado para que tal y como señalaba Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su conocida obra «El Gatopardo», todo cambie para que no cambie nada. Algo así como una pirueta ilusoria o acto de magia para embaucar a los más inocentes. Juego de trileros.Se sobreentiende que el término «PPSOE» resume y concreta el convencimiento mayoritario según el cual lo mismo o da lo mismo que nos gobierne el PP o nos gobierne el PSOE, tanto monta, pues ambos, según demuestra la experiencia cansina de estos últimos treinta años, se deben a un poder superior que les sobrepasa y ordena: el de los dueños del dinero. Eso que los griegos clásicos llamaban plutocracia para distinguir su civilización de la barbarie.
Habrán visto que estos días sobresalen dos interpretaciones contrapuestas sobre las consecuencias que la crisis pandémica del coronavirus ha de traer consigo.

Por tanto, hay quien está convencido que la furia destructora con que el mercado intentaba completar su globalización, no hay quien la pare, y hay quien piensa que esta crisis demuestra que todo se para, si o si, cuando la muerte y la destrucción abunda. Pura ecología.
Hay quien considera que a partir de ahora nada será igual, y que las transformaciones que nos esperan serán radicales. Y hay quien piensa -quizás más pesimista, quizás más escéptico- que los malos hábitos no se corrigen tan fácilmente, ni tampoco de un día para otro, sino que fruto de una inercia natural se mantienen impertérritos aunque el daño ocasionado sea terrible: en este caso dicho daño supone miles o cientos de miles de muertos (si no más) considerando que a esta mortandad aún no le hemos visto el fin ni conocemos sus cifras reales.
El no entender esta evidencia, que todo fuego destructor se detiene allí donde el material de combustión se acaba (sea este humano o material), es lo que nos conduce al siguiente capítulo de esta historia del absurdo, en que se intenta, bajo presión de la patronal, poner en marcha el sistema a toda prisa sin rediseñar antes la máquina o sin reflexionar sobre sus objetivos. ¡Como si nada hubiera pasado!
Que sean contagiados, convalecientes, o asintomáticos contagiosos, los encargados de activar y contagiar esa danza al sistema, es lo que la define propiamente como «danza macabra».
Veamos otros aspectos significativos de esta crisis.
Pareciera que con ella el prestigio de lo público y solidario hubiera ganado puntos frente a la mojiganga suicida del mercado descontrolado y autista.
La competencia selvática por hacerse con respiradores entre los  diferentes estados de USA, que hemos visto en vivo y en directo estos días batirse a porrazo limpio de talonario («Es el mercado, amigo»), es toda una metáfora y pone en evidencia la insensatez suicida del modelo oficial. Ese que con sobrada imprudencia, nuestros dirigentes de otrora hicieron suyo, o sea, que lo hicieron nuestro.

Esta posible inversión de valores por la que el mercado ciego y desregulado queda a la altura del betún de las fosas comunes excavadas en una isla del primer mundo estadounidense, preocupa a los “círculos del poder” financiero con sus anexos políticos, los cuales desde el minuto cero ensayan a la desesperada un «relato» que les exculpe por los antiguos y constantes tijeretazos a los servicios públicos, y por ese asedio al Estado de todos, tan bien visto en otro tiempo como mal visto ahora. Más que nada por la consecuencia objetiva y comprobable de los miles o cientos de miles de muertos, muchos de ellos evitables de haber contado con un sistema público íntegro y en condiciones óptimas. La apología de la selva neoliberal se les ha puesto un poco más difícil.
Una de las polémicas más animadas de esta crisis es el papel que han jugado o deben jugar en ella los potentados filantrópicos, fauna habitual de los paraísos fiscales. Y no solo en esta crisis, sino en las que han de venir, empezando por la crisis climática, que engloba dentro de ella toda una gama multiforme de crisis en racimo, por utilizar terminología balística.
Por ejemplo, nuevas pandemias por virus y bacterias, conocidas o por conocer, consecuencia del calentamiento y deshielo de la tundra y el permafrost, donde tales amenazas permanecen silentes y aletargadas gracias al hielo, a la espera de acciones insensatas por nuestra parte.
La mayor insensatez en este sentido sería continuar alimentando el calentamiento global.
A su vez el papel a desempeñar por los potentados filantrópicos se relaciona muy directamente con el tema de los impuestos. Y esto, sabiendo que el gobierno actual tenía intención manifiesta de hacer efectivo el mandato constitucional de una fiscalidad progresiva, no es un tema menor, sino que al contrario es objetivo a batir para aquellos que no necesitan servicios públicos porque ya los tienen privados.
¿Habrán entendido que ni siquiera sus privilegios privados les libra de un virus letal para el que no hay fronteras ni clases sociales? ¿Y habrán entendido que esto no se soluciona con caridad repentina sino con ciencia sostenida y medios, es decir, con impuestos?
Dado que el principal obstáculo para reactivar «la maquinaria» del sistema como si aquí no hubiera pasado nada (es decir, sin analizar lo ocurrido y reformular los objetivos, y casi sin contar los muertos) es PODEMOS, asistimos a una campaña compacta y sincrónica por parte de la ultraderecha para sacar del gobierno a esta formación política. O dicho de otro modo: les estorba cualquier amago de pensamiento y solución socialdemócrata a la actual crisis.
Como no es cierto que aquí no ha pasado nada, habrá que pensar despacio si PODEMOS es el problema o por el contrario es la última barrera contra la aplicación de las soluciones que ya vimos en acción en la crisis de 2008. Aún no nos hemos recuperado de esas “soluciones”.
Efectivamente, hablamos de esas soluciones de inspiración neoliberal que prolongaron y profundizaron la crisis y pasaron la factura de la estafa a sus víctimas.
Los mismos que defraudaron patrimonio público a mansalva, y saquearon sin escrúpulos el sistema sanitario y educativo de todos, son los mismos que hoy piden a Sánchez que rompa con PODEMOS. ¿Por qué será?
Esta crisis pandémica, como prólogo, más la crisis climática y ecológica que se avecina como epílogo, nos debieran hacer recuperar una lección olvidada y siempre presente en las culturas más sabías: nuestro verdadero lugar en la naturaleza.
La conclusión inteligente que debemos extraer de este drama es que la competencia salvaje no es la que determina el éxito de nuestra especie, sino la cooperación solidaria y la simbiosis con el entorno natural.
¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de solidaridad y cooperación?

Observamos estupefactos, por consiguiente, como ante este drama la orden prioritaria y urgente que ha descendido desde las alturas del poder invisible (cada vez lo es menos), poder que no conceden las urnas sino el dinero, dice así: hay que sacar a PODEMOS del gobierno. No quieren testigos ni obstáculos para sus “soluciones”.
Voy a ponerles un ejemplo muy próximo: los tres últimos compañeros médicos fallecidos por Coronavirus de los que he tenido noticia (fallecidos en los dos últimos días) Cesar, Samir, y Héctor, procedían de la inmigración. He ahí un ejemplo de valor y solidaridad, también de heroísmo, que debiera avergonzar a esos grupos políticos que utilizan el odio a los inmigrantes para vender su mercancía averiada.
En la baja edad media, durante la peste bubónica, los ignorantes manipulados por los “listos” creían que la solución a la plaga que padecían pasaba por expulsar o masacrar a los judíos de su comunidad.
Hay en todo esto un cierto paralelismo histórico.
A esta campaña, claramente antidemocrática, animan los de siempre: los consabidos expresidentes de gobierno, González y Aznar, el dúo adinámico (el primero reconoció al menos que cobraba mucho, incluso demasiado, por rascarse las narices, cosas de las puertas giratorias). Y también contribuyen esos medios omnipresentes que la plutocracia financia generosamente y dirige a golpe de talonario. Que no son pocos.
La razón es obvia: la plutocracia (recuerden a los griegos) quiere a PODEMOS fuera del gobierno porque es el obstáculo y el impedimento para que la factura de esta crisis la paguen los de siempre: los asalariados y los servicios públicos: sanidad, educación, etcétera.
Es decir, quieren que a esta crisis (aleatoria, contingente, universal, de origen vírico) se le de la misma respuesta y solución que a la crisis de 2008, crisis tan prevista que fue propiamente una estafa de matriz ideológica.
Sobra decir que la mano de Casado la mueve Aznar, y que la mano de Felipe González la mueve el poder financiero. Es decir, aquellos que siempre engordan con las crisis y medran con las hambrunas. Solidaridad cero salvo que el momento publicitario lo aconseje.
Ocurre que esta jugada ya nos la conocemos, y que PODEMOS representa a unos cuantos millones de españoles cuyo voto merece un respeto. Así es la democracia.
Y ocurre que otros tantos millones de ciudadanos votaron al PSOE en la esperanza fundada de que pactaría con PODEMOS. Eso es lo que representa (y no es poco) la actual composición del gobierno. La esperanza socialdemócrata.
Sin duda la más favorable para que la respuesta a la actual crisis sea solidaria, social, y progresista, y por tanto la más propicia a un sistema público potente y bien restaurado. Más que nada por si viene otra pandemia o un desastre climático, que todo puede ser.
No estamos pues ante un gobierno fallido como dice Aznar, el oscuro, sino ante un gobierno recién aterrizado que se ha topado con la mayor crisis «global» desde la segunda guerra mundial.
Esta “gripe” tampoco es “española”, como no lo era la de 1918, y el gobierno se ha tenido que enfrentar a ella con unos medios precarios consecuencia de la acción extremista y escorada a la ultraderecha de los gobiernos anteriores. Es decir, los gobiernos del PPSOE.
No es por tanto eso lo que necesitamos ahora, otra vez.
Lo que se precisa con urgencia es el renacer de una política socialdemócrata que salvó a Europa después de la segunda guerra mundial y si la dejan lo hará de nuevo.
Y eso es lo que representa el actual gobierno, cuyo planteamiento previo (defensa del trabajador, política social, fiscalidad progresiva…) no debe cambiar, sino que hoy es más necesario que nunca.

jueves, 23 de abril de 2020

HOMENAJES Y POSTUREO ( Por Anibal Malvar) Rosas y Espinas publicado en Diario Público

por Anibal Malvar
Ha insistido tanto el Partido Popular en su empeño de que se combata el coronavirus con banderas a media asta y homenajes y lutos por las víctimas que, al final, el atribulado Pedro Sánchez ha tenido que ceder, y acaba de anunciar que sí, que habrá homenaje, que se callen de una vez. El PP ya puede presumir de que ha impuesto al gobierno la totalidad de las medidas que llevaba en su programa virtual para enfrentar la pandemia. No se le conocen otras.
He trabajado con muchas víctimas del terrorismo y de accidentes como el Alvia o el Yak-42, y no conozco a ninguna cuya preocupación consista en recibir un homenaje, una medalla o un doctorado honoris causa en Heroicidad. Las víctimas, en el fondo, ya no quieren nada, salvo recuperar su vida anterior. Ser dueños del día antes. Y, como mucho, que algo así no vuelva a ocurrir. Esa sí es una frase que he escuchado a muchas víctimas y familiares: que no vuelva a ocurrir algo así. Y eso no se conjura con las banderas cabizbajas y los crespones que ha impuesto el PP a este Gobierno con su continua pataleta.
Frente a lo que consideran otros más sesudos analistas, yo le reprocho a este gobierno que no muestre un poco más de arrogancia, e incluso de desprecio, hacia las delirantes proposiciones de una derecha española solo empeñada en dinamitar sus propias, nuestras propias trincheras, ya que tan contentos os veo con el bombardeo de símiles militares que estamos oyendo desde que nos invadió el ejército de bichitos.
Érase una vez un mando militar que durante años privó a sus soldados de uniformes, armas, alimentos y dignidad. Cuando estalló la guerra, esos soldados desabastecidos y desmoralizados fueron abatidos fácil y previsiblemente. Pero, en una pirueta de gran fantasía intelectual, el mando militar convenció a los mutilados y a las familias de los muertos de que no eran víctimas, sino héroes. Y, tras los grandes funerales de Estado y los discursos lacrimógenos y épicos, nos volvimos todos contentos a casa y la historia se pudo recomenzar. No. Me parece que cuando esto termine no nos debemos conformar con el abalorio de unos cresponcillos negros. Ni con salvas militares.
Que en unos tiempos de tanta urgencia ejecutiva nos estemos distrayendo con estas chorradas de los lutos y las heroicidades es un insulto a la inteligencia que ningún gobierno debería consentir. Para mí, insisto, el ejecutivo sociocomunista, ya que suena tan fiero, debería despachar estas sandeces con menos prosopopeya y educación. Ya los han bajado al barro. Es hora de empezar a pelear con las técnicas y tácticas de la lucha en barro. Si no, estamos perdidos.
Dirán los buenistas misacantanos de la izquierda, quizá con razón, que eso sería ponerse a su altura, y que la situación ya está lo suficientemente crispada por la diestra como para dinamitarla también por la siniestra. Es cierto. Hay tanta crispación que hasta parece una suerte que estén cerrados los bares. Serían todos una estampa de los salones más mamporreros del far west. Un chollo para los fabricantes de sillas y de vidrios.
También es cierto que la gente, el populacho, nosotros, no non cansamos de dejarnos crispar. Qué ansia enfermiza, madre. Y en esto observamos que el goyesco tópico español del auto-odio era cierto. Mientras en el resto de países de nuestro entorno van simulando cierta unidad o cortesía ante la crisis, aquí salimos a diario en los más prestigiosos periódicos internacionales como la gran excepción casi planetaria a cualquier posibilidad de consenso político y social. Por eso es incluso más hiriente este único e inútil acuerdo del homenaje de Estado a las víctimas. Este querer convertir la piel de toro en un arlington de gestas bélicas inventadas. Este necrofílico postureo. Quizá va siendo hora de dar la batalla del diálogo por perdida y empezar a ignorar los aullidos que emergen de la caverna. Aunque sea solo para honrar, al menos, a Platón.

lunes, 20 de abril de 2020

ESTADO DE ALARMA-ALIMENTOS

Desde que se decretó el estado de alarma, gran parte del sector de la hostelería ha echado el cierre. Desde entonces, son muchos los restaurantes que llevan cinco semanas sin servir un sólo plato de comida, pero algunas cadenas de comida rápida siguen repartiendo a domicilio, aunque sus locales se encuentran cerrados de cara al público.
Es el caso de Telepizza, Burger King, Domino´s o Vips, entre otros, que siguen repartiendo comida a particulares durante el confinamiento.
Los usuarios pueden llamar al establecimiento o meterse en la app de Glovo o Deliveroo para encargar lo que deseen, dependiendo de si los locales utilizan repartidores internos o riders externos.
El hecho de que haya particulares pidiendo comida rápida sin ninguna necesidad urgente, más allá de satisfacer una apetencia individual, no sienta demasiado bien a algunos repartidores de comida que critican la "hipocresía" de estas personas.
Martín es repartidor de Burguer King y explica a Mierda Jobs que, tanto él como sus compañeros, comentan la "doble cara" de los clientes a la hora de pedir una hamburguesa.
"Es increíble, porque tienen en sus casas carteles en los que pone #TodoSaldráBien y #QuédateEnTuCasa, pero luego piden una hamburguesa. Te dicen que tengas cuidado y te abren la puerta como si fueras un apestado para no contagiarse. Les da igual que tú te contagies o no", explica.
Aún así, añade que está acostumbrado a esta forma de proceder. "Es como cuando piden lloviendo, o te hacen subir 8 pisos por la escalera y ni se inmutan cuando no puedes ni respirar", concluye.
Raúl trabaja como repartidor en Telepizza y también denuncia que hay "hipocresía" entre las personas que piden una pizza, pero que "proclaman que debemos quedarnos en casa".
Como él, Iván trabaja en la misma empresa y explica que entiende que haya gente que un día esté cansada y pida una pizza. "Lo que no logro entender son a aquellas personas que piden cada semana y tienen un cartel en la puerta diciendo que nos quedemos en casa. Parece que creen que la comida llega en dron", finaliza.
A Rubén le han llegado a tirar el dinero mientras abrían la puerta con la boca tapada para no contagiarse. Y pone de manifiesto el "egoísmo" de estas personas que "no reparan en los repartidores ni por un momento".
Las denuncias también se están dejando ver en redes sociales, donde los repartidores han subido, a modo de ejemplo, los tickets que reciben con mensajes de ánimo tras pedir una pizza familiar a domicilio.

domingo, 12 de abril de 2020

Y LO SABIAN,,,,,

Me ha parecido muy interesante el artículo que publica hoy el Diario.es en connivencia con el diario  (The guardian) y cuyo autor se nombra a continuación. 

Creo en casi todo lo que se dice y he extraído parte de él, para su publicación aquí. Quizá nos aclare las ideas a más de uno sobre lo que está pasando. 


Richard Horton - (Director de la revista científica The Lancet29 )

En 1994 Laurie Garret publicó un libro clarividente, un aviso, The Coming
Plague [La próxima plaga]. Su conclusión era: "Mientras el género humano se pelea entre sí, la partida cae del lado de los microbios, que ganan terreno. Son nuestros depredadores y vencerán si nosotros, homo sapiens, no aprendemos a vivir en una aldea global que deje pocas oportunidades para los microbios".

Estados Unidos en 2004. Se evaluaban las lecciones del brote de Sars de 2003 citando a Goethe: "Saber no es suficiente; debemos aplicar. Querer no es suficiente, debemos actuar". Concluía que "la veloz contención del Sars es un éxito de la salud pública pero también una advertencia… si el Sars sucede de nuevo… los sistemas sanitarios de todo el planeta recibirán una presión extrema… una vigilancia continua es de vital importancia".

Ian Boyd, quien fuera asesor científico del gobierno británico entre 2012 y 2019 recordó recientemente que "un entrenamiento realizado para un escenario de pandemia de gripe en el que morían alrededor de 200.000 personas me dejó hecho trizas". ¿Sirvió para que algún gobierno tomara medidas? "Aprendimos lo que funcionaría en caso de tener que aplicarlo, pero no necesariamente se pusieron en marcha las lecciones aprendidas".

La respuesta global al Sars-CoV-2 es el mayor fracaso de la política científica de nuestra generación. Las señales estaban ahí. Hendra en 1994, Nipah en 1998, Sars in 2003, Mers en 2012 y Ébola en 2014; todas esas grandes epidemias que afectaron a los humanos fueron causadas por virus que nacen en los animales y luego saltan al ser humano. El Covid-19 lo causa una nueva variante del virus que causó el Sars.

la sismóloga Lucy Jones en su libro de 2018 The Big Ones,"los riesgos naturales son inevitables, el desastre no lo es".

El primer deber de un gobierno es proteger a sus ciudadanos. Los riesgos de una pandemia pueden medirse y cuantificarse. Como han demostrado Garret y el Instituto de Medicina, los peligros de una nueva epidemia se sabían y comprendían desde la aparición del VIH en la década de los 80. Desde entonces, al menos 75 millones de personas se han contagiado de ese virus y han muerto 32 millones de personas. Puede que no se haya extendido por el planeta a la velocidad del Sars-CoV-2 pero su alargada sombra debería haber puesto sobre alerta a los gobiernos para que tomaran las medidas necesarias ante el estallido de un nuevo virus.

Reino Unido. "El agotamiento del personal de enfermería nunca ha sido tan alto y muchas de nuestras heroicas enfermeras están al borde de un ataque de nervios". "Enferma ver que esto sucede y que, de algún modo, el país, cree que es lo correcto permitir que algunos trabajadores enfermen, reciban ventilación y mueran". "Me siento como un soldado que va a la guerra desarmado". "Es un suicidio". "Estoy harto de que me llamen héroe porque si tuviera opción no vendría a trabajar".

 Los políticos sabían que el sistema de salud no estaba preparado. 

 "Parece que nadie quisiera aprender de la tragedia humana de Italia, China, España… Es realmente triste… Los médicos y los científicos no han sido capaces de aprender los unos de los otros".

Se supone que vivimos en el 'antropoceno', una era en la que la actividad humana  impone su influencia sobre el medioambiente. El concepto de antropoceno conjura una cierta idea de omnipotencia humana. Pero el Covid-19 revela la sorprendente fragilidad de nuestras sociedades. Ha expuesto nuestra incapacidad para cooperar, coordinarnos y actuar juntos. Quizás no podamos controlar el ámbito de lo natural en absoluto. Quizás no tengamos la capacidad de control que alguna vez creímos tener.

viernes, 10 de abril de 2020

SE OPONEN LOS DE SIEMPRE AUNQUE SEAN MEDIDAS QUE NOS BENEFICIEN A TODOS


Diario .es
El Partido Popular y Vox han sido las únicas formaciones políticas mayoritarias que se han posicionado en contra de los reales decretos que avalaban la prohibición de los despidos por causas objetivas relacionados por el coronavirus y el permiso retribuido recuperable, con el objetivo de hibernar al sector productivo no esencial y limitar la movilidad para luchar contra la pandemia. 
A pesar de que se ha encontrado con duras críticas por la imprevisión por el real decreto que reguló la hibernación de los sectores no esenciales, una medida que precisamente terminaba en el día de hoy, la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha conseguido que se apruebe también junto al real decreto con el que se limitaba el despido por causas objetivas en el Congreso. Ahora bien, ambas medidas se tramitarán como proyectos de ley para que las fuerzas políticas pueda proponer cambios y modificaciones. 
La ministra defendió que "el permiso retribuido recuperable permite el reparto del coste de la emergencia sanitaria entre la empresa y las personas trabajadoras". Díaz admitió uno de los principales males del mercado de trabajo español: "Mantener una bolsa de temporalidad de las dimensiones de la española, que no encuentra paragón en Europa, significa que carecemos de instrumentos eficaces para contener una parte de la destrucción de empleo cuando se producen turbulencias", para recordar que un de los puntos del decreto permite a los contratos temporales entrar "en ese paréntesis que ensayamos como respuesta laboral a la crisis sanitaria: sus tiempos se reanudarán una vez concluya esta crisis".
"No es el momento de despedir, sino de aguantar, y el Estado hará todo lo que esté en su mano para ayudar a que empresas y trabajadores aguanten", ha concluido la ministra.
La diputada del PP, Elvira Rodríguez Herrer, acusó a la ministra de utilizar los reales decretos para "amenazar a los empresarios" y de poner en marcha "medidas que hacen más costosa la crisis a las empresas y ponen en grave riesgo el empleo". Rodríguez Herrer señaló que el permiso retribuido recuperable es un "yo invito y tu pagas, porque el coste recae en su totalidad sobre las empresas porque el negocio perdido no se puede recuperar, aunque estamos de acuerdo con el objetivo de la medida, limitar la movilidad ni el modo, deja mucho que desear. Se hizo con imprevisión y solo provocó desconcierto, de manera que el Ministerio de Industria tuvo que salir al quite para aclararlo".
El diputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, explicó el voto negativo de su formación a ambos decretos porque siguen "el modelo comunista que quiere castigar y luego expropiar el sector productivo" para después "tratar de comprar a los ciudadanos con una renta básica". El parlamentario de la formación de extrema derecha trató de utilizar los reales decretos para probar la división del Gobierno de coalición: "Toda España sabe que con estos Reales Decretos Pablo Iglesias ganó y Calviño perdió", para terminar pidiendo la dimisión de todo el Ejecutivo. 
Desde el PNV hubo una de cal y otra de arena. Su diputado Aitor Esteban explicó que se abstendrían -"tómenselo como un gesto", avisó- con el real decreto del permiso retribuido recuperable ante la falta de previsión por una medida que "se ha hecho desde la improvisación. No pidieron opinión a las comunidades autónomas. La gente no sabía a las 11 de la noche si tenían que ir a trabajar al día siguiente y tuvieron que rectificar punto a punto porque técnicamente el decreto era un lío".
Los nacionalistas vascos sí votaron a favor del decreto que permitía a la prohibición del despido porque "se podrá  retocar en el futuro, que se tramite como proyecto de ley es importante,. Que nos e pueda despedir puede conducir a situaciones no deseadas, como es el caso de los autónomos que solo llega al 25% de ingresos y si no puede despedir, se le aboca al cierre.
También por parte de Ciudadanos hubo una división en el voto de los reales decretos. Su diputado Edmundo Val anunció el voto a favor del permiso retribuido recuperable porque “si no se aprueba una medida que acaba hoy termina hoy podría queda en suspenso la posibilidad de recuperar esas horas de manera que recaerían sobre los empresarios”, a pesar de que calificaron la medida como improvisada y sin tener en cuenta cómo afectaba a los diferentes sectores. En el caso del otro decreto, el parlamentario de Ciudadanos explicó la abstención de su formación: “No podemos darle un voto de favor al decreto. Ponen a la ideología por encima de la ley. Acabar con el despido por causas objetivas es un objetivo histórico de la izquierda, es una medida ideológica que va a crear más paro pero como estamos a favor de la prorroga de los contratos temporales, nos abstendremos”.
El diputado de ERC Gabriel Rufián explicó que apoyaban ambos decretos, aunque las medidas se quedaban cortas, felicitó a la ministra de Trabajo por “tener corazón” en la gestión de este crisis. También aprovechó su turno de palabra para pedir la regularización de los inmigrantes para que se integren en el mercado laboral y que la prestación de paro se amplíe y no cuente durante el Estado de alarma.